“La implantación coclear en personas sordas mayores de 60 años resulta ser una intervención muy coste-efectiva”

Beatriz Tena García, enfermera y doctora referente de cuidados del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Virgen Macarena (Sevilla), profesora asociada de la Universidad de Sevilla

Redacción 
El implante coclear en personas sordas mayores de 60 años ha demostrado ser una intervención coste efectiva. Así se pone de manifiesto en el proyecto de investigación Análisis coste utilidad de la implantación coclear en personas sordas poslocutivas mayores de 60 años: evaluación de resultados en salud, calidad de vida e integración social, que ha liderado la enfermera Beatriz Tena García, referente de Cuidados del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Virgen Macarena. No obstante, Tena insiste en la necesidad de continuar con investigaciones en esta línea ya que puede variar «el grado de inteligibilidad y comprensión del lenguaje oral posterior a la implantación». 

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Ha realizado un análisis sobre el coste utilidad de la implantación coclear en personas mayores de 60 años, ¿a qué conclusiones ha llegado? 
Este estudio me ha permitido extraer varias conclusiones clave en relación con el impacto en la calidad de vida, y el coste-utilidad de la implantación coclear en personas mayores de 60 años. En primer lugar, hemos comprobado que la utilidad del implante coclear es notable, ya que permite transformar una hipoacusia severa o profunda en una audición cercana a la normalidad para la edad correspondiente. En muchos casos, incluso cuando no se alcanza la normalidad, el paciente mejora considerablemente y pasa de una hipoacusia severa a una hipoacusia leve o moderada, lo cual ya tiene un gran impacto positivo en su calidad de vida. 

“El impacto de la implantación coclear varía de forma considerable entre individuos. Este aspecto subraya la necesidad de personalizar el tratamiento y el seguimiento” 

Un hallazgo importante de nuestro estudio es que el grado de inteligibilidad y comprensión del lenguaje oral posterior a la implantación varía de manera considerable entre los pacientes. En algunos casos, la comprensión es limitada, y los pacientes no logran entender más de unos pocos sonidos o sílabas. Sin embargo, en otros casos, los pacientes son capaces de identificar hasta el 100 % de las palabras, lo que demuestra que, aunque el implante coclear es eficaz en la mayoría de los pacientes, su impacto varía de forma considerable entre individuos. Este aspecto subraya la necesidad de personalizar el tratamiento y el seguimiento, ya que algunos pacientes podrían no obtener los beneficios esperados. 

Relacionado con esto, hemos observado que los instrumentos actuales de evaluación de la calidad de vida presentan una baja correlación con las medidas audiológicas objetivas. Las mediciones subjetivas de la calidad de vida no siempre se alinean con los resultados audiológicos, lo que indica que necesitamos desarrollar nuevas herramientas de evaluación más precisas. Además, encontramos que la evolución del estado cognitivo de los pacientes debería ser evaluada de manera continua a lo largo de los años, ya que la deprivación auditiva puede tener un impacto en los resultados de la implantación. Este seguimiento no debería limitarse al momento de la intervención, sino que debería comenzar mucho antes, para optimizar los resultados de la implantación coclear. 

“Las mediciones subjetivas de la calidad de vida no siempre se alinean con los resultados audiológicos, lo que indica que necesitamos desarrollar nuevas herramientas de evaluación más precisas” 

Otro hallazgo relevante es que la deprivación auditiva tiene un impacto negativo en los resultados, pero, sorprendentemente, descubrimos que las personas implantadas con más de 60 años obtienen resultados similares a los de aquellos que se implantan a edades ligeramente más jóvenes (entre 55 y 59 años). Esto sugiere que la edad no es una barrera insalvable para lograr buenos resultados en términos de audición y calidad de vida. 

En cuanto a la integración social, es importante destacar que las personas sordas implantadas con más de 60 años suelen ser capaces de alcanzar una alta integración social. Esto se debe no solo a la recuperación parcial o total de la audición, sino también al apoyo que reciben tanto del sistema sanitario como de sus familiares. El respaldo social y familiar juega un papel crucial en la rehabilitación postimplantación y en la superación del aislamiento social. Otro punto fundamental que revelamos es la importancia de la consulta previa. La creación de una Consulta Enfermera de Asesoramiento en Implantes Cocleares previa a la intervención puede ser clave para ajustar las expectativas de los pacientes y sus familias. Este tipo de consulta puede evitar muchos de los resultados subóptimos y aumentar la satisfacción del paciente al asegurarse de que todos comprendan bien los beneficios y limitaciones del implante. 

“La utilidad del implante coclear es notable, ya que permite transformar una hipoacusia severa en una audición cercana a la normalidad” 

Finalmente, el análisis económico también ha sido una parte esencial de la investigación. El coste del personal durante todo el proceso asistencial se cifra en 1.535,25 euros. Si consideramos el coste total de la adquisición del implante y las renovaciones periódicas de sus componentes externos durante un horizonte de 23,2 años, la cifra asciende a 46.768,93 euros. Sin embargo, el análisis de coste-utilidad arroja una relación coste-utilidad incremental (ICUR) de 9.703,10 euros por AVAC ganado, lo cual indica que, a pesar del coste inicial, la implantación coclear en personas sordas mayores de 60 años resulta ser una intervención muy coste-efectiva en términos de años de vida ajustados por calidad de vida. 

¿Qué le motivó a llevar a cabo esta investigación? 

La motivación principal para llevar a cabo esta investigación surgió de la necesidad de abordar un vacío importante en la literatura científica y en la práctica clínica sobre el coste-utilidad de la implantación coclear en personas mayores de 60 años. Aunque el implante coclear se ha demostrado como una intervención eficaz para muchas personas con pérdida auditiva, había una falta de datos específicos sobre su impacto económico y sobre cómo se traduce en términos de calidad de vida y integración social en esta población en particular. 

“Aunque el implante coclear se ha demostrado como una intervención eficaz para muchas personas con pérdida auditiva, había una falta de datos específicos sobre su impacto económico” 

En primer lugar, en el ámbito de la salud pública, las personas mayores suelen ser un grupo menos estudiado cuando se trata de tecnologías avanzadas como el implante coclear. Sabemos que la edad puede influir en los resultados de salud, y en este caso, más de 60 años representa una etapa en la que la deprivación auditiva puede ya estar generando un impacto negativo en la cognición, la autoestima y la integración social.  

Otra de las motivaciones que me impulsaron a realizar este estudio fue el deseo de proporcionar datos que puedan influir en las políticas sanitarias. Sabemos que las decisiones sobre qué tecnologías o tratamientos deben financiarse son, en gran medida, económicas. Muchas veces, los costos asociados a las tecnologías innovadoras, como el implante coclear, pueden generar dudas sobre su viabilidad dentro de un sistema sanitario público. Por eso, era importante analizar no solo la efectividad clínica de la implantación coclear, sino también su coste-utilidad, para proporcionar una base sólida sobre la cual las políticas públicas puedan fundamentarse. Mi objetivo era mostrar que, aunque el coste inicial de la intervención es elevado, los beneficios a largo plazo en términos de calidad de vida, integración social y autonomía de los pacientes hacen que sea una inversión rentable para el sistema de salud. 

“A través de mi investigación, intenté desentrañar si factores como la duración de la deprivación auditiva, el estado cognitivo previo a la intervención o el apoyo familiar y social pueden tener un impacto crucial en los resultados post-implantación” 

Además, a lo largo de mi experiencia clínica en el tratamiento de personas mayores con hipoacusia severa y profunda, me di cuenta de la gran variabilidad en los resultados que obtenían con el implante coclear. Esta variabilidad me hizo cuestionarme sobre qué factores, además de la edad, podrían estar influyendo en los resultados. A través de mi investigación, intenté desentrañar si factores como la duración de la deprivación auditiva, el estado cognitivo previo a la intervención o el apoyo familiar y social pueden tener un impacto crucial en los resultados post-implantación. Por ello, otro aspecto clave de la investigación fue tratar de proporcionar una visión más personalizada sobre los resultados que se pueden esperar según el perfil de cada paciente. 

Finalmente, me motivó profundamente el impacto social y emocional que la implantación coclear tiene en los pacientes. A lo largo de los años, he visto de primera mano cómo el aislamiento social y la falta de comunicación pueden afectar la calidad de vida de las personas mayores, llevándolas a situaciones de depresión y dependencia. Los implantes cocleares no solo ofrecen la posibilidad de recuperar la audición, sino que también pueden ser claves en la rehabilitación emocional y social de estos pacientes, ayudándoles a reintegrarse en su entorno familiar y social. Este aspecto humano del implante coclear fue un motor fundamental para realizar este estudio. 

“El coste total de la implantación coclear y sus renovaciones a lo largo de un horizonte de 23,2 años se cifra en 46.768,93 euros” 

¿Es coste-útil esta intervención en el Sistema Nacional de Salud? 
Sí, la intervención es coste-útil, según los resultados del estudio. El coste total de la implantación coclear y sus renovaciones a lo largo de un horizonte de 23,2 años se cifra en 46.768,93 euros. Este gasto, al ser comparado con los beneficios en términos de calidad de vida (medidos en AVAC, Años de Vida Ajustados por Calidad), da como resultado un ICUR de 9.703,10 euros por AVAC ganado, un valor que se considera aceptable para los sistemas sanitarios, especialmente cuando se compara con otros tratamientos o tecnologías sanitarias, siendo menor que el que se asume en otros países y menor que el que se destina a otras tecnologías sanitarias. Este análisis subraya que la implantación coclear no debe ser vista como un gasto, sino como una inversión que tiene beneficios a largo plazo, tanto para el paciente como para el sistema de salud en general. 

Las políticas públicas de los sistemas de salud deberían considerar al implante coclear en las personas sordas mayores de 60 años como una opción terapéutica muy útil para restaurar la capacidad de comunicación de estas personas, conseguir que abandonen su aislamiento social, que recuperen su autoestima, que vuelvan a ser útiles para sus seres más cercanos, y que se integren social y emocinalmente.  

“Este gasto, al ser comparado con los beneficios en términos de calidad de vida (medidos en AVAC), da como resultado un ICUR de 9.703,10 euros por AVAC ganado, un valor que se considera aceptable para los sistemas sanitarios” 

¿Cómo impacta en la calidad de vida de los pacientes y en su integración social? 
La implantación coclear tiene un impacto muy significativo en la calidad de vida de los pacientes, ya que les permite recuperar el sentido de la audición. La mejora varía entre pacientes, pero la mayoría logra una significativa mejora en la inteligibilidad del habla, llegando algunos hasta un 100%. Además, la intervención contribuye a reducir el aislamiento social, lo cual es crucial para la integración emocional y social. Al recuperar la capacidad para comunicarse, muchos pacientes vuelven a participar activamente en la vida social y familiar. Muchos de ellos, especialmente los que han vivido con pérdida auditiva durante años, tienden a experimentar un aislamiento social significativo.  

La dificultad para comunicarse afecta su capacidad para mantener relaciones interpersonales, lo que puede llevar a la soledad y a un declive en el bienestar emocional. Sin embargo, una vez que se realiza la implantación coclear, ellos experimentan una mejora en su capacidad para relacionarse con su entorno social. La recuperación auditiva facilita la participación en conversaciones familiares, reuniones sociales, y actividades de ocio, lo que tiene un impacto positivo en su sentimiento de pertenencia y de valía personal. Además, los pacientes suelen recibir un apoyo significativo por parte de sus familiares y de su entorno cercano, lo que acelera el proceso de adaptación y mejora su capacidad para reintegrarse en la vida social. 

“La intervención contribuye a reducir el aislamiento social, lo cual es crucial para la integración emocional y social” 

A lo largo de la investigación, hemos observado que la implantación coclear no solo tiene efectos sobre la mejora de la audición, sino que tiene un impacto transformador en varias dimensiones de la vida del paciente. 

¿Está suficientemente reconocida la investigación enfermera? ¿Qué importancia tiene y cómo se puede motivar a sus compañeras para investigar? 
La investigación enfermera es crucial, pero no siempre recibe el reconocimiento que merece dentro del ámbito científico y de salud. Este estudio corrobora cómo la investigación enfermera puede abordar cuestiones tanto de efectividad clínica como de coste-utilidad, demostrando su capacidad para influir en la toma de decisiones en el ámbito de la salud pública. La investigación enfermera es fundamental para mejorar la calidad de atención, tanto a nivel clínico como a nivel de políticas públicas, en particular en el contexto de tecnologías avanzadas como la implantación coclear. 

“La investigación enfermera es crucial, pero no siempre recibe el reconocimiento que merece dentro del ámbito científico y de salud” 

La investigación enfermera es clave por varias razones: 

  • Aporta evidencia que mejora la práctica clínica y los resultados en salud: las enfermeras estammos en el centro del cuidado diario de los pacientes y, por lo tanto, identificamos las áreas que necesitan investigación. Tenemos una comprensión de los procesos de atención integral, y nuestra investigación pueden influir directamente en la mejora de las intervenciones terapéuticas, la calidad de vida de los pacientes, y la eficiencia del sistema de salud. 
  • Innovación en cuidados y procesos asistenciales: las enfermeras tenemos un enfoque holístico que abarca tanto las necesidades físicas como psicosociales de los pacientes. Las investigaciones llevadas a cabo por enfermeras pueden aportar nuevas formas de mejorar la atención al paciente, optimizar el uso de recursos, y hacer frente a los retos del envejecimiento poblacional, las enfermedades crónicas, y las tecnologías emergentes como el implante coclear. 
  • Autonomía y liderazgo profesional: la investigación proporciona a las enfermeras la oportunidad de fortalecer su rol profesional y de contribuir con conocimientos innovadores al campo de la salud. Enriquecemos la práctica diaria, y también nos  posicionamos como líderes en la generación de conocimiento en el ámbito sanitario. 

Para motivar a mis compañeras para investigar,creo que es necesario: 

  1. Fomentar una cultura de investigación: La cultura organizacional juega un papel clave en la motivación de las enfermeras a investigar. Las instituciones sanitarias deben fomentar la investigación, ya sea a través de la creación de equipos multidisciplinarios, de espacios de formación continua, o promoviendo proyectos colaborativos. Establecer como objetivo institucional la inclusión de la investigación como parte integral del trabajo enfermero puede ser clave para mejorar la participación. 
  1. Formación y desarrollo en investigación: muchas enfermeras tienen el potencial para investigar, pero necesitan formación específica en metodologías de investigación. 
  1. Incentivar el interés en áreas de investigación: se debe incentivar a las enfermeras a investigar áreas que les interesen directamente en su práctica diaria. 
  1. Apoyo institucional y reconocimiento profesional: las instituciones sanitarias deben proporcionar tiempo y recursos para la investigación. Esto puede incluir el reconocimiento formal en las evaluaciones de desempeño, premios a la innovación, o el financiamiento de proyectos de investigación propios. 
  1. Colaboración interdisciplinaria: fomentar el trabajo en equipo con otros profesionales de la salud. 

La investigación enfermera no solo es crucial para el avance de la práctica clínica, sino también para la mejora del sistema de salud en su conjunto. El reconocimiento de las enfermeras como generadoras de conocimiento es fundamental para avanzar en la mejora de la atención al paciente, y esto debe ser un objetivo prioritario en las políticas de salud. 

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