Redacción
La obesidad infantil sigue siendo un problema creciente en España, con consecuencias que trascienden la salud física y mental de los menores. Diego José Villalvilla Soria, enfermero e investigador, lidera un ensayo clínico innovador que evalúa la efectividad de un programa estructurado de intervención en atención primaria. Este proyecto no solo busca resultados clínicos, sino que también plantea un modelo replicable y transferible para transformar la lucha contra esta epidemia desde el ámbito sanitario y educativo.
¿De dónde surge la idea del proyecto ‘Evaluación de la efectividad de un programa de intervención en obesidad Infantil: Ensayo clínico por conglomerados en atención primaria?
Desde 2005 impartimos formación en la gerencia de atención primaria de Madrid, con el objetivo de mejorar la atención a la infancia y adolescencia desde la enfermería familiar y comunitaria. Este esfuerzo se desarrolló a través de un grupo de formación de la Sociedad Madrileña de Enfermería Familiar y Comunitaria, integrado por Beatriz Valdivielso, Rosa María Martínez, Silvia Domínguez, Ana Belén Moreno, Cristina Alonso y Cristina Romero.
Paralelamente, comenzamos a colaborar con la Estrategia NAOS, que estaba en sus inicios, mientras compatibilizábamos esta actividad con nuestra labor asistencial en las consultas de atención primaria, tanto en enfermería de familia como en pediatría.
«La obesidad infantil es un problema de salud con graves consecuencias, pero se puede intervenir con éxito desde atención primaria»
Es en esa labor asistencial donde comprobamos que la prevalencia de la obesidad infantil, el sedentarismo y la inactividad física son importantes en nuestra población y comenzamos a poner en marchar intervenciones para abordar el problema en las consultas de atención primaria, comprobando que en casos puntuales (no en todos), empezábamos a tener muy buenos resultados, lo cual era muy satisfactorio al comprobar que podríamos intervenir en el curso de un problema de salud con graves potenciales consecuencias.
El siguiente paso fue solicitar la incorporación del servicio de atención a la Obesidad Infantil en la cartera de servicios de atención primaria, algo que ocurre en la Comunidad de Madrid en 2007. Posteriormente realizamos un análisis y evaluación de nuestros programas de educación para la salud (familiares y grupales), y comprobamos que los resultados son mejores que en los niños que acuden exclusivamente a las revisiones del niño sano sin recibir ningún tipo de intervención específica. En ese momento, tras revisar bibliografía nacional e internacional, nos convencemos de que es necesario que las enfermeras de enfermería familiar y comunitaria lideremos la lucha contra la obesidad infantil, siendo la educación para la salud en atención primaria una de las principales herramientas para ayudar a niñas y niños que ya tiene un problema de sobrepeso u obesidad infantil.
«Las enfermeras familiares y comunitarias están mejor posicionadas para liderar la lucha contra la obesidad infantil»
Paralelamente, identificamos el ámbito educativo como un ámbito ideal para complementar nuestra labor desde prevención primaria. Para llevar la Estrategia NAOS a las familias y en especial a las familias vulnerables (con riesgo y problemas de sobrepeso y obesidad infantil) impulsamos la intervención Familias+ Activas que tiene como objetivo el tratamiento del sobrepeso y la obesidad infantil mediante programas educativos estructurados que abordan todos los determinantes (socioculturales, emocionales, ejercicio físico, nutrición, seguimiento clínico), complementando las actuaciones de prevención primaria en el programa del niño sano que contribuyen a facilitar la detección precoz “lo antes posible”, y las actuaciones en el ámbito escolar.
Este tipo de programas, que progresivamente se implantan en atención primaria como modelo de atención a la obesidad infantil, precisan de elementos facilitadores: incluir en cartera de servicios la atención a la obesidad infantil, y completarlo con programas de sensibilización, formación, investigación y evaluación. Tras presentar los resultados de nuestras evaluaciones piloto de Familias+ Activas, en las Jornadas de Investigación de Atención Primaria nos proponen desde la Comisión de Investigación de la Gerencia redactar un proyecto de investigación para presentarnos a convocatorias competitivas para obtener financiación.
Finalmente, tras ganar el I Premio de Investigación Faecap podemos poner en marcha el proyecto. Igualmente surgen metaanálisis que demuestran que el impacto en la salud derivado de la obesidad en la infancia es peor de lo esperado. Los niños que adquieren la condición de obesos en la infancia podrían tener un riesgo entre un 30 y un 40% mayor de accidente cerebrovascular y enfermedad cardiaca que los normopeso, también aparecen progresivamente estudios que evidencian que las comorbilidades principales asociadas a la obesidad infantojuvenil se incrementa de forma significativa.
“Las intervenciones deben ser multidisciplinares, basadas en evidencia científica y enfocadas en la familia como unidad de cambio»
Teniendo en cuenta alta prevalencia de la obesidad, también en niños, ¿cómo cree que deben intervenir los profesionales de la enfermería y qué va a aportar este proyecto al respecto?
El compromiso de nuestro grupo de trabajo: detectar «lo antes posible» a las familias de niños vulnerables, ofrecer una atención basada en la mejor evidencia disponible e implicar al mayor número de profesionales en el compromiso de la lucha contra el sedentarismo y la obesidad infantil. En las consultas de la atención a la infancia en atención primaria las enfermeras de familia y comunitaria tenemos la oportunidad de hacer un diagnóstico precoz de la obesidad infantil, y este aspecto es muy importante ya que las intervenciones para mejorar la salud en la infancia en este problema de salud pueden tener más éxito cuando de forma más precoz conseguimos modificar el estilo de vida de la familia.
Una vez detectado el problema, siempre hay que considerar que es necesario un abordaje multidisciplinar para abordar los distintos aspectos que un problema tan complejo. Sin embargo, las intervenciones más eficaces, según la evidencia, son aquellas en trabajan con la familia en su conjunto, y en este sentido las enfermeras especialistas en enfermería familiar y comunitarias somos las mejor posicionadas para ofrecer este tipo de ayuda.
«La educación para la salud en atención primaria es clave para prevenir y tratar la obesidad infantil desde sus primeras etapas”
Aunque, lo cierto, es que la intervención es compleja y exige de formación muy avanzada en entrevista motivacional y conocer los determinantes emocionales y socioculturales de la obesidad infantil. La falta de habilidades de este tipo puede dar lugar a intervenciones paternalistas que generen sentimientos de culpa en las familias y favorezca la pérdida de seguimiento de los programas. El infradiagnóstico y las pérdidas de seguimiento hace que sea complejo mejorar la cobertura del servicio de atención a la obesidad infantil. Cuando comenzamos con los programas de formación online para formar en la atención al sedentarismo y obesidad infantil a las enfermeras de atención primaria comprobamos mejoras en el servicio de cartera.
Por lo tanto, para intervenir de forma más eficaz, no es suficiente con voluntarismo, hay que tener una formación muy específica en atención a la obesidad infantil en todos sus ámbitos de intervención: emocionales, determinantes socioculturales, actividad física, nutrición y seguimiento clínico y aplicar programas específicos respaldados por la evidencia científica. Este es el reto que nos motiva para seguir investigando. Otro problema distinto será el posicionamiento de las familias, un porcentaje elevado de ellas no considera un problema de salud la obesidad de sus hijos o ni siquiera tienen conciencia de su obesidad o sobrepeso, y tampoco es fácil que admitan cambios cuando se les pide que los hagan en la familia en su conjunto.
«La falta de conciencia de las familias sobre la obesidad infantil es uno de los mayores obstáculos para implementar cambios efectivos”
¿En qué punto se encuentra el proyecto y cómo se va a aplicar de manera concreta a la práctica clínica?
Actualmente estamos analizando los datos del último ensayo clínico. En el comparábamos los resultados en el seguimiento habitual en cartera de servicios (con plan de cuidados de intervención familiar en consultas programadas), frente a un programa de educación para la salud grupal dirigido a padres de niños con diagnóstico de obesidad infantil. Los resultados preliminares demuestran con ambos tipos de intervenciones se pueden obtener resultados positivos. Posteriormente se desarrolla la fase de transferencia del conocimiento que consistirá en facilitar herramientas de intervención en consulta programada (Familias+Activas: 50 pasos contra la obesidad infantil) y un programa de educación para la salud grupal (Familias+Activas: Programa de educación grupal para familias). El primero ya es accesible desde nuestra web de proyectos (sacyed.es) y el segundo se ofrecerá en la Biblioteca de Proyectos de la Comunidad de Madrid de la aplicación EPSalud.
«El abordaje de la obesidad infantil requiere más que voluntarismo; es necesaria una formación avanzada y específica”
Los datos del proyecto reflejan que se está desarrollando en 40 centros de la Comunidad de Madrid. ¿Cómo está siendo la coordinación? ¿Se prevé extrapolarlo a otras regiones?
Es uno de los proyectos más ambiciosos en el ámbito de enfermería en cuanto a número de participantes, ello solo es posible mediante el trabajo en red, agrupando en grupos de trabajo a los profesionales que compartimos las mismas inquietudes de investigación. En este contexto quizá la cualidad más resaltable en investigación es la capacidad de liderazgo en proyectos de este tipo.
Considerando que el liderazgo va más allá de simplemente tener personas que te sigan o cumplir con una serie de tareas, realmente es una combinación de habilidades interpersonales, visión y carácter que inspira a otros a esforzarse por alcanzar un objetivo común. En este sentido creo que hay una carencia de liderazgo en la profesión de enfermería ya que no siempre “los puestos de liderazgo” y/o gestión están ocupados con profesionales con este perfil. Es importante escuchar, aprender y adaptarse a un entorno cambiante.
Para gestionar proyectos de investigación, es relevante identificar y entender las necesidades individuales del equipo, así como fomentar un ambiente de respeto y colaboración. La empatía y la comprensión son características clave, ya que permiten al investigador principal conectar con su equipo y compartir los valores comunes que nos unen para hacer frente de forma compartida al tema de estudio que a todos nos preocupa.
«Un 30-40% de los niños con obesidad infantil tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares en la adultez”
Después debería darse el paso de articular redes más amplias en el ámbito nacional e internacional, sin embargo, este tipo de acciones son un reto para enfermería ya que la disponibilidad de recursos y tiempos que requieren no son accesibles actualmente para los profesionales que trabajamos en el ámbito asistencial e incluso el voluntarismo con el que tratamos de compensarlos no son suficientes para ir aumentando progresivamente el impacto de nuestras intervenciones.
En nuestro caso, el aumento de la prevalencia de la obesidad infantil situándonos entre los países con los peores datos de nuestro entorno, ha coincidido en el tiempo con el desarrollo de la atención primaria de salud. Se impone un análisis crítico de los errores que han podido facilitar esta tendencia: no abordar los determinantes socioculturales en su conjunto, la falta de orientación a la promoción de salud del sistema de salud y la escasa aplicación de metodologías de intervención en el ámbito familiar son claves para entender algunos de los aspectos a subsanar para intentar ser más eficaces desde nuevos programas innovadores. En palabras de A. Einstein “Si queremos resultados diferentes, tenemos que hacer cosas diferentes».
«Incluir la atención a la obesidad infantil en la cartera de servicios es un paso esencial para su tratamiento efectivo”
Ser líderes en obesidad infantil entre los países de nuestro entorno es un síntoma de la decadencia de una sociedad: aumento de las desigualdades sociales (uno de los determinantes más significativos de la obesidad infantil), priorizar el crecimiento económico a la salud (ausencia de fiscalidad apropiada en productos insanos o falta de regulación de la publicidad de estos productos en la infancia), predominio de formas de ocio sedentarias y poco saludables (el abuso de pantallas da lugar además de a obesidad infantil a problemas de salud mental, adicciones, y acceso a contenidos poco apropiados), las dificultades de conciliación (ser la sociedad que menos tiempos comparte con sus hijos tendrá un coste en salud), son solo algunos ejemplos.
Por lo tanto, investigar en obesidad infantil es una forma de rebeldía ante los determinantes socioculturales que la determinan. Cuando esta forma de rebeldía y los valores son compartidos se puede formar un equipo compactado, aunque siempre habrá pérdidas de profesionales que por diferentes dificultades laborales y/o habilidades no puedan permanecer el proyecto.
«El liderazgo en enfermería debe basarse en habilidades interpersonales y una visión común para combatir problemas complejos como la obesidad infantil”
¿Qué diría a otros profesionales de la enfermería para que, en base a su experiencia, se puedan animar a implicarse en proyectos de investigación?
La primero es formarse en enfermería basada en la evidencia y conceptos básicos de investigación, desde ese punto cultivar el hábito de realizar lectura crítica de literatura científica para aprender sobre temas profesionales que resulten de interés para nuestra práctica profesional. La investigación es un trabajo de equipo, y tener una gran capacidad de trabajo en equipo es clave.
Teniendo en cuenta lo anterior, los siguiente es poder participar como colaboradores en investigación clínica en proyectos de investigación, de esta forma se puede conocer la dinámica de un proyecto de investigación desde dentro compartiendo y aprendiendo de los planteamientos de los investigadores principales. Cuando se siguen estas dinámicas previas, ineludiblemente, suele llegar un momento en el que uno tiene una idea sobre un proyecto de investigación sobre un tema que le apasiona y en el que considera necesario avanzar profesionalmente.
Es importante tener autoestima y confianza (también existen carencias en estos aspectos en enfermería), para plantear en las Unidades de Apoyo a la Investigación de nuestras instituciones nuestra idea para poder tener una valoración de la misma y para poder contar con el apoyo necesario. El proceso no está exento de numerosas dificultades, la más difícil conciliar la vida laboral, investigadora y familiar, la siguiente acceder a ayudas en competencias competitivas. Las dificultades son muchas y el respaldo actualmente deja mucho que desear, los recursos dedicados a la investigación son escasos y las carencias muy significativas. Estos últimos aspectos deberían requerir un debate profundo para crear un entorno más amable para facilitar el camino a la investigación enfermera.







