La incidencia de tuberculosis aumenta un 7% en España y se sitúa como la enfermedad infecciosa más letal en el mundo

Los expertos apuntan a la importancia mejorar los programas de prevención y control para volver a la tendencia decreciente que había antes de la pandemia de Covid-19

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Imagen de microscopio de la bacteria Mycobacterium tuberculosis. / NIAID

Nieves Sebastián Mongares
La tuberculosis ha vuelto a ser la enfermedad infectocontagiosa más letal en el mundo. Así lo ha advertido el Dr. Julio Ancochea, presidente del Comité Científico de la Red contra la Tuberculosis y por la Solidaridad (Red TBS Stop Epidemias) en el marco de una jornada de actualización celebrada con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis que se conmemora cada 24 de marzo. También, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha advertido de que, en España, la incidencia de tuberculosis ha aumentado un 7%.

Y es que, como explica la Dra. María Velasco, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), hasta la pandemia, se había logrado una situación de incidencia decreciente. “Si nos remontamos a 2017-2018, desde 2015 se había producido un descenso continuado que se interrumpió en 2022, sobre todo por el impacto de la pandemia de Covid-19; íbamos a muy buen ritmo de descenso de casos; de hecho, de 2019 a 2020 descendieron un 19-20%”, detalla la especialista. “Sin embargo, después de la pandemia, la tendencia se ha interrumpido y en 2021 solo descendió un 6%. Además, de 2022 a 2023 se ha incrementado la incidencia, agrega.

En el momento actual se está observando, en palabras de la Dra. Velasco, un pequeño repunte”, que define como “preocupante, no tanto por el aumento importante de casos, sino porque se ha revertido la tendencia decreciente”. En este sentido, la portavoz de Seimc destaca que España estaba avanzando a muy buen ritmo en la reducción de casos de tuberculosis, en paralelo al objetivo que marcaba la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de su programa ‘Estrategia fin a la tuberculosis’ para 2030: reducir en un 90% el número de muertes causadas por la enfermedad y el 80% la tasa de incidencia en relación a los niveles de 2015.

Tras la pandemia de Covid-19 se ha observado un pequeño repunte que ha hecho que se revierta la tendencia decreciente en tuberculosis

“Un artículo publicado recientemente dice que en España, como otros países, no podremos conseguir los objetivos del programa de la OMS, que pretendía que entre 2015 y 2025 hubiese un declive del 50% en la incidencia y está incluso aumentando, por lo que no vamos bien”, lamenta el Dr. Joan Caylá, presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (fuiTB). En esta publicación se menciona que es posible que la reducción del 80% no se alcance para 2030 a menos que se mejoren la vigilancia y el control, dotando a los programas contra la tuberculosis de recursos suficientes.

No obstante, la Dra. Velasco apunta que «la tasa de incidencia es de alrededor de 8 casos por cada 100.000 habitantes, que no está mal para lo que ha sido el histórico, aunque estemos sufriendo ese impacto posterior al Covid-19”, precisa la Dra. Velasco. Pero, el Dr. Caylá añade que, dentro de Europa Occidental solo Portugal tiene una incidencia más alta.

También, como explica el Dr. Caylá, “se nota un incremento de personas afectadas por tuberculosis, que tienen problemáticas sociales diversas, nota un incremento de personas afectadas por tuberculosis, que tienen problemáticas sociales diversas como alcoholismo, toxicomanías, indigencia, problemas de salud mental, inmigración procedente de países de alta prevalencia, etc). Y, en este sentido, señala que en una jornada celebrada en el contexto del Día Mundial de la Tuberculosis en Barcelona y otra en Terrasa se ha puesto en valor el papel de la epidemiología molecular para ver cómo se agrupan los contagios y, comparando con los estudios de contactos convencionales, lo que puede contribuir a mejorar el control epidemiológico.  

La epidemiología molecular podría contribuir a ver cómo se agrupan los contagios, contribuyendo a su control

Actualmente, según refleja un informe de la OMS India, Indonesia, China, Pakistán y Brasil son los países con mayor incidencia de tuberculosis. La Dra. Velasco indica que “entre el 30-35% de casos son en personas migrantes, lo que es representativo”, aunque detalla que “no se puede achacar a la migración los casos que tenemos de tuberculosis”.

Continuando con la situación mundial, la Dra. Velasco sí identifica un aspecto importante: las multirresistencias. “Hay un porcentaje de resistencias relevante, sobre todo en Latinoamérica, mientras que en España no lo tenemos tan agudizado”, explica. En este sentido, señala que en España “tenemos menos del 2% de resistencias a tuberculostáticos y los casos de tuberculosis altamente resistentes son anecdóticos, menos del 1%”.

Repuntes en España

Recientemente se ha notificado un brote en Cataluña, con 25 personas diagnosticadas. Además, regiones como Galicia y País Vasco también se encuentran entre las que han registrado brotes importantes. Sobre el de Cataluña, el Dr. Caylá ha señalado que se ha debido en buena parte a una persona con problemas de drogodependencia que no cumplió adecuadamente el tratamiento y que, además, dado que fue complejo ubicarle y controlar a sus contactos, esto propició otras infecciones hasta que fue internado en un centro penitenciario debido a que cometió un delito previo, donde cumplió el tratamiento y pudo curarse. No obstante, expresa que “este caso, ha implicado generar muchos casos secundarios con un caso con un coste sanitario y económico muy elevado”.

En España, los repuntes se han debido esencialmente a que durante la pandemia se desestructuraron los sistemas de vigilancia

A rasgos generales, la Dra. Velasco precisa que “los repuntes que ha habido en España se deben fundamentalmente a que durante la pandemia se desestructuraron los sistemas de vigilancia de los contagios. Esto es debido, también, al tiempo que puede tardar la infección en manifestarse. Como puntualiza la especialista, “la tuberculosis tiene una historia natural en la que los síntomas pueden aparecer entre dos y tres años después de la infección”. Y esto dificulta sustancialmente el control epidemiológico. “Una persona puede entrar en contacto con un infectado y tardar dos años en desarrollar síntomas, aunque puede hacerlo hasta 10 años después o más y siempre existe la posibilidad de reactivación; por eso es tan importante que, cuando se encuentra un caso, se haga la búsqueda de los contactos, desarrolla la Dra. Velasco.

Y a estas dificultades propias de la enfermedad, se suma, como mencionaba la portavoz de Seimc, que los sistemas de vigilancia y búsqueda de personas para iniciar el tratamiento cuanto antes se desestabilizaron con el Covid-19. “Estamos viendo que esa pérdida de la vigilancia tiene un efecto que tarda entre dos y tres años en manifestarse, ; por eso los repuntes no han sido en 2020, aunque también había tuberculosis activa, sino en 2022 y 2023”, especifica la Dra. Velasco.

Para el Dr. Caylá, de cara a controlar la situación y evitar futuros repuntes “habría que atender a las mejoras sociales y económicas, que dependen de los gobiernos, y garantizar que haya buenos programas de prevención y control de la tuberculosis”. También, el presidente de la fuiTB alude a que “en política internacional, casos como el de Estados Unidos que hace muchos recortes a escala internacional derivan en que el tema se complique en el contexto mundial”.

Los expertos coinciden en la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia y dotarlos de recursos, garantizando que ninguna persona quede sin diagnóstico ni sin tratamiento

Y es que, como concluye la Dra. Velasco “los retos principales son, primero, conseguir que no haya contagiados y que todas las personas contagiadas se hagan los estudios de contactos para que no quede ninguna persona sin diagnosticar, rastreando todos los casos y contactos, asegurando que se hagan las revisiones pertinentes y se les ponga en tratamiento”. En esta idea coincide el Dr. Caylá, añadiendo que “es necesario disponer de programas de prevención y control con recursos suficientes y con personal especializado, que deberían estar en cada comunidad autónoma y más en grandes ciudades como Barcelona o Madrid; además, deberían tener evaluaciones anuales para ver si baja o sube la incidencia y qué hacer para mejorar”.

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