Afrontando los retos de la cirugía al futuro: todo aquello a lo que no debemos renunciar

Dr. Salvador Navarro, presidente de la Asociación Española de Cirujanos (AEC)

Anuario iSanidad 2024 
Dr. Salvador Navarro, presidente de la Asociación Española de Cirujanos (AEC)
Desde mis inicios en la cirugía he podido vivir grandes transformaciones: la aparición de la sutura mecánica, la nutrición enteral y parenteral y la irrupción de la laparoscopia.

Sin duda la medicina seguirá avanzando y por tanto la cirugía como parte troncal de la misma seguirá innovando y persiguiendo mejorar la precisión de los procedimientos quirúrgicos, mediante el uso de tecnologías cada vez más avanzadas como la robótica y la inteligencia artificial. Pero poco sentido tendría todo este avance si el cirujano renuncia a la parte más importante de la cirugía: tener unos sólidos conocimientos de la fisiopatología médica y quirúrgica; con ello se optimiza la selección de nuestros pacientes y se garantizan los mejores resultados.

Uno de los padres de la cirugía moderna Emil Theodor Kocher, nos enseñó que «el cirujano es un médico capaz de operar y que sabe cuándo no debe hacerlo». Por otra parte, los cirujanos debemos controlar nuestros resultados, conocer nuestros resultados, conocer nuestras complicaciones y aplicar todas aquellas medidas correctoras para mejorarlos, seguiremos teniendo efectos adversos, pero sólo conociéndolos, aceptándolo y comunicándolos, conseguiremos disminuirlos y por tanto aumentando cada vez más la seguridad de nuestros pacientes.

Es imprescindible abordar la formación continua de los cirujanos, adaptándose siempre a las innovaciones tecnológicas y al conocimiento de los avances científicos. La cirugía es como muchas otras especialidades médicas cada día más multidisciplinar; trabajamos y debemos hacerlo cada vez más con otras especialidades y conjuntamente con enfermería, fisioterapia, logopedia y en un futuro que ya está aquí con biomédicos, ingenieros y un largo etcétera.

«La medicina seguirá avanzando y, por tanto, la cirugía como parte troncal de la misma seguirá innovando y persiguiendo mejorar la precisión de los procedimientos quirúrgicos»

Por otra parte, la cirugía tiene y debe tener cada vez más en cuenta la opinión y las enseñanzas que nos pueden proporcionar nuestros propios pacientes. Nos hemos adaptado y debemos seguir haciéndolo a la creciente demanda de intervenciones quirúrgicas derivadas del envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas; los tratamientos prehabilitadores permiten ofrecer a nuestros pacientes posibilidades quirúrgicas que hasta hace poco tiempo eran implantables. La cirugía debe potenciar lo que actualmente conocemos como competencias transversales en medicina, saber escuchar, saber entender y sin duda empatizar con nuestros pacientes es indisociable de la práctica quirúrgica.

En resumen, los imparables y cada vez más rápidos avances tecnológicos en todos los campos, deben ir acompañados en la práctica quirúrgica por un sólido conocimiento de las bases fisiopatológicas de la cirugía, por el registro de nuestros resultados e identificación de los efectos adversos, por la continua puesta al día de nuestros conocimientos tanto técnicos, como científicos, por el trabajo cada vez más colaborativo y por tanto multidisciplinar y multiprofesional, por la continua comunicación con nuestros pacientes y por la constante e imprescindible empatía que forma parte de la actividad médica en sí misma.

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