Anuario iSanidad 2024
Pablo Crespo, secretario general de Fenin
Cuando se habla —y se trabaja, como se está haciendo— en la transformación de nuestro sistema sanitario, una palabra debe situarse permanentemente en el foco: innovación. Y es que no se puede concebir una Sanidad del siglo XXI con el empleo de herramientas del pasado. En el caso de las tecnologías sanitarias, son muchas las soluciones innovadoras desarrolladas por nuestra industria que están llamando a la puerta de SNS para hacer aún más eficiente nuestra Sanidad, optimizar la labor asistencial de los profesionales sanitarios y mejorar la salud y calidad de vida de los pacientes.

«En las tecnologías sanitarias, son muchas las soluciones innovadoras desarrolladas por nuestra industria que están llamando a la puerta de SNS para hacer aún más eficiente nuestra Sanidad»
Venimos de etapas donde el precio es el driver principal de decisión a la hora de decidir qué tecnología se incorpora al sistema. ¿La tecnología sanitaria innovadora ‘vale’ mucho? Sí, la tecnología sanitaria innovadora ‘vale’ mucho. Vale mucho para el sistema, al cual contribuye a su eficiencia y sostenibilidad. También ‘vale’ mucho para los profesionales, ya que les permite realizar diagnósticos más precoces y tratamientos más efectivos, y para los pacientes, que ven mejorada su salud y calidad de vida. Pero, asimismo, ‘vale’ mucho para el propio progreso del país, ya que una verdadera apuesta desde las administraciones y la regulación por las innovaciones tecnológicas de calidad incentivará a las compañías para seguir invirtiendo en I+D+i. Por el contrario, no conviene olvidar que lo más ‘caro’ es que el paciente esté enfermo.
«Venimos apostando por la colaboración estrecha con las administraciones y los propios gestores para buscar fórmulas que faciliten la adquisición de tecnología sanitaria basada en el valor y la calidad»
Desde el sector reconocemos la complicada y a veces ingrata labor que realizan los equipos de contratación y gestores sanitarios para adquirir todos los productos y servicios innovadores y necesarios para el mejor cuidado de los pacientes. Por ello, desde Fenin venimos apostando por la colaboración estrecha con las administraciones y los propios gestores para buscar fórmulas que faciliten la adquisición de tecnología sanitaria basada en el valor y la calidad.
Por ejemplo, en el último año hemos actualizado la Guía de Compra Pública Eficiente de Tecnología Sanitaria. Se trata de un documento de referencia impulsada por Fenin y elaborada con los mayores expertos en contratación de las comunidades autónomas y en la que se refleja, desde el consenso, que los criterios de adjudicación vinculados a la calidad deben tener, cuando menos, el mismo peso en los pliegos que aquellos que ligados al precio. En el sector somos autoexigentes, por ello, creemos que ese establecimiento de umbrales de calidad es, asimismo, la mejor garantía para que las empresas que más valor y calidad aporten al sistema sean las que obtengan una mayor valoración en los concursos públicos.
«Somos autoexigentes; establecer umbrales de calidad es la mejor garantía para que las empresas que más valor y calidad aporten al sistema obtengan una mayor valoración en los concursos públicos»
No es el único reciente documento que ahonda en esta cuestión. La Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), con la cual Fenin mantiene una frutífera relación, ha presentado su Documento de Posicionamiento ‘Compra Pública Basada en Valor en Tecnología Sanitaria’. En él se también confirman las aún dificultades y rigideces existentes de los procesos de compra y se pone de manifiesto la necesidad de impulsar la compra pública basada en valor para garantizar la calidad y el acceso a la asistencia sanitaria por parte de los pacientes.
Para no quedarnos en el mero análisis y pensar en el futuro más inmediato, me gustaría destacar un dato que incluye este documento: el 82% de los directivos de la salud sondeados por Sedisa afirma que su Organización Sanitaria está interesada en poner en marcha un sistema de gestión basado en compra pública de tecnología sanitaria basada en valor. Un dato que invita, más si cabe, a seguir trabajando todos juntos por ello. Es un interés común… para un beneficio común.









