Paula Baena
La inteligencia artificial (IA) ya ha comenzado a transformar el abordaje del cáncer infantil. Uno de los ejemplos más relevantes es Capricorn, un sistema de IA desarrollado por Google que ha reducido de dos o tres días a menos de un minuto el tiempo necesario para revisar el historial clínico completo de un paciente pediátrico con cáncer, facilitando una toma de decisiones más ágil y eficiente en contextos clínicos complejos.
Susan Thomas, directora de Google Health, ha hecho especial hincapié en el impacto de la IA en entornos de alta presión como la oncología pediátrica. «Cuando un niño está gravemente enfermo, los profesionales necesitan actuar con rapidez. Hemos visto cómo Capricorn permite al médico acceder a toda la información relevante en segundos, lo que puede marcar la diferencia en el inicio de un tratamiento» ha señalado. Para Thomas, el potencial de la IA no está solo en acelerar procesos, sino en «hacer que la ciencia y la salud sean profundamente personales y cercanas».
Este avance ha sido uno de los casos expuestos durante la jornada La oportunidad de la IA para la ciencia, celebrada en el Campus de Google Madrid como antesala del Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología. A lo largo del evento se han presentado diferentes experiencias de integración de IA en la práctica médica e investigadora, subrayando su capacidad para escalar y acelerar procesos clave.
El bioquímico Carlos Fernández Tornero, investigador del CIB-CSIC, ha mostrado cómo AlphaFold, y más recientemente AlphaFold 3, ha permitido interpretar estructuras proteicas con precisión atómica, acelerando la investigación biomédica: «Lo que antes requería años de trabajo experimental, ahora se puede predecir en semanas, y eso libera al científico para dedicarse a tareas de mayor valor estratégico».
TxGemma puede interpretar lenguaje natural y datos moleculares, permitiendo anticipar la seguridad y eficacia de compuestos terapéuticos
En ese marco, Susan Thomas ha remarcado también TxGemma, un modelo open source creado para facilitar el desarrollo de nuevos tratamientos. TxGemma puede interpretar lenguaje natural y datos moleculares, permitiendo anticipar la seguridad y eficacia de compuestos terapéuticos, incluyendo su capacidad para superar barreras como la hematoencefálica. Thomas ha definido este avance como «una herramienta fundamental para acelerar la I+D en el sector biofarmacéutico».
Desde el ámbito académico, el profesor Tiago Dias da Costa, del Imperial College, ha compartido cómo su equipo ha utilizado la IA de Google para validar una hipótesis que les había llevado una década comprobar en laboratorio: «La IA replicó el resultado en apenas 48 horas. Fue un choque ver cómo nos adelantaba, pero también una lección sobre nuestros propios sesgos en la investigación». Dias da Costa ha defendido el valor del AI Co-scientist como apoyo para formular hipótesis con menor carga cognitiva y mayor base bibliográfica.
Sara Toledano: «La tecnología avanza más rápido que los procesos de validación, y eso puede frenar la adopción clínica»
El encuentro también ha servido para poner en valor el trabajo del programa de apoyo a startups de salud impulsado por Google for Startups, que promueve soluciones basadas en inteligencia artificial para afrontar desafíos clínicos reales. Entre las empresas españolas que han participado se encuentran Sycai Medical, centrada en el diagnóstico precoz de cáncer abdominal; Adntro Genetics, especializada en análisis genético mediante saliva; Doctomatic, plataforma para la monitorización remota de enfermedades crónicas; Tucuvi, que automatiza la atención al paciente mediante una guía conversacional empática o Ephion Health, desarrolladora de biomarcadores digitales.
Sara Toledano, CEO de Sycai Medical, ha descrito el impacto de su solución de IA en el diagnóstico precoz del cáncer abdominal. «Hemos logrado detectar un 10% más de lesiones que pasaban desapercibidas para el radiólogo. La clave está en integrarse sin fricciones en los flujos asistenciales». Además, Toledano también ha advertido sobre las barreras regulatorias que enfrentan las startups médicas en Europa. «La tecnología avanza más rápido que los procesos de validación, y eso puede frenar la adopción clínica», ha señalado.
Sofía Benjumea, directora de Google for Startups en EMEA, ha remarcado la importancia de trasladar la innovación al entorno clínico: «La tecnología tiene sentido solo si llega al paciente. Por eso trabajamos con hospitales, investigadores y empresas para facilitar la implementación real de estas herramientas».
Así, la sesión ha evidenciado que la inteligencia artificial no es ya una promesa futura, sino una herramienta en uso que está redefiniendo tanto la investigación biomédica como la atención sanitaria, especialmente en campos tan críticos como la oncología pediátrica.










