La incidencia de neoplasias hematológicas sigue una tendencia creciente, especialmente en aquellas ligadas a edad avanzada

Un artículo realizado gracias a la colaboración de Redecan y la SEHH analiza las proyecciones de cánceres hematológicos, incluyendo por primera vez datos de población entre 0 y 14 años

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Nieves Sebastián Mongares
El número de nuevos diagnósticos de neoplasias hematológicas sigue una tendencia creciente. En concreto, la tasa ajustada (TA) fue de 55,87 por 100.000 personas por año, lo que representa un aumento respecto a la media observada entre 2007 y 2016 (54,33).

Un artículo realizado gracias a la colaboración entre la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan) y la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), analiza las proyecciones de las neoplasias hematológicas en 2024 y, por primera vez se incluyen datos de población pediátrica, es decir, con edades comprendidas entre 0 y 14 años. Además, el convenio suscrito entre ambas entidades tiene como objetivo publicar estos datos epidemiológicos periódicamente. Asimismo, esta información se reforzará próximamente con la incorporación de los datos del Registro Español de Tumores Infantiles (RETI-Sehop).

Una de las principales conclusiones de este informe es que, las proyecciones de 2024 apuntan a un aumento del número absoluto de casos de neoplasias hematológicas que parece ir ligado al aumento de la esperanza de vida. Y es que, la mediana de edad de pacientes cáncer de esta tipología es de 70 años. Asimismo, el 25% de diagnósticos se realiza en personas con 80 años o más.

El artículo refleja un aumento del número absoluto de casos de neoplasias hematológicas que parece ir ligado al aumento de la esperanza de vida 

Las proyecciones de 2024 confirman la tendencia creciente en casos de neoplasias de células B maduras en la mayoría de subtipos, a excepción del mieloma múltiple y la leucemia linfocítica crónica. Entre los subtipos más frecuentes se encuentran el linfoma difuso de células B grandes (4.473 casos), el mieloma múltiple (3.070) y el linfoma folicular (2.862). La literatura también respalda que el aumento de casos de estas patologías se relaciona en parte con el aumento de población de mayor edad.

No obstante, los autores resaltan lo llamativo de que no esté aumentando el número de casos de mieloma múltiple teniendo en cuenta que la mediana de edad en que se diagnostica es entre 70 y 75 años; en esta patología algunos estudios revelan una estabilidad en la tendencia de la incidencia, y los datos del estudio de Redecan y la SEHH apuntan a un descenso estadísticamente significativo entre 2007 y 2016.

Existe una tendencia en aumento en la incidencia de neoplasias de células B maduras en la mayoría de subtipos, a excepción del mieloma múltiple

Siguiendo la tendencia de estimaciones anteriores, continúa disminuyendo el número de casos de leucemia linfocítica crónica. El estudio precisa que, parte de este descenso, se atribuye a los cambios en criterios diagnósticos en la enfermedad. Esto se debe a que, según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicadas en 2008 modificaron los umbrales del recuento de linfocitos y los signos clínicos diferenciales entre esta patología y la linfocitosis B monoclonal, una enfermedad premaligna.

Respecto a las neoplasias mieloides, las proyecciones para 2024 muestran que en caso de que la tendencia entre 2016 y 2024 siga igual a la de 2007 y 2016, la trombocitemia esencial sigue siendo el subtipo más incidente, siendo en general una patología de buen pronóstico; aun así, algunos casos puedan evolucionar a policitemia vera o mielofibrosis primaria. El artículo también señala que entre el 2 y el 15% de casos de trombocitemia esencial y policitemia vera pueden transformarse en leucemia mieloide aguda hasta 15 años después del diagnóstico.

En las neoplasias mieloides destaca el síndrome mielodisplásico con displasia multilinaje, siendo ya la segunda patología de este tipo con más incidencia, con 2.376 casos proyectados para 2024 con un incremento de casos y una estimación de que entre el 15 y el 28% de casos evolucionarán a leucemia aguda entre dos y cinco años después del diagnóstico. Sobre este punto, el estudio subraya que persiste la falta de consenso entre la OMS y la International Consensus Classification en la clasificación de la leucemia mieloide aguda, lo que podría afectar al diagnóstico y tratamiento.

Los casos de leucemia linfocítica crónica han descendido; en neoplasias mieloides la trombocitemia esencial sigue siendo el subtipo más incidente y el síndrome mielodisplásico con displasia multilinaje es ya el segundo subtipo con más incidencia

Otra neoplasia en la que se ha detectado un aumento de casos es la leucemia mieloide crónica atípica, así como en las neoplasias relacionadas con tratamientos previos contra el cáncer, atribuido a la mejora de la supervivencia del cáncer inicial. Entre los factores de riesgo destaca la presencia de CHIP (Clonal Hematopoiesis of Indeterminate Potential), presente en un 30-70% de los casos.

En la población infantil, la incidencia de cáncer hematológico se ha mantenido estable, tasa ajustada estimada fue de 75,66 por millón de personas-año, con 313 leucemias y 174 linfomas. No obstante, un análisis de largo plazo mostró un aumento de linfomas entre 1985 y 2016, este no se ha confirmado para el periodo 2007-2016. Para 2024 se estimaron alrededor de 500 nuevos casos en menores de 15 años. Por otra parte, se ha observado una reducción de neoplasias hematológicas inespecíficas, gracias a los avances en conocimiento genético y al mejor acceso a la información.

Entre las limitaciones del estudio se incluyen la incertidumbre en las proyecciones poblacionales y la baja potencia estadística en subtipos raros. Aun así, la disponibilidad de datos poblacionales de REDECAN aporta una estimación fiable y útil para la planificación sanitaria en oncohematología.

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