P.M.S
Los datos de listas de espera quirúrgicas en diciembre de 2024, publicados recientemente por el Ministerio de Sanidad, revelan que 522.000 personas salieron del registro quirúrgico sin haber sido intervenidas, una cifra que supera ampliamente los datos prepandémicos (287.000 en 2019). Estas salidas no implican una resolución clínica del problema del paciente.
«Esta bolsa actúa como un amortiguador del dato oficial, pero sin resolver realmente el problema de fondo. Son pacientes que no han sido operados, simplemente han salido del registro de espera quirúrgica, pero no necesariamente del sistema sanitario, ya sea porque se les considera transitoriamente no operables, porque han fallecido o por decisión voluntaria», ha explicado Antonio Burgueño, director del Proyecto Venturi.
El Proyecto Venturi advierte que esta bolsa se trata de un amortiguador estadístico que maquilla el número real de pacientes que deberían haberse operado
Este fenómeno, lejos de aliviar la carga del sistema, indica una creciente incapacidad para atender adecuadamente la demanda quirúrgica. A pesar de que el número de intervenciones ha alcanzado cifras récord, el flujo de nuevas entradas a lista de espera sigue superando la capacidad resolutiva, situando la tasa de resolución quirúrgica en el 81%, aún inferior al 83% previo a la pandemia.
Además, el tiempo medio de espera quirúrgica ha repuntado ligeramente, superando los cuatro meses, y un 23% de los pacientes lleva más de seis meses esperando, 194.000 personas, manteniendo la tendencia crónica de largos tiempos de espera. Esta cifra refleja la persistencia de un problema estructural. «El sistema no es capaz de reducir los tiempos medios de espera a pesar del esfuerzo realizado», ha afirmado Antonio Burgueño.
Esfuerzo insuficiente
Desde 2020, el Proyecto Venturi viene advirtiendo que la capacidad de respuesta del sistema se ha incrementado, pero no lo suficiente para absorber la demanda creciente, impulsada por el envejecimiento de la población y el aumento de personas con tarjeta sanitaria.
«Sumar absolutamente todos los recursos disponibles y no escatimar esfuerzos en destripar el problema, gestionar la demanda asistencial y seguir trabajando para aumentar la capacidad de respuesta del sistema es esencial si queremos evitar el colapso de nuestro sistema sanitario público. Esa es la exigencia que, como sociedad, debemos tener», ha concluido el director del Proyecto Venturi.








