Anuario iSanidad 2024
Fernando Domínguez Cunchillos, consejero de Salud del Gobierno de Navarra
El ámbito de la salud es, no importa el rincón del estado al que miremos, uno de los focos de debate, de interés y de preocupación para la Administración y para la ciudadanía en su conjunto. Todos y cada uno de nosotros, en algún momento de nuestra vida, tenemos que acudir a un centro sanitario, para cuestiones leves o más graves, para momentos felices, como un nacimiento, o tristes, como una pérdida. Y el funcionamiento del sistema sanitario público es algo que está en boca de todos, especialmente en los últimos cinco años tras la pandemia.
El Sistema Nacional de Salud (SNS) del que formamos todos parte tiene unos principios de funcionamiento claros: universalidad, equidad y cohesión. Y, si bien es un sistema envidiado por muchos países, por la solidez, el alcance y su representatividad en el estado de bienestar, los gestores estamos alertando desde hace algunos años que también está mostrando signos de agotamiento y es necesaria una reforma.
Cambiar algo que lleva muchos años funcionando es complejo. Pero no cambiarlo es asumir un riesgo de desgaste tal que pueda terminar de una peor forma. Por ello, debemos mirar al frente, asumir los cambios que el sistema no ha realizado al mismo ritmo que el resto de sectores y adaptarlo a las necesidades de la ciudadanía actual, a las herramientas y técnicas que las nuevas tecnologías nos proveen y a los profesionales de cualquier estamento sanitario y no sanitario que forman parte del sistema.
Debemos mirar al frente, asumir los cambios que el sistema no ha realizado al mismo ritmo que el resto de sectores y adaptarlo a las necesidades de la ciudadanía actual
En Navarra desde que comenzó estamos trabajando en la actualización de nuestra Ley Foral de Salud, de la que se presentó un ante proyecto a finales de verano y en la que ya han participado en el proceso de exposición pública 117 asociaciones, colegios profesionales, sociedades científicas, sindicatos, agrupaciones, personas individuales y grupos políticos, con más de 1.100 aportaciones. Una ley marco que sentará las bases para el resto de desarrollo normativo que regulará el funcionamiento del sistema público de salud en la comunidad foral.
La actual ley data de 1990, ha tenido una vigencia de 35 años y ha cumplido con creces su cometido. Pero ni la sociedad es la misma, ni los profesionales son los mismos, ni las herramientas con las que contamos, ni las demandas son las mismas que cuando se aprobó.
Por tanto, ahora nos toca dar un paso más y mirar al presente y al futuro. Un camino que sobre el papel parece sencillo pero que está siendo complejo, a la vez que apasionante pensando en la necesidad de cambio real existente y en la responsabilidad de tener que hacerlo por el bien de un sistema referente.
La salud nos importa a todos. Pero la salud no se puede regir por las mismas normas que otras áreas del gobierno, tanto nacional como autonómico. Salud tiene muchas particularidades que hay que considerar. Los avances en salud son rápidos, por tanto, la incorporación de infraestructuras, equipos o profesionales que los pongan en marcha no pueden esperar los plazos marcados en algunas leyes que a día de hoy hay que cumplir.
Los avances en salud son rápidos, por tanto, la incorporación de infraestructuras, equipos o profesionales que los pongan en marcha no pueden esperar los plazos marcados en algunas leyes que a día de hoy hay que cumplir
Las compras en salud no siempre se pueden planificar, y prueba excepcional de ello fue la pandemia y la necesidad de comprar material de protección en tiempo récord. Las contrataciones en salud también necesitamos que sean más rápidas, para ofrecer el servicio correspondiente en tiempo y forma.
Y, por supuesto, los sistemas de información en salud requieren una dedicación de alta intensidad que permita facilitar y normalizar nuevos procesos o circuitos con las herramientas y aplicaciones que nos ofrece la tecnología sanitaria hoy en día.








