Anuario iSanidadental 2024
Dr. Lluís Giner Tarrida, decano de la Facultad de Odontología de la Universidad Internacional de Cataluña
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, muchos de los cuales tienen implicaciones directas para nuestra labor como odontólogos. Entre estos, destacan dos que particularmente inciden en nuestra misión: el primero, relacionado con el fin de la pobreza, lo que podemos interpretar como el “fin de la pobreza odontológica”, y el tercero, vinculado con la salud y el bienestar para todos.
A nivel formativo y asistencial, la profesión odontológica ha demostrado avances significativos. Los indicadores de calidad son elevados, como lo demuestran los rankings internacionales de universidades, donde ocho facultades de odontología españolas se encuentran entre las 300 mejores del mundo, según el ranking de Shanghai. Además, la industria y el desarrollo de nuevas tecnologías continúan ofreciendo soluciones que mejoran la seguridad del paciente y amplían nuestras capacidades asistenciales.
No obstante, los indicadores de salud bucodental de la población, presentados por el Consejo General de Dentistas de España en su último informe, nos muestran una realidad preocupante: el alto número de patologías y la escasa disminución de estas en los últimos años. Esto nos invita a reflexionar sobre qué aspectos debemos potenciar en la formación de los profesionales y, especialmente, en la asistencia.
Tres objetivos claves: atender a toda la población, reducir las enfermedades bucodentales y tratar a la persona de manera integral
En este sentido, se destacan tres objetivos clave: atender a toda la población, especialmente a los colectivos más vulnerables; reducir las enfermedades bucodentales, mediante estrategias de promoción de la salud efectivas; y tratar a la persona de manera integral, considerando todos los aspectos de su salud en cada intervención.
ATENDER A TODA LA POBLACIÓN
Para lograr este objetivo, es imprescindible una colaboración efectiva entre las instituciones públicas y privadas, y todos los actores comprometidos con la salud bucodental de la población. Las facultades de odontología ya desarrollan programas sociales, y existen numerosas iniciativas impulsadas por colectivos de odontólogos, empresas y otras instituciones.
Aunque en los últimos años se han mejorado algunas prestaciones, la realidad es que aún queda mucho por hacer. En este momento, la sociedad se muestra muy sensible a buscar alternativas para garantizar que los servicios de salud lleguen a toda la población.
Es el momento ideal para coordinar esfuerzos y encontrar soluciones innovadoras que faciliten la accesibilidad a la atención dental, creando un entorno cómodo para todos los actores involucrados.
REDUCIR LAS ENFERMEDADES BUCODENTALES
La clave para reducir las enfermedades bucodentales radica en la promoción de la salud y en motivar al paciente para que se haga responsable de su salud bucal. Este es un desafío especialmente importante para las facultades de odontología, ya que, en muchos programas de grado, la formación en odontología preventiva y epidemiología es aún insuficiente.
Los odontólogos debemos colaborar con otros profesionales de la salud para ofrecer un enfoque integral del bienestar del paciente
Es esencial no solo ampliar estos contenidos, sino también integrarlos de manera transversal en todas las áreas del conocimiento. Solo disminuyendo las enfermedades prevalentes, como caries y enfermedad periodontal, podremos acercarnos a un modelo de atención que abarque todas las patologías bucodentales de la población. La prevención temprana es fundamental: es crucial evitar que la enfermedad aparezca o, al menos, que lo haga lo más tarde posible.
TRATAR A LA PERSONA DE FORMA INTEGRAL
El desarrollo tecnológico actual nos ha permitido alcanzar un nivel de seguridad sin precedentes en los diagnósticos y tratamientos. Sin embargo, el dominio de las nuevas tecnologías requiere un aprendizaje constante, lo cual implica un esfuerzo significativo. Aunque la excelencia en el uso de estas herramientas es indiscutible, debemos recordar que la verdadera excelencia radica en atender las necesidades de la persona en su totalidad.
Es crucial saber identificar sus prioridades y asegurarnos de que el tratamiento propuesto no solo sea viable económicamente, sino también aceptable para el paciente según sus valores. Sin duda, los odontólogos debemos colaborar con otros profesionales de la salud para ofrecer un enfoque integral del bienestar del paciente.
En conclusión, el papel del odontólogo en la sociedad contemporánea es esencial no solo para la salud bucal, sino para el bienestar integral de las personas. La misión de los odontólogos debe orientarse hacia una atención más accesible, preventiva y personalizada, impulsando la colaboración interprofesional y el uso de las nuevas tecnologías para ofrecer el mejor cuidado posible a toda la población.











