Fátima del Reino Iniesta
La cirugía refractiva avanza con paso firme como una solución definitiva para defectos visuales que afectan a millones de personas: miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia e incluso cataratas. El Dr. Daniel Elies, director médico de Instituto de microcirugía ocular (IMO) Grupo Miranza, ha destacado «el 80% del éxito de estas intervenciones se basa en una correcta indicación y selección de técnica quirúrgica», según han concluido diversos estudios, puesto que hay «muchas» técnicas válidas, pero «no hay una buena para todos los casos».
El 20% restante para la obtención de un resultado óptimo depende de la técnica en sí, el tipo de láser o la lente intraocular que se implante; el cirujano que la aplique; la institución en la que se opere; y la higiene en el quirófano. Así lo ha afirmado durante un seminario formativo sobre cirugía refractiva, de presbicia y catarata organizado este miércoles por Miranza, en el que especialistas en oftalmología han ofrecido una actualización rigurosa sobre las soluciones quirúrgicas disponibles, con un enfoque centrado en la precisión diagnóstica, las tecnologías de última generación y la personalización del tratamiento.
«No hay una técnica buena para todos los casos, sino una adecuada para cada paciente»
La cirugía refractaria «no es una intervención estética», sino funcional que trata los defectos de la refracción como son la miopía (mala visión de lejos), la hipermetropía (mala visión de cerca) y el astigmatismo (visión distorsionada en todas las distancias), a fin de conseguir una buena visión sin necesidad de emplear gafas ni lentillas. Tal y como ha explicado el Dr. Elies, no siempre es necesario dejar al paciente con cero dioptrías. «Si un ojo tiene dos dioptrías y el otro tres, dejarlo a cero puede generar descompensación. A veces es mejor igualar la visión entre ambos ojos», ha aclarado.
Además de para eliminar la dependencia de gafas, la cirugía refractiva es útil en casos de altas graduaciones, para corregir anisometropías (diferencia de graduación entre ambos ojos), para acceder a determinadas oposiciones (como bomberos o cuerpos de seguridad), o incluso para tratar ciertas patologías corneales, como las erosiones recidivantes.
«La cirugía refractiva no es solo para quitar gafas: permite tratar altas graduaciones, anisometropías y acceder a ciertas oposiciones»
Láser o lente intraocular: dos grandes grupos quirúrgicos
Durante la sesión, los especialistas han expuesto las dos grandes familias de técnicas disponibles: la cirugía con láser, que permite modificar la curvatura corneal para enfocar correctamente, y la cirugía con lentes intraoculares, en la que se implanta una lente dentro del ojo para corregir el defecto refractivo.
En cuanto al procedimiento con lentes intraoculares, el Dr. Elies ha detallado que existen dos modalidades principales. Por un lado, las lentes fáquicas, que se implantan sin extraer el cristalino. Se trata de una técnica reversible, ideal para pacientes jóvenes con cristalino sano, y permite corregir altas miopías (hasta 20 dioptrías) u otras graduaciones elevadas que no se pueden tratar con láser. Por otro lado, las lentes pseudofáquicas, que sustituyen el cristalino natural y se recomiendan para pacientes mayores de 55 años, en los que ya se ha desarrollado presbicia o principios de catarata. Esta opción, además de mejorar la visión, evita la aparición futura de cataratas.
«Las dioptrías eliminadas mediante cirugía no vuelven; si hay cambios, se deben a la evolución natural del ojo»
En ambos casos, se ha destacado que el éxito del tratamiento depende de un examen ocular exhaustivo y de la personalización de la técnica quirúrgica según la anatomía ocular y el estilo de vida del paciente.
Edad, estabilidad y salud ocular entre los requisitos clave
Para ser candidato a una cirugía refractiva, el paciente debe tener una graduación estable durante al menos un año y un ojo anatómicamente sano. En cuanto al láser, suele aplicarse en casos de hasta 6-8 dioptrías de miopía, y hasta 4-6 en astigmatismo e hipermetropía. Las lentes intraoculares permiten tratar graduaciones más altas.
Además, por motivos tanto legales como médicos, se recomienda que los pacientes tengan la mayoría de edad, especialmente para garantizar la estabilidad refractiva del ojo. Respecto a la progresión de la graduación, el Dr. Elies ha aclarado que las dioptrías eliminadas mediante cirugía no vuelven. «Si hay cambios con el tiempo, se deben a la evolución natural del ojo y no a una regresión de la técnica», ha destacado.
Presbicia, una epidemia visual en mayores de 45 años
El Dr. José María Soriano, oftalmólogo en IMO Grupo Miranza y Miranza Madrid, ha centrado su intervención en la presbicia o vista cansada, un proceso fisiológico que afecta al 98% de las personas mayores de 65 años, y que no puede prevenirse. Aparece entre los 40 y 45 años como una pérdida progresiva de la capacidad del ojo para enfocar objetos cercanos.
«La presbicia afecta al 98% de los mayores de 65 años y no puede prevenirse»
Las soluciones quirúrgicas para la presbicia incluyen el láser corneal, las lentes fáquicas y, sobre todo, las lentes intraoculares pseudofáquicas, que reemplazan el cristalino por una lente multifocal. El Dr. Soriano ha subrayado que las técnicas deben ajustarse a la edad y expectativas del paciente: “Entre los 45 y los 55 años priorizamos mantener el cristalino sano; a partir de los 55, apostamos por reemplazarlo para ofrecer una solución definitiva”.
Las lentes pseudofáquicas se eligen en función del perfil de visión que necesita cada paciente. Existen las monofocales, que corrigen solo la visión de lejos); las monofocales avanzadas, con visión lejana y mejora en la intermedia (pantallas); las lentes de rango extendido, que alargan la visión funcional hasta de cerca (sin llegar a letra pequeña) y multifocales o trifocales, que permiten ver a todas las distancias y son ideales para pacientes con gran actividad visual.
«A partir de los 55 años, sustituir el cristalino permite corregir la presbicia y evitar la aparición de cataratas futuras»
La elección debe adaptarse al estilo de vida: no es lo mismo un conductor habitual que alguien que trabaja muchas horas frente al ordenador. Además, se deben tener en cuenta aspectos psicológicos del paciente, ya que algunas lentes pueden generar halos nocturnos o requerir un período de adaptación cerebral.
Cataratas: operarlas a tiempo mejora la calidad de vida
La Dra. Blanca Poyales, subdirectora médica de Miranza Madrid, ha abordado la cirugía de cataratas, la más realizada en España, con unas 550.000 intervenciones anuales. A pesar de su frecuencia, sigue existiendo el mito de que «hay que esperar a que maduren». Según ha explicado, las cataratas son una opacificación progresiva del cristalino, causada por envejecimiento, pero también por factores como diabetes, tabaco, corticoides o traumatismos. Los síntomas suelen comenzar con deslumbramientos, pérdida de contraste o percepción apagada de los colores.
La Dra. Poyales ha insistido en que el tratamiento siempre es quirúrgico y se realiza mediante una técnica mínimamente invasiva: láser de femtosegundo, aspiración del núcleo y colocación de una lente personalizada. También ha aclarado mitos frecuentes: las cataratas no se reproducen, y las lentes implantadas no se ensucian, aunque pueden requerir un pequeño tratamiento con láser para corregir la opacificación de la cápsula posterior.









