Redacción
Las terapias biológicas están revolucionando el abordaje farmacológico de la enfermedad de Crohn, con un impacto directo en la inducción y mantenimiento de la remisión, así como en la calidad de vida de los pacientes. Anticuerpos monoclonales como infliximab y adalimumab, junto con nuevas dianas terapéuticas como los inhibidores de JAK o moléculas emergentes como tulisokibart, están configurando un escenario terapéutico más preciso y personalizado para el tratamiento de la enfermerdad de Crohn.
Este avance se recoge en el Punto Farmacológico nº 189 publicado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, con motivo del Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, que se conmemora cada 19 de mayo. El informe aborda en profundidad los aspectos etiopatogénicos, clínicos y terapéuticos de la enfermedad de Crohn, así como el papel del farmacéutico en su manejo.
La enfermedad de Crohn, junto con la colitis ulcerosa, forma parte del grupo de EII, y presenta una etiología multifactorial que involucra factores genéticos, inmunológicos, ambientales y microbiológicos, lo que complica su diagnóstico y tratamiento. Aunque ambas comparten ciertas características clínicas y epidemiológicas, difieren en localización, tipo de inflamación y complicaciones asociadas.
Terapias dirigidas: el eje del cambio
El informe destaca que el tratamiento actual se basa en agentes antiinflamatorios e inmunosupresores, incluyendo ácido 5-aminosalicílico, corticosteroides, inmunomoduladores clásicos como azatioprina, y especialmente fármacos biológicos que han demostrado alta eficacia clínica.
Entre las estrategias más novedosas se encuentran los inhibidores de JAK, como upadacitinib, ya autorizado en enfermedad de Crohn, y otros en investigación, como filgotinib y tofacitinib, aunque aún no comparados directamente en ensayos clínicos.
Además, se han iniciado estudios clínicos con moduladores del receptor de esfingosina-1-fosfato (S1P) como etrasimod, aprobado en colitis ulcerosa pero en fase de evaluación en Crohn. También se identifica una diana prometedora: la citocina proinflamatoria TL1A, implicada en la inflamación intestinal crónica.
La citocina se identifica como una diana prometedora, implicada en la inflamación intestinal crónica
Entre las líneas de investigación más relevantes, el informe recoge los primeros datos clínicos sobre tulisokibart, un anticuerpo monoclonal humanizado en evaluación para Crohn moderado o grave. Igualmente, se mencionan avances en el desarrollo de una vacuna terapéutica, que ha sido evaluada en un ensayo fase 1b con pacientes con enfermedad activa.
En el campo de la microbiota, se están explorando enfoques innovadores, y en un estadio más experimental, destaca la terapia con células madre mesenquimales humanas (hMSCs) como opción inmunomoduladora en desarrollo.
Farmacéuticos: agentes clave en el abordaje
El documento enfatiza la importancia de la actuación farmacéutica, tanto desde el ámbito hospitalario como comunitario. El farmacéutico hospitalario participa en comisiones clínicas donde se diseñan protocolos terapéuticos, mientras que el comunitario puede detectar posibles casos, facilitar la educación sanitaria y reforzar el seguimiento farmacoterapéutico, especialmente por el perfil complejo y potencialmente tóxico de muchos tratamientos empleados.
Además, el farmacéutico puede intervenir de forma activa en la modificación de hábitos de riesgo, como el tabaquismo, y promover conductas saludables que contribuyan a mejorar la evolución clínica del paciente.








