Juan León García
Otro año más, los aspirantes a alguna de las 9.007 plazas MIR en este 2025 no han podido plantearse si especializarse en Enfermedades Infecciosas. Sigue sin haber un itinerario formativo específico, y eso está provocando que muchos infectólogos decidan o bien elegir otra especialidad, o formarse fuera de nuestro país, como lleva tiempo denunciando la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).
“El éxito del sistema MIR en España no puede seguir manteniéndose para todas las especialidades y de espaldas a una”, critica el nuevo presidente de esta sociedad científica, el Dr. Javier Membrillo, que comenzó este mismo jueves su mandato con este como uno de sus principales desafíos. Como recuerda, la SEIMC es una “sociedad multidisciplinar” y quiere “seguir siéndolo” después de que se cree la especialidad de Enfermedades Infecciosas.
“Tenemos entre nosotros a internistas, intensivistas, anestesistas, enfermeras, especialistas en medicina preventiva, biólogos, veterinarios… Todo tipo de disciplinas. Y la verdad que toda esta multidisciplinariedad creemos que nos enriquece, y que nos seguirá enriqueciendo el día de mañana”, ha valorado el Dr. Membrillo, que ejerce en la Unidad NRBQ-Infecciosas, Unidad de Aislamiento de Alto Nivel de la Comisión de Infección Hospitalaria, Profilaxis y Política Antibiótica en el Hospital Central de la Defensa ‘Gómez Ulla’, CSVE (Madrid) y toma el relevo del Dr. Federico García.
Nuevo presidente de la SEIMC. ¿Cómo se siente?
Por una parte, abrumado porque estamos ante una gran responsabilidad. La SEIMC es una sociedad que ha crecido mucho: somos ya casi 5.000 socios; 15 grupos de estudio; 5 grupos de trabajo; un congreso de mucho éxito; máster; diploma universitario; escuela de verano, otra de periodistas… Muchísimas actividades. Los compañeros anteriores me han dejado el listón muy alto.
“Más del 54% de los socios de la SEIMC participan al menos en un grupo de estudio, lo que muestra su implicación”
Por otra parte, comienzo con la tranquilidad de que este modelo que estábamos comentando permite que, como le he estado diciendo cariñosamente al Dr. García, he tenido dos años de ‘residencia’ de presidente. Trabajando mano a mano, aprendiendo y acompañándolo en todos los detalles y las vicisitudes del día a día de la sociedad, que son enormes.
Con lo cual ahora me encuentro mucho más preparado que en otras sociedades en las que el relevo es directo y una junta directiva entra, por así decirlo, de cero.
¿Nos podría adelantar algunos de los principales puntos donde quiere hacer hincapié durante su mandato?
De las múltiples actividades que tenemos en la sociedad, investigación y docencia son un gran éxito. Solo tenemos que mantener lo que estamos haciendo. Somos el primer país en cuanto a comunicaciones enviadas al congreso de la ESCMID Global en la parte de investigación.
Tenemos 43.000 alumnos en el campus SEIMC, con una alta participación online en cuanto a los grupos de estudio. Más del 54% de los socios de SEIMC participan al menos en un grupo de estudio, con lo cual están muy implicados.
Uno de los principales retos son claramente los profesionales y formativos. Nos encontramos en un momento complejo, tanto por la ralentización o el nunca acabar del proceso de creación de la especialidad de enfermedades infecciosas, y en un momento en el que tenemos amenazas relativas a algunos intentos de reducir las competencias de la microbiología clínica.
Por ejemplo, eliminando el 24/7 en algunos servicios; intentando que los especialistas no microbiólogos clínicos asuman técnicas correspondientes a estos especialistas. Con lo cual perdemos toda la vertiente clínica y esta colaboración y diálogo conjunto que tenemos.
“El microbiólogo clínico es fundamental, no es una palabra que tenemos ahí por adornar el nombre de una especialidad de laboratorio”
El clínico en la especialidad de microbiología clínica es fundamental. No es una palabra que tenemos ahí por adornar el nombre de una especialidad de laboratorio, sino que es la realidad del día a día del trabajo en cualquier hospital.
Y de igual forma que el Dr. García ha luchado durante estos dos años y ha hecho multitud de declaraciones en defensa de la especialidad de enfermedades infecciosas, porque es consciente de lo importante que es para un microbiólogo clínico que los resultados que transmite se traduzcan en tiempo real en cambios en el tratamiento de los pacientes, algo que puede salvar vidas.
Como infectólogo, soy consciente de la extrema importancia de que las técnicas de diagnóstico microbiológico las realicen especialistas en microbiología clínica que entiendan la vertiente clínica de esos resultados. Que ese diagnóstico se guíe por la información clínica que tienen y, en paralelo y en comunicación constante con los infectólogos. Todo eso enriquece la información y nos permite establecer pautas de tratamiento en la cama del paciente.
El aumento de los casos de enfermedades infecciosas o las resistencias antimicrobianas son algunos de los principales retos en los que el microbiólogo o infectólogo pueden tener un papel clave. ¿Cuáles son los principales desafíos que plantean estas amenazas para el SNS?
Es una realidad que estamos constatando. Todos los médicos prescriben antibióticos. Por tanto, el problema de las resistencias antibióticas es común a todos los profesionales. No se trata de una impresión subjetiva de que cada vez sea una cuestión más mediática.
“Muchas veces existe el problema de que los profesionales no tienen forma de consultar con un especialista en enfermedades infecciosas”
Es una realidad científica y multicausal: factores relacionados con el clima, con los viajes internacionales, con el incremento del contacto entre el ser humano y el medio selvático y rural, están haciendo que cada vez tengamos que estar más actualizados y cada vez tengamos más nuevas enfermedades que estaban circunscritas en un ámbito geográfico, pasan a otro.
Todos estos son retos para los cuales, por supuesto, todas las profesiones sanitarias tienen que responder en equipo. Dentro de este, la microbiología clínica es un pilar fundamental que nos va a dar este diagnóstico que necesitamos y que no puede esperar al lunes por la mañana.
Digo eso porque en nuestro congreso hemos tenido el testimonio de una superviviente de una sepsis, en la que una de las cuestiones que nos contaba respecto a su experiencia fue que ingresó en un hospital un viernes por la tarde. En ese hospital no había diagnóstico microbiológico hasta el lunes por la mañana. Eso pudo haber resultado en el fallecimiento de esa paciente. No podemos permitirlo.
Por otro lado, dentro de las vertientes del tratamiento, sin olvidar que todos los médicos tratan enfermedades infecciosas, es necesario tener un especialista que trate los casos complejos. Que esté al día de las enfermedades que no vemos habitualmente en nuestro medio, y que sirva de pilar que entrelace toda la información que tienen los demás especialistas clínicos. Porque muchas veces nos encontramos con el problema de que los profesionales no tienen forma de consultar con un especialista en enfermedades infecciosas, por no encontrarse en su cartera de servicios de especialidades.
“En el área mediterránea tenemos un clima que no puedo calificar como diferente del subtropical, lo que difumina las fronteras de las enfermedades tropicales por vectores”
Si tenemos servicios y unidades de calidad al máximo nivel mundial en determinados hospitales y muchas comunidades de nuestro país, esto funciona. Pero, en otras ocasiones, el médico de atención primaria, el de urgencias u otros especialistas no tienen acceso a la interconsulta o al asesoramiento o manejo compartido con un especialista de infecciosas.
Asimismo, el cambio climático ya se muestra como una causa de la aparición de patologías hasta hace no tanto desconocidas en nuestro país. ¿Cómo repercute en la salud de la población y cómo frenar (si bien no se puede evitar que algunas lleguen a través de determinados vectores) la gravedad que pueden tener para los pacientes?
El cambio climático es una realidad histórica. El clima no ha sido siempre igual y en los últimos años, en las últimas décadas, asistimos a un incremento de las temperaturas medias globales. Esto es una realidad incontestable. Y lo estamos viendo esta misma semana, con unas temperaturas que exceden lo que habitualmente corresponde al final de mayo.
Llevamos varios años en los que claramente vemos cómo sobre todo en el Levante tenemos un clima que yo no puedo calificar como diferente al de países subtropicales. Esto efectivamente afecta a la distribución de los vectores y hace que enfermedades que teníamos catalogadas de forma tradicional como tropicales difuminen sus fronteras.
Hablo por ejemplo del virus del Nilo Occidental, que ya es endémico en Andalucía Occidental y en algunas zonas de Extremadura. Tropical es el dengue y asistimos todos los años de esta década a brotes, de momento limitados, con transmisión persona a persona dentro del territorio nacional. Hay que tener en cuenta que uno de los vectores (mosquito) que transmite este virus está ampliamente distribuido por todo el Levante, Mediterráneo y hasta el centro de España.
“Es fundamental tener un diagnóstico microbiológico 24/7 para establecer, para detectar precozmente qué es lo que está ocurriendo en estos pacientes”
Es perfectamente plausible que en cualquier momento se establezca una cadena de transmisión que diese lugar a una epidemia y a un establecimiento de esta y otras enfermedades como endémicas. Todo esto son cuestiones que ya hace tres años, cuando desde nuestra sociedad publicamos el libro ‘Las enfermedades infecciosas en 2050’, decíamos que podían ocurrir y que podían cambiar totalmente la forma en la que vivimos y la forma en la que nos manejamos frente a las enfermedades infecciosas.
Algunas de las predicciones que hicimos para 2050 como posibles se han convertido ya en realidad. Frente a esta situación, yo creo que reiterar lo que ya he comentado. Es fundamental tener un diagnóstico microbiológico 24/7 para establecer, para detectar precozmente qué es lo que está ocurriendo en estos pacientes.
Un diagnóstico que tiene que ser guiado por conocimientos clínicos. No simplemente limitarse a pedir una prueba, porque quien la realiza tiene que conocer los datos del paciente y saber lo que ocurre. Porque el médico puede decidir realizar otras en conjunto con el especialista que está en la cama del paciente.
Todo eso lo aporta la microbiología clínica. En la vertiente del tratamiento, si enfermedades habituadas a diagnosticar y tratar en nuestro medio pasan por delante de los ojos de médicos no especialmente preparados o con un especial conocimiento de lo que ahora mismo llamaríamos medicina tropical, corremos el riesgo de que no haya sospecha clínica.
Si no hay sospecha clínica, no hay muestras y no hay información al laboratorio de microbiología que no va a establecer las pruebas necesarias y puede hacer que se nos escapen los casos.
“Si no hay sospecha clínica, si no hay información del laboratorio de microbiología y eso puede hacer que se nos escapen casos”
Pensemos, por ejemplo, en el cuadro clínico del dengue. En casos no graves, o en los primeros días, puede ser puede ser indistinguible de un virus respiratorio como la gripe o la Covid.
Pensemos en muchos pacientes que puede que hayan pasado un dengue en España y hayan sido atendidos por un médico que no ha sospechado esa enfermedad. Ante un test rápido de Covid y gripe negativos ha dado por hecho que era otro virus catarral que le está produciendo un cuadro específico de fiebre y le ha recetado antiinflamatorios. Algo que, en el caso del dengue, pueden ser perjudiciales y pueden favorecer la aparición de un dengue hemorrágico.
Al no haber un diagnóstico, se ha impedido que se tomen las medidas preventivas y así cabe el riesgo de que a esa persona le pique un mosquito, que este pique a otros tres y que empiece esa transmisión dentro de España. Creo que está claro que el papel de nuestras dos especialidades es fundamental.
Una de las principales reclamaciones de su especialidad es el reconocimiento MIR. España es el único país de la UE donde todavía no se ha oficializado. ¿Cómo está afectando este hecho a la incorporación de nuevos profesionales y a la atracción de talento?
La respuesta está muy clara: estas semanas se ha producido la asignación de plazas MIR. Si un médico que ha terminado su carrera quiere dedicarse a las enfermedades infecciosas, las opciones que tiene son, en primer lugar, irse de España para luego no poder volver. Si hace una residencia de infectología en otro país europeo, incumpliendo las directivas europeas, se le va a impedir volver a trabajar en España porque su especialidad legalmente no existe, no puede volver y tenemos así a muchos compañeros.
“Un médico que ha terminado su carrera y quiera dedicarse a infecciosas, una de las opciones que tiene hoy es irse de España para luego no poder volver”
La segunda opción es hacer otra especialidad. Generalmente en el hospital en el que estén, le pueden permitir tener las más rotaciones posibles en un área donde le enseñen algunas cosas de enfermedades infecciosas. Además, formándose por su cuenta con cursos, actividades, congresos, másteres…
Y, después de todo esto, cuando termine su especialidad, buscar un contrato de medicina interna sin ninguna acreditación. Y, si finalmente consigue colocarse en un servicio de enfermedades infecciosas y empezar a trabajar ahí durante los primeros años, no tendrá la garantía de que su formación es suficiente para ejercer como especialista.
Además, si posteriormente se presenta a una oferta pública de empleo, lo que tendrá que hacer es hacer un examen de medicina interna, en casi todos los casos en España. Prueba en la que se le va a preguntar por trombolismo pulmonar, por insuficiencia cardíaca y por hiponatremia. Evaluando así, por ejemplo, a unos profesionales que tienen que atender casos en investigación de enfermedad por virus ébola. Esto es demencial.
Y la tercera opción es que renuncie a su vocación. El año pasado teníamos en algunos medios la entrevista de todo un número dos del MIR que quería dedicarse a las enfermedades infecciosas y cuando le explicaron que lo que tenía que hacer era ir a un hospital en el que le han dicho que seguramente le van a dejar rotar en enfermedades infecciosas durante una residencia en medicina interna y, si tiene suerte y le dejan hasta que se presente a una OPE, renunció y eligió otra especialidad.
“Hago un balance excelente del congreso nacional de la SEIMC. Hemos batido récord de asistencia y de comunicaciones científicas”
El Congreso Nacional finalizó este sábado. ¿Qué balance hace?
Excelente. Hemos batido récord de asistencia con más de 1.800 personas; en comunicaciones científicas, con 1.200 aprobadas. Es la primera vez que hemos grabado algunas de las sesiones para que los socios puedan verlas de forma diferida, porque se está ampliando tanto el congreso que se aproxima a lo que es habitual en congresos europeos como el ESCMID Global o el estadounidense.
El auditorio del Palacio de Congresos de Málaga tenía capacidad para unas 2.000 personas y estaba prácticamente lleno en la sesión inaugural. Con lo cual, la verdad que es un congreso con mucha participación así que nuestro balance es inmejorable.








