«Es necesario reducir las brechas en investigación, poniendo más foco en sus problemas e incluyendo a más mujeres en los ensayos clínicos»

Entrevista al Dr. Manuel Anxo Blanco, director ejecutivo de Relaciones Institucionales de Organon

Manuel-Anxo-Blanco

Redacción
La celebración del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres viene a llamar la atención sobre la necesidad de poner el foco en aspectos que van más allá del ámbito ginecológico y la salud reproductiva. Así lo pone de manifiesto en una entrevista con iSanidad, el Dr. Manuel Anxo Blanco, director ejecutivo de Relaciones Institucionales de Organon. «Este enfoque busca mejorar la salud integral de las mujeres considerando los factores biológicos, socioculturales y estructurales que hacen que hombres y mujeres enfermemos de manera diferente», advierte el doctor.

La compañía ha puesto en marcha en los últimos años diferentes como la aplicación Salud con perspectiva, una serie de podcast o la encuesta Las Mujeres y la Salud que pone de manifiesto que casi la mitad de las mujeres considera que no se las escucha ni se les dedica el mismo esfuerzo diagnóstico y terapéutico que a los hombres

El 28 de mayo se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. Desde su experiencia y posición, ¿cuáles considera que son hoy los principales retos en el abordaje de la salud integral femenina?
Entre los principales retos en el abordaje de la salud integral de las mujeres destaca, en primer lugar, la necesidad de ampliar la mirada más allá del ámbito ginecológico y reproductivo, hacia las enfermedades comunes que les afectan de forma distinta que a los hombres, como las cardiovasculares y las respiratorias; o hacia aquellas que les afectan a ellas en mayor medida, como la migraña. También es necesario reducir las brechas en investigación, poniendo más foco en sus problemas (actualmente menos del 4 % de la inversión en investigación se destina a enfermedades propias de mujeres) e incluyendo a más mujeres en los ensayos clínicos para que los resultados sean más ajustados a sus características. Superar estos desafíos exige la implicación de todo el ecosistema sanitario y un cambio real en la forma de entender la salud de las mujeres.

«Entre los principales retos en el abordaje de la salud integral de las mujeres destaca la necesidad de ampliar la mirada más allá del ámbito ginecológico y reproductivo, hacia las enfermedades comunes que les afectan de forma distinta»

Organon ha promovido la aplicación de una Salud con Perspectiva. ¿Podría explicarnos en qué consiste este enfoque y cómo se traduce en la práctica clínica o en las políticas sanitarias?
Este enfoque busca mejorar la salud integral de las mujeres considerando los factores biológicos, socioculturales y estructurales que hacen que hombres y mujeres enfermemos de manera diferente. Estos factores influyen en los síntomas, los efectos del tratamiento y el pronóstico de muchas enfermedades, y no tenerlos en cuenta genera inequidades en salud.

En la práctica clínica, la Salud con Perspectiva implica adaptar la atención sanitaria a estas diferencias: desde investigar y reconocer síntomas específicos en mujeres, hasta erradicar los sesgos en la atención sanitaria. En el ámbito de políticas sanitarias, se traduce en diseñar estrategias que respondan a las necesidades reales de las mujeres a lo largo de su vida, impulsar la formación de profesionales con esta visión de género, garantizar la atención equitativa en los servicios de salud y fomentar la investigación en áreas históricamente desatendidas.

Uno de los datos más llamativos es que las mujeres sufren retrasos en el diagnóstico en más de 700 enfermedades. ¿Qué factores están detrás de esta brecha y cómo puede revertirse?
Esta brecha se debe principalmente a un modelo sanitario históricamente centrado en la población masculina, lo que ha dado lugar a una base de conocimiento científico construida sobre estudios con escasa representación femenina. Por tanto, el conocimiento de los síntomas específicos de las mujeres ha silo limitado, lo que ha contribuido a desarrollar tratamientos menos adecuados para ellas. Para revertir esta situación y mejorar la salud integral de las mujeres, es fundamental fomentar una nueva mirada por parte de los profesionales sanitarios y de las instituciones, con una mayor sensibilización sobre estas diferencias, aumentar la investigación y revisitar los protocolos sobre las enfermedades que afectan a la población femenina de forma exclusiva, mayoritaria o diferente.

«El Mapa de Salud con Perspectiva es una herramienta online de acceso libre que permite visualizar y comparar datos sobre la salud de las mujeres y los hombres en España»

¿Qué tipo de información ofrece el Mapa de Salud con Perspectiva y qué utilidad puede tener para gestores sanitarios o profesionales clínicos?
El Mapa de Salud con Perspectiva es una herramienta online de acceso libre que permite visualizar y comparar datos sobre la salud de las mujeres y los hombres en España, a nivel provincial, autonómico y nacional. Está configurado con los datos oficiales de morbilidad y mortalidad por patologías, y se pueden cruzar además con indicadores como la renta, el empleo, la desigualdad, el gasto sanitario público o la natalidad. Esta información, que proviene de fuentes públicas, proporciona a investigadores, gestores, profesionales sanitarios y todo el que esté interesado, un recurso de gran valor para analizar la salud con perspectiva y mejorar el conocimiento de las diferencias por razón de sexo en España. De esta manera, podrán hacerse preguntas y plantearse posibles respuestas que contribuyan a mejorar la salud de las mujeres y también de los hombres.

También han realizado la encuesta Las Mujeres y la Salud. ¿Qué conclusiones destacaría? ¿Existen diferencias llamativas entre la percepción de salud de las mujeres y su realidad clínica?
Entre las principales conclusiones, destaca que el 50% de las mujeres encuestadas afirmó que espera a tener síntomas graves para acudir al médico, y que el 75% de las mujeres afirmaron que, cuando van al médico, lo hacen solas. Casi la mitad consideró que no se las escucha ni se les dedica el mismo esfuerzo diagnóstico y terapéutico que a los hombres, y un 58% de las encuestadas afirmó percibir falta de interés por parte de los profesionales sanitarios en su contexto social y familiar, pese a lo importante que es entender todo lo que afecta a un paciente para poder prestarle la mejor atención.

«La encuesta Las Mujeres y la Salud destaca que el 50% de las mujeres encuestadas afirmó que espera a tener síntomas graves para acudir al médico»

En cuanto a la percepción sobre su salud, si bien el 68% de las encuestadas definió su salud como ‘buena’ o ‘muy buena’; un 61% expresó también preocupación. Otro dato llamativo es que la conciliación es una de las mayores palancas con efecto positivo sobre la autopercepción de salud de las mujeres:  el 72% de las mujeres que podían conciliar creían que su estado de salud era bueno o muy bueno, frente al 65% que declaraba lo mismo en el grupo de las que no conciliaban.

Otro de los proyectos que han lanzado es el pódcast Salud con Perspectiva. ¿Cómo contribuyen este tipo de iniciativas divulgativas a cambiar la mirada sobre la salud femenina?
Con el podcast Salud con Perspectiva, que se puede escuchar en Ivoox y en Spotify, buscamos dar visibilidad a los desafíos que tiene la salud de las mujeres, a través de entrevistas con expertos de muy distintos ámbitos. Por citarte algunos, ya han participado en el podcast investigadores, sociólogos, profesores de universidad, profesionales sanitarios, dos exconsejeros de Sanidad, una experta en ética y gobernanza de la IA, una psiquiatra influencer, una exsecretaria de Estado de Igualdad… Con estas conversaciones buscamos generar conciencia también en uno de los canales que más se utilizan hoy en día, y contribuir a fomentar un cambio en la percepción pública y profesional que favorezca el desarrollo de políticas y prácticas de salud más equitativas y con mayor perspectiva.

El Proyecto Mirada aborda el sesgo de género en la atención médica. ¿En qué fases de la práctica clínica detectan mayor desigualdad y qué medidas proponen para corregirla?
El Proyecto Mirada identifica cuatro fases de la ruta asistencial donde se manifiestan desigualdades: prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento. De todas ellas, el diagnóstico es una de las fases con mayor impacto, ya que la presencia de sesgos puede llevar a la malinterpretación o a la minimización de los síntomas femeninos por parte del personal médico, retrasando así su diagnóstico correspondiente. Esto ocurre especialmente en enfermedades como el infarto de miocardio, la EPOC o el síndrome de fatiga crónica, donde las manifestaciones clínicas difieren entre mujeres y hombres.

«El Proyecto Mirada identifica cuatro fases de la ruta asistencial donde se manifiestan desigualdades: prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento»

El grupo de expertos del Proyecto Mirada busca señalar los desafíos que esta realidad supone para el sistema sanitario y anima a que se generen recomendaciones para la formación de profesionales sanitarios, la optimización de los circuitos asistenciales, la coordinación multidisciplinar y el impulso de una colaboración público-privada. Además, trata de estimular la revisión de protocolos para incluir las diferencias en la respuesta a los medicamentos entre mujeres y hombres, así como la actualización de tecnologías sanitarias, guías clínicas y documentos de consenso para cada especialidad.

Desde un punto de vista sanitario, ¿cuáles son las patologías que requieren más atención en clave femenina, ya sea por su prevalencia o por su infradiagnóstico, como puede ser el caso de la endometriosis o las enfermedades cardiovasculares?
Además de patologías como la endometriosis y las enfermedades cardiovasculares, el síndrome de ovario poliquístico (SOP), la migraña y los trastornos de salud mental requieren mayor atención por su alta prevalencia o infradiagnóstico entre las mujeres. Además, hay otras situaciones propias de las mujeres como la hemorragia postparto, para la que, a pesar de ser la principal causa de mortalidad materna en todo el mundo, ha habido pocos avances en los últimos años.

«Además de patologías como la endometriosis y las enfermedades cardiovasculares, el síndrome de ovario poliquístico (SOP), la migraña y los trastornos de salud mental requieren mayor atención por su alta prevalencia o infradiagnóstico»

Otro ejemplo que puedo dar es la menopausia, que impacta en la calidad de vida y que continúa siendo un área habitualmente desatendida e incluso considerada tabú por las propias mujeres, por su entorno e incluso por parte de muchos profesionales sanitarios.

La salud integral de las mujeres también se ve afectada por factores sociales, económicos y emocionales. ¿Cómo debería integrarse esta dimensión psicosocial en la atención médica?
Para que la atención sea verdaderamente integral, debe considerar los determinantes psicosociales en todos los niveles del sistema sanitario. Esto implica reconocer cómo factores como la carga de cuidados, la situación económica o laboral pueden impactar en la salud de las mujeres. Integrar esta nueva mirada requiere de equipos multidisciplinares que incluyan apoyo psicológico y social, y profesionales sanitarios formados en salud con perspectiva, para que sean capaces de identificar y abordar adecuadamente estos determinantes. Solo así, se pueden ofrecer respuestas más equitativas y ajustadas a las necesidades específicas de las mujeres.

«La industria farmacéutica puede desempeñar un papel activo en la promoción de una nueva mirada a la salud, no solo desarrollando tratamientos innovadores, sino también generando conocimiento con perspectiva»

Por último, ¿qué papel cree que debe jugar la industria farmacéutica en la promoción de una sanidad más equitativa en términos de género?
En este contexto, la industria farmacéutica puede desempeñar un papel activo en la promoción de una nueva mirada a la salud, no solo desarrollando tratamientos innovadores, sino también generando conocimiento con perspectiva. Esto implica por un lado garantizar que las investigaciones estén libres de sesgos, con representación adecuada de mujeres en los ensayos clínicos, y también contribuir a que exista un mayor conocimiento sobre las brechas existentes en diagnóstico y tratamiento.

Desde la industria farmacéutica colaboramos habitualmente con las autoridades sanitarias, con las sociedades científicas,  con los colegios profesionales, con las universidades y con las asociaciones de pacientes, y juntos podemos impulsar proyectos, investigaciones, programas de formación, mesas redondas, informes y muchas otras iniciativas para lograr una sanidad que responda cada vez mejor a nuestras necesidades de salud, tanto de las mujeres como de los hombres, y así mejorar la salud de toda la sociedad.

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