Anuario iSanidad 2024
Alberto Martínez Ruiz, consejero de Salud del Gobierno Vasco
A nadie se le escapa que el conjunto de los sistemas sanitarios de los países avanzados se enfrenta a re tos y desafíos cruciales para garantizar su propia existencia: desde el envejecimiento, al aumento de enfermedades crónicas, pasando por la salud mental, o el hecho incuestionable de que cada vez haya una mayor exigencia social. Euskadi no es una excepción. Y aunque dispone de un sólido sistema de salud construido a lo largo de cuatro décadas, necesita también adaptar se a esa nueva realidad que exige nuevas respuestas.
Con ese propósito, el lehendakari del Gobierno Vasco, Imanol Pradales, ha impulsado el Pacto Vasco de Salud, un marco de trabajo y de colaboración permanente. En este participan los principales agentes sanitarios, sociales, y políticos de Euskadi y su objetivo es articular las diferentes políticas y programas en torno a una visión integral del sistema de salud, de su presente y de su futuro.
Euskadi, aunque dispone de un sólido sistema de salud construido a lo largo de cuatro décadas, necesita también adaptarse a esa nueva realidad que exige nuevas respuestas
El diagnóstico de partida en torno al que se ha alcanzado ya un amplio consenso apunta en ese sentido a la necesidad de una transformación en la prestación de servicios de salud, que asegure su sostenibilidad y capacidad de adaptación a las necesidades a largo plazo. Lo que a su vez implica un cambio de paradigma que permita transitar desde un sistema predominantemente reactivo a la demanda de atención aguda para enfermedades episódicas, hacia un modelo más proactivo, preventivo, integrado y comunitario.
El siguiente paso de la mesa constituida el pasado mes de septiembre para avanzar hacia ese pacto de país es definir los principios que deben regir el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, para, posteriormente, con el horizonte de la primavera de 2025, establecer las grandes líneas estratégicas de futuro y las acciones a ejecutar. Siempre, desde la premisa incuestionable de que la salud es un derecho fundamental que debe ser garantizado a todas las personas, el sistema de salud ha de ser un reflejo del compromiso de la sociedad con el bienestar de sus ciudadanas y ciudadanos.
El siguiente paso es definir los principios que deben regir el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, para establecer las grandes líneas estratégicas de futuro y las acciones a ejecutar
Para ello, el Pacto Vasco de Salud deberá ser capaz de alcanzar Euskadi, aunque dispone de varios objetivos. El primero, el acceso universal de toda la población, independientemente de su situación socioeconómica o lugar de residencia. En segundo lugar, la mejora continua de la calidad asistencial, promoviendo la excelencia en la atención sanitaria.
Por otra parte, la sostenibilidad del sistema, a través de medidas que aseguren su viabilidad a futuro. También prestando atención a la participación ciudadana, incluyendo la voz de la ciudadanía en la toma de decisiones sobre políticas de salud, desde la transparencia y el diálogo entre administración y ciudadanía.
Asimismo, se ha de impulsar la prevención y promoción de la salud, mediante el impulso de políticas que fomenten los hábitos saludables e incidan en los determinantes sociales de la salud. Y todo ello sin olvidar la necesidad de disponer de profesionales sanitarios suficientes, comprometidos y reconocidos laboral y socialmente.
Se ha de impulsar la prevención y promoción de la salud, mediante el impulso de políticas que fomenten los hábitos saludables e incidan en los determinantes sociales de la salud
Pero ese gran acuerdo a medio y largo plazo, con ser necesario, no sería suficiente si no lo acompañáramos de una respuesta ágil y eficaz a la patente demanda que la sociedad nos está haciendo para introducir, de forma urgente, mejoras en la atención sanitaria del día a día.
Con ese fin, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco que me honro en dirigir ha puesto en marcha en estos primeros compases de su andadura un plan de choque focalizado en la atención primaria, base del sistema y, por ende, prioridad máxima de nuestra acción.
Un plan que contempla, entre otras, medidas para mejorar la calidad y la accesibilidad en la asistencia, reducir el tiempo de espera para ser atendido por el médico de familia, acortar las listas de espera quirúrgicas, o disminuir las demoras para pruebas diagnósticas, consultas externas y de derivación a especialista.
Todo ello, de la mano de quienes conforman Osakidetza, conscientes como somos de que el paciente es el centro del sistema, y los y las profesionales, su principal activo. Porque sólo así podremos garantizar, no ya la sanidad del futuro, sino el propio futuro de la sanidad.











