Anuario iSanidad 2024
Dr. Federico García, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc)
A pesar de que ya han pasado casi dos años y medio desde que se aprobó el Real Decreto de Especialidades, España sigue siendo una isla en Europa: es el único país en el que los pacientes no tienen la oportunidad de ser atendido por un especialista formado vía MIR en enfermedades infecciosas (EEII).
Esto no solo atenta contra la equidad, sino que, además, pone en riesgo la vida de estos pacientes, ya que está demostrado científicamente que, si fuesen atendidos por especialistas en infecciosas tendrían una mayor posibilidad de supervivencia.
Los pacientes con infecciones como el VIH o las ITS, entre otras, sufren una doble discriminación, la primera por una parte de la sociedad que sigue considerándolas tabú y la segunda, porque en España no son tratados por especialistas formados vía MIR en enfermedades infecciosas, como sí sucede en el resto de Europa.
La creación de la especialidad de enfermedades infecciosas reduciría la fragmentación actual de la asistencia a los pacientes con infecciones, que en ausencia de especialistas está atomizada
Así pues, la creación de la especialidad de enfermedades infecciosas reduciría la fragmentación actual de la asistencia a los pacientes con infecciones, que en ausencia de especialistas está atomizada y es llevada a cabo por facultativos con formación muy desigual.
En primer lugar, se permitirá formar especialistas con un conocimiento integral de la persona enferma, que adquirirán durante la formación troncal de la especialidad y, en segundo lugar, los especialistas en enfermedades infecciosas son claves en el liderazgo y coordinación de la asistencia de las infecciones graves y/o complejas, en las que intervienen equipos multidisciplinares.
En este sentido es fundamental destacar el papel de los especialistas en infecciosas en garantizar la integración y continuidad de la actividad 24×7 de los servicios de microbiología clínica. La combinación de un sistema 24×7 en microbiología y la implicación activa de los especialistas en infecciosas es esencial para el manejo de infecciones graves en el hospital, donde la atención debe ser inmediata y de alta calidad. La coordinación estrecha entre microbiología e infecciosas es imprescindible para asegurar un sistema de salud preparado y resiliente.
Es fundamental destacar el papel de los especialistas en infecciosas en garantizar la integración y continuidad de la actividad 24×7 de los servicios de microbiología clínica
El volumen de conocimientos de las enfermedades infecciosas es, en la actualidad, igual o superior al de cualquiera de las grandes especialidades. Una formación prolongada y autónoma (garantizando un amplio panel de sesiones de formación en diversas especialidades) logrará una competencia integral, a tenor de los retos crecientes a los que deben enfrentarse estos especialistas, como, por ejemplo, abordar el aumento de las resistencias bacterianas, los brotes epidémicos y las infecciones emergentes.
Por todo ello, hay que dejar muy claro que la propuesta de considerar EEII como un Área de Capacitación Específica (ACE) presenta numerosos problemas e incertidumbre que la convierten en una opción inviable. Primero: con solo dos años adicionales tras la especialidad de medicina interna, no se puede proporcionar la profundidad y amplitud de conocimientos necesarios en este campo tan extenso, complejo y en rápida evolución.
Segundo: el tiempo medio de formación de la especialidad requerido en los países europeos es de cinco años (rango entre cuatro y seis años), según establece la Directiva 2005/36 de la Unión Europea, en su versión en español. Tercero: el tiempo medio de formación recomendado por la Unión Europea de Especialidades Médicas (UEMS) para el currículum europeo común en la especialidad de infecciosas es de cinco años.
El tiempo medio de formación recomendado por la Unión Europea de Especialidades Médicas (UEMS) para el currículum europeo común en la especialidad de infecciosas es de cinco años.
Por tanto, si queremos cumplir los requisitos europeos a través de una ACE, ésta debiera durar tres años y la formación del especialista se iría a años, algo absolutamente inviable tanto desde el punto de vista del profesional como del sistema sanitario. Estos problemas se confirmaron en Francia donde el modelo de ACE para las EEII fracasó, por lo que 2016 aprobó la especialidad EEII.
El segundo problema es económico. La ACE representa un modelo ineficiente e insostenible. El tiempo necesario para formar (de forma insuficiente) a futuros especialistas por la vía ACE el real decreto es siete años, mientras que especialidad cinco años. Además, la ACE tendría que dedicar especialistas en medicina interna a realizar una formación extra durante 2 años, lo que hace aún más difícil su viabilidad habiendo como hay falta de especialistas. Por el contrario, la especialidad no tendría ese coste añadido.
En conclusión, asistimos a una oportunidad única para reconocer una especialidad que nos permitirá estar mejor preparados para desafíos futuros. La creciente amenaza de pandemias, resistencias antimicrobianas y enfermedades emergentes requiere profesionales altamente especializados desde el inicio de su formación.










