Anuario iSanidad 2024
Dra. M. João Forjaz, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), Dra. Elisa Chilet, Dra. Isabel Portillo y Dra. Isabel Aguilar, integrantes de la Junta de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE)
Es difícil no reflexionar sobre los conflictos armados actuales que son visibles en los medios y en las redes sociales, sin olvidar los conflictos armados olvidados o invisibles. En el caso de Gaza, donde existe una violación de todas las convenciones internacionales de derechos humanos, las organizaciones supranacionales han perdido toda su capacidad de parar un conflicto que se cobra víctimas cada día y suma a la población de los ‘territorios ocupados’ y de otros territorios de la región, como Líbano, en una catástrofe humanitaria sin precedentes.
Las guerras y los conflictos armados son emergencias de salud pública que atentan contra los derechos huma nos, fomentan la violencia como medio para resolver conflictos y provocan profundas consecuencias directas e indirectas para la salud de las personas y las comunidades. Por ello, desde la salud pública, debemos oponernos a la guerra como principio.
Las poblaciones en situaciones de conflicto tienen el mismo derecho a la salud que las que viven en entornos estables, como lo afirman las políticas globales que han establecido la relación entre derechos humanos y derecho a la salud. Como declaró la Asamblea Mundial de la Salud en 1981, la función de los trabajadores de la salud en la promoción y preservación de la paz es un factor importante para lograr la salud para todos y todas.
Las poblaciones en situaciones de conflicto tienen el mismo derecho a la salud que las que viven en entornos estables, como lo afirman las políticas globales
La Organización Mundial de la Salud en 2003 lo definió como violencia colectiva, poniendo el foco en el papel crucial de la salud pública para abordar, no solo la salud de las personas, sino también para prevenir problemas que afectan a las comunidades y que son tanto de índole sanitaria como socioeconómica y medioambiental.
Sus causas son múltiples, como el control de recursos, las desigualdades entre grupos, crecimiento demográfico y la tecnología armamentística. La prevención es posible, pero precisa de intervenciones multifactoriales y de inversión en reducción de la pobreza y desarrollo democrático, entre otros.
La prevención es posible, pero precisa de intervenciones multifactoriales y de inversión en reducción de la pobreza y desarrollo democrático, entre otros.
Los impactos de la guerra sobre la salud pública son numerosos: a) muertes directas y lesiones graves; b) salud mental por estrés, pérdidas familiares o desplazamientos; c) colapso del sistema de salud, destrucción de infraestructuras, violencia contra personal sanitario; d) enfermedades infecciosas por falta de suministros o hacinamiento; e) interrupción de actividades preventivas como vacunación y cribados; f) seguridad alimentaria comprometida, incremento de riesgos, enfermedades y muertes de personas vulnerables, retraso en el crecimiento y desarrollo de la niñez; g) vulneración de derechos sexuales y reproductivos de mujeres y niñas; h) violencia sexual contra mujeres, niñas y niños, y la tortura, con fuerte impacto a largo plazo a nivel físico y mental; i) impacto negativo en el medio ambiente, tanto a través de emisiones directas derivadas de combates y el uso de maquinaria pesada, como por destrucción de infraestructuras y ecosistemas naturales.
En situaciones de desastres naturales y conflictos armados, resulta fundamental desde salud pública realizar una rápida priorización y toma de decisiones con el fin de mitigar los efectos de estos conflictos en las poblaciones afectadas. Con este fin se han propuesto diversos métodos para mejorar la toma de decisiones basada en datos en situaciones de crisis y para orientar respuestas más efectivas en el terreno.
Entre ellos está el método SMART (Standardized Monitoring and Assessment of Relief and Transitions), usado para monitorización y evaluación en contextos humanitarios basado en muestreo por conglomerados, las Evaluaciones Rápidas de Salud (Rapid Health Assessments) o el método LQAS (Lot Quality Assurance Sampling).
Es necesario conocer las consecuencias que los conflictos armados tienen a medio y largo plazo para planificar intervenciones de salud pública efectivas y precisas
Por otro lado, es necesario conocer las consecuencias que los conflictos armados tienen a medio y largo plazo para planificar intervenciones de salud pública efectivas y precisas. Para ello se precisa de un enfoque preventivo que incluya programas de salud mental, reconstrucción de redes de apoyo social y acceso a servicios básicos, así como una estrecha coordinación entre organismos internacionales, gobiernos y organizaciones de salud pública, promoviendo la estabilidad y la recuperación de las poblaciones afectadas.
Por todo ello es necesario afrontar los conflictos armados como importantes crisis de salud pública, siendo necesaria una respuesta urgente e integral que contemple tanto la mitigación inmediata de sus efectos como las estrategias sostenibles de recuperación y desarrollo.










