Para disminuir la tensión del sistema sanitario, más geriatría

Dr. José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

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Anuario iSanidad 2024
Dr. José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)
Tenemos un sistema sanitario y de atención a la de pendencia tensionados por estrecheces financieras, por falta de profesionales, por la irrupción de nuevas tecnologías -muchas veces difíciles de incorporar al día a día de la asistencia-, por largas listas de espera, por una atención fragmentada y episódica, por una fe creciente en las tecnologías y decreciente en los profesionales, y por la urgencia de cubrir las necesidades del paciente de forma rápida, casi inmediata.

Pero oímos a los políticos y a muchos profesionales decir que el sistema está en tensión por el envejecimiento de la población. Esta idea es falsa y discriminatoria para las personas mayores. Es una idea edadista. Tendríamos un sistema mucho más eficiente y de calidad si invirtiésemos realmente en prevención de la enfermedad y de la dependencia.

Pero no tenemos políticas públicas firmes y decididas que dediquen más financiación a fomentar el ejercicio físico, una alimentación saludable, una buena higiene del sueño, una mayor interacción social entre los ciudadanos, un incremento decidido de las tasas de vacunación y otras muchas políticas preventivas. Y esta orientación a la prevención de la enfermedad y de la dependencia es muy efectiva no sólo entre población joven, sino también en personas mayores con pluripatología.

Tendríamos un sistema mucho más eficiente y de calidad si buscásemos las fórmulas para sacar a la atención primaria sanitaria y social del atolladero en que se encuentran muchos de los equipos profesionales

También tendríamos un sistema mucho más eficiente y de calidad si buscásemos las fórmulas para sacar a la atención primaria sanitaria y social del atolladero en que se encuentran muchos de los equipos profesionales en este momento. Cambiando el sistema de atención que genera listas de espera y burocracia administrativa sin impacto en la salud, financiando adecuadamente la actividad que realizan, potenciando las actividades que cambien la atención puntual en forma de “contactos sanitarios” por atención global e interdisciplinaria a la salud, disminuyendo la utilización excesiva de fármacos ante cualquier problema, o trabajando en equipos realmente interdisciplinares con potenciación de nuevos roles profesionales.

Y, por supuesto, tendríamos un sistema sanitario más eficiente si fuésemos capaces de hacer que los hospitales olviden su manera de hacer clásica y la adapten a las necesidades de los pacientes, unos pacientes que es cierto que tienen cada vez más edad.

El sistema hospitalario que tenemos sigue actuando con esquemas organizativos de hace más de cuarenta años: de forma reactiva esperando que los pacientes vengan al servicio de urgencias, organizando la atención por servicios clínicos basados en patologías por órganos y sistemas, con escasa o nula coordinación con la atención primaria de salud, con el foco puesto en curar episodios agudos y no en rehabilitar, con atenciones puntuales (y, a veces, desorganizadas) en forma de consultas o ingresos hospitalarios, sin que exista una visión de continuidad en la atención y sin conexión con los servicios sociales.

Tendríamos un sistema sanitario más eficiente si fuésemos capaces de hacer que los hospitales olviden su manera de hacer clásica y la adapten a las necesidades de los pacientes

En este contexto de atención el envejecimiento de la población es una bomba para el sistema sanitario y social de nuestro país. Como las personas mayores tienen más patologías, necesitan más contactos con los servicios sanitarios. Y cómo los servicios sanitarios no están integrados, estos contactos son muy frecuentes y fragmenta dos por patologías.

La receta para la mejora es sencilla: más prevención, más atención primaria y más geriatría. Las cosas mejorarían mucho si se potencia la introducción de la geriatría en el sistema sanitario y de atención a la dependencia en todo el país. Es una vergüenza inexplicable que la comunidad autónoma con más habitantes de España, que es Andalucía, aún no disponga de servicios de geriatría en su sistema público de salud. Afortunada mente en las otras comunidades autónomas se va introduciendo con fuerza, con Madrid, Castilla la Mancha y Cataluña a la cabeza.

Es una vergüenza inexplicable que la comunidad autónoma con más habitantes de España, que es Andalucía, aún no disponga de servicios de geriatría en su sistema público de salud

Y mejoraría el sistema sanitario porque la geriatría está orientada a prevenir la dependencia y promover la autonomía de las personas mayores para que hagan una utilización adecuada de los recursos sanitarios y sociales. También la geriatría es capaz de trabajar en el soporte de la atención primaria para orientar y manejar los pacientes más complejos.

Y, en los hospitales, la geriatría actúa en las personas que peor “encajan” en el sistema sanita rio clásico: los pacientes agudos con pronóstico incierto, aquellos que necesitan valoración funcional además de la valoración médica antes de hacer las técnicas más agresivas, los pacientes que necesitan rehabilitación funcional, los que afrontan los últimos días de sus vidas y los que necesitan manejo fino farmacológico, técnico, nutricional y social. Y hace todo esto con una visión integral de la persona enferma.

Hemos avanzado en los últimos años mucho en la implantación de la geriatría en nuestro sistema sanitario público. Tanto que en estos momentos faltan muchos especialistas en geriatría para cubrir las plazas disponibles. Pero aún tenemos mucho camino por recorrer si queremos adaptar nuestro sistema sanitario al envejecimiento de la población y garantizar que siga siendo un servicio de alto valor añadido.

Para disminuir la tensión del sistema sanitario necesitamos más geriatría. Más geriatría en los hospitales y también fuera de ellos. Allí donde se encuentre un paciente de edad avanzada con alta complejidad que espera una decisión para tratar sus problemas de salud. Para disminuir la tensión del sistema, cambiemos la visión del paradigma clásico episódico y reactivo al nuevo paradigma preventivo e integral. Para disminuir la tensión del sistema, más geriatría.

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