Nuevos horizontes para la especialidad de hematología y hemoterapia

Dra. María Victoria Mateos Manteca, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)

Nuevos horizontes para la especialidad de hematología y hemoterapia

Anuario iSanidad 2024
Dra. María Victoria Mateos Manteca, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)
La especialidad de hematología y hemoterapia es una especialidad médica que se sitúa en la vanguardia de la innovación y el conocimiento biomédico. A lo largo de los años, nuestra especialidad ha experimentado una evolución sin precedentes, pasando de técnicas diagnósticas básicas a herramientas de pre cisión avanzadas y a terapias revolucionarias que están transformando el pronóstico de enfermedades que, hasta hace poco, eran consideradas incurables.

En este punto, querría reflexionar sobre el apasionante futuro de nuestra especialidad y los retos que afrontamos como profesionales comprometidos con la salud y el bienestar de nuestros pacientes.

La especialidad de hematología y hemoterapia no solo abarca el estudio de las enfermedades de la sangre y los órganos hematopoyéticos, sino que también integra áreas clave como la transfusión de componentes sanguíneos, el diagnóstico molecular y la inmunoterapia. Este carácter multidisciplinar nos posiciona como líderes en el ámbito de la medicina de precisión.

A lo largo de los años, nuestra especialidad ha experimentado una evolución sin precedentes, pasando de técnicas diagnósticas básicas a herramientas de precisión avanzadas y a terapias revolucionarias

DIAGNÓSTICO INTEGRADO Y TERAPIAS AVANZADAS: HACIA UNA ATENCIÓN PERSONALIZADA
En los últimos años, el diagnóstico integrado ha permitido una caracterización más precisa de las enfermedades hematológicas. La incorporación de técnicas como la citometría de flujo, la biología molecular y las nuevas tecnologías de secuenciación masiva (NGS en sus siglas inglesas) han revolucionado nuestra capacidad para identificar alteraciones genéticas específicas y clasificar de forma más precisa los subtipos de enfermedades hematológicas malignas. Esta precisión no solo mejora la calidad del diagnóstico, sino que también facilita la selección de terapias dirigidas más efectivas.

En cuanto a las terapias avanzadas, la introducción de tratamientos como las células CAR-T ha supuesto un cambio radical en el abordaje de enfermedades hematológicas malignas como la leucemia linfoblástica aguda, los linfomas no Hodgkin de células B o, más recientemente, el mieloma múltiple.

Tratamientos como las células CAR-T ha supuesto un cambio radical en el abordaje de enfermedades hematológicas malignas

Este enfoque, basado en modificar genéticamente los linfocitos T del propio paciente para que ataquen las células tumorales, está salvando vidas y ampliando los horizontes terapéuticos en escenarios donde anteriormente no había opciones viables.

Otra revolución viene de la mano de la terapia génica, que ha comenzado a transformar el tratamiento de enfermedades hereditarias como la hemofilia y la talasemia. Estas estrategias, que corrigen directamente los defectos genéticos subyacentes, no solo mejoran la calidad de vida de los pacientes, sino que también ofrecen la posibilidad de una curación definitiva, un concepto que hace unos años era impensable.

LA SECUENCIACIÓN MASIVA Y EL FUTURO DE LA PREVENCIÓN
Uno de los avances más prometedores que ya está configurando el futuro de nuestra especialidad es la aplicación de las técnicas de secuenciación masiva para identificar predisposiciones germinales a desarrollar cánceres hematológicos.

Este campo emergente nos está permitiendo descubrir cómo ciertas anomalías genéticas heredadas, como variantes en genes asociados con la leucemia aguda mieloblástica, pueden predisponer a las personas a padecer enfermedades malignas de la sangre.

El potencial de esta línea de investigación es enorme, abriendo la puerta al desarrollo de estrategias preventivas y terapias específicas para estos casos

El potencial de esta línea de investigación es enorme. No solo permitirá una detección temprana y personalizada en individuos con riesgo elevado, sino que también abre la puerta al desarrollo de estrategias preventivas y terapias específicas para estos casos. Nos encontramos en los primeros pasos de un camino que podría transformar la forma en que entendemos y tratamos las enfermedades hematológicas.

EL RETO DE LA FORMACIÓN: DE CUATRO A CINCO AÑOS EN EL MIR
Ante este panorama tan dinámico y complejo, es evidente que la formación de los futuros hematólogos debe adaptarse a los desafíos actuales y futuros de la especialidad. Desde la Sociedad Española de hematología y hemoterapia (SEHH), llevamos más de una década solicitando al Ministerio de Sanidad la ampliación del programa de formación MIR en hematología y hemoterapia de cuatro a cinco años.

La cantidad de conocimiento y habilidades que deben adquirir los residentes es inmensa, desde el dominio de técnicas diagnósticas avanzadas hasta la gestión de terapias complejas como las células CAR-T o la terapia génica.

Esta ampliación no solo beneficiaría a los profesionales en formación, proporcionándoles más tiempo para con solidar conocimientos y adquirir experiencia práctica

Esta ampliación no solo beneficiaría a los profesionales en formación, proporcionándoles más tiempo para con solidar conocimientos y adquirir experiencia práctica, sino que también redundaría en una mejor atención para nuestros pacientes.

La hematología es una especialidad que exige excelencia y, para alcanzarla, debemos dotar a nuestros futuros especialistas del tiempo y los recursos necesarios para formarse adecuadamente.

UN FUTURO PROMETEDOR, PERO CON RETOS POR DELANTE
La especialidad de hematología y hemoterapia está viviendo un momento de transformación sin precedentes, impulsado por la innovación y el compromiso de sus profesionales.

Desde la SEHH, seguimos trabajando para garantizar que nuestra especialidad continúe liderando el cambio en la medicina, siempre con el objetivo de ofrecer a nuestros pacientes las mejores soluciones posibles.

Sin embargo, para que este progreso sea sostenible, necesitamos que las instituciones y la sociedad reconozcan la importancia de nuestra labor y apoyen las reformas necesarias en la formación y los recursos destinados a nuestra especialidad. Solo así podremos afrontar con éxito los desafíos del futuro y seguir escribiendo nuevas páginas en la historia de la medicina.

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