Paula Baena
El envejecimiento de la población y el impacto de la soledad en las personas mayores han centrado el debate en la jornada R-Conecta Mayores, organizada este martes en Madrid por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Bajo el título Nuevos desafíos: bienestar emocional y soledad, el encuentro ha reunido a expertos del ámbito sanitario y social, así como a representantes institucionales, con un objetivo común: visibilizar la necesidad de una transformación profunda en el modelo de atención a las personas mayores.

Los profesionales resaltan el problema de medicalizar problemas como la soledad o la tristeza sin ahondar en su trasfondo
A su lado, Jordi Ramon Rizo, enfermero especialista en salud mental del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, ha advertido que se está convirtiendo en patología lo que antes se resolvía en la comunidad. «La soledad, la tristeza, el malestar de vivir se están tratando con fármacos cuando lo que falta es vínculo, sentido y acompañamiento», ha señalado, apelando a la necesidad de enfoques más integradores y preventivos.

Matilde Fernández: «Las desigualdades estructurales agravan la soledad: no es lo mismo envejecer con red social y recursos que hacerlo sin apoyo ni medios»
En la segunda mesa, centrada en políticas y estructuras sociales, han intervenido Matilde Fernández, presidenta del Observatorio SoledadES de Fundación ONCE, y Javier Yanguas, director científico del Programa de Mayores de Fundación la Caixa. Fernández ha aportado datos clave: la soledad crónica afecta al 13,5 % de la población, con mayor incidencia entre mujeres mayores y personas con bajos ingresos o estudios. «Las desigualdades estructurales agravan la soledad: no es lo mismo envejecer con red social y recursos que hacerlo sin apoyo ni medios», ha explicado, defendiendo la urgencia de construir lo que denominó «una sociedad cuidadora, desde que nacemos hasta que morimos».
Por su parte, Yanguas ha abogado por una comprensión más compleja del fenómeno, que trascienda la simple falta de compañía. «La mayoría de las personas que sienten soledad viven acompañadas. No basta con llenarles la agenda o poner gente alrededor. Hay que comprender qué tipo de vínculos necesitan y qué significado tiene esa soledad en sus vidas». A su juicio, los enfoques actuales trivializan esta experiencia y no permiten diseñar intervenciones efectivas.
Medidas adaptadas a cada paciente
La clausura corrió a cargo de Óscar Álvarez López, director general de Atención al Mayor y a la Dependencia de la Comunidad de Madrid, quien ha anunciado que el Gobierno regional trabaja en un nuevo decreto que regulará el ecosistema de plazas públicas y alojamientos alternativos, poniendo el acento en la capacidad de elección de la persona y el respeto a su proyecto vital. «No se trata solo de ofrecer cuidados, sino de permitir que cada persona mayor viva de acuerdo con su identidad y su historia. Si alguien quiere despedirse de su pareja cada noche con un verso, tenemos que hacer que eso sea posible», ha afirmado, como referencia directa al testimonio de Carlos.
Así, la jornada R-Conecta, impulsada por San Juan de Dios, ha concluido con un mensaje compartido: el bienestar emocional de las personas mayores no puede seguir dependiendo solo del esfuerzo individual o familiar. Los profesionales abogan por un cambio sistémico que integre salud, vínculo, participación y derechos.







