J.P.R.
Alrededor de un tercio de los pacientes con depresión no responden al tratamiento antidepresivo. Es uno de los temas que se abordaron en el Foro Psiquiátrico 2025. La presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental y jefa de la Unidad de TCA del Hospital Clínico San Carlos, la Dra. Marina Díaz Marsá, insiste en una entrevista con iSanidad en la importancia de un diagnóstico adecuado. “Una depresión resistente supone el fracaso de dos tratamientos previos durante el tiempo adecuado y con las dosis adecuadas. Los pacientes que no responden del todo presentan una sintomatología que limita su calidad de vida y su funcionalidad”, destaca la especialista.
Recientemente celebraron el Foro Psiquiátrico de 2025. La mesa que usted moderó se enfocaba en depresión. ¿Qué porcentaje de pacientes sufre una depresión resistente a tratamiento?
Se estima que aproximadamente el 30% de los pacientes que tienen depresión no responden al tratamiento antidepresivo. Una depresión resistente supone el fracaso de dos tratamientos previos durante el tiempo adecuado y con las dosis adecuadas. Los pacientes que no responden del todo presentan una sintomatología que limita su calidad de vida y su funcionalidad.
«El Foro de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid busca actualizar e innovar en las principales áreas de la psiquiatría desde la evidencia científica, la humanización y la visión holística»
Aunque muchas veces en los ensayos clínicos se habla de reducción en la sintomatología clínica en las escalas, en la vida real de los pacientes tiene una gran importancia porque realmente puede afectar al ánimo, a las relaciones interpersonales y a la disponibilidad en el trabajo.
¿Qué otros temas se abordaron durante el Foro Psiquiátrico?
El Foro de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid busca actualizar e innovar en las principales áreas de la psiquiatría desde la evidencia científica, la humanización y la visión holística e integral de la persona que tiene un trastorno mental. Se habló de depresión resistente, de insomnio, de la relación entre literatura y psiquiatría, del efecto del cannabis sobre la salud mental -fundamentalmente en los jóvenes- y la relación con psicosis. Se recordaron aquellos textos que todo buen psiquiatra debe conocer para hacer una buena práctica y también se trataron avances en neurobiología de la depresión y el uso de antipsicóticos no sólo en la psicosis sino en otros trastornos mentales. Y finalmente tratamos la terapia electroconvulsiva y cómo su utilización es segura, eficaz y puede resultar realmente muy relevante en los tratamientos habituales en psiquiatría.
Volviendo a la depresión resistente al tratamiento, ¿qué puede aportar la esketamina para pulverización nasal en estos pacientes?
Realmente la esketamina supone una nueva línea de tratamiento. Lo más innovador es que nos aporta un mecanismo de acción diferente. Se trata de un antagonista de los receptores NMDA, por tanto, produce una liberación de glutamato y esto va a redundar en un aumento del BDNF. Al final permite mejorar la plasticidad neuronal del paciente depresivo. Además su forma de administración en un contexto cuidado con enfermería asegura también un vínculo con los profesionales que hace que sea un tratamiento muy eficaz y en el que tenemos puestas muchas esperanzas.
«Realmente la esketamina supone una nueva línea de tratamiento. Lo más innovador es que nos aporta un mecanismo de acción diferente»
Como presidenta también de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, uno de los caballos de batalla con que se encuentra en la actualidad es el déficit de profesionales de la especialidad. ¿Hasta qué punto la innovación médica puede ayudar a paliar este problema?
En España tenemos la mitad de psiquiatras por 100.000 habitantes que el resto de los países de la Unión Europea. Ese déficit en recursos humanos puede paliarse parcialmente por la innovación porque va a permitir mejorar el abordaje terapéutico y la remisión de los síntomas. Por tanto, si no podemos conseguir recursos humanos, que sería lo deseable, al menos la innovación nos va a ayudar a dar a los pacientes el mejor tratamiento lo más rápido posible y con los mejores índices de remisión.
¿Cómo podemos abordar este problema de déficit de profesionales?
Actualmente todas las plazas acreditadas que se ofertan resultan insuficientes. Tenemos que conseguir que las comunidades autónomas oferten más plazas para que se formen más especialistas en psiquiatría. Sólo así podremos dar respuesta al incremento de la demanda que estamos viendo en salud mental, que procede fundamentalmente de la población joven. Es muy importante abordar de forma adecuada este problema y hacer una intervención precoz en estos trastornos mentales que aparecen. De ello va a depender el pronóstico y la evolución de estos pacientes. Confío en que quizá con los trabajos del grupo de trabajo del nuevo Plan de Salud Mental consigamos aumentar nuestro número de especialistas al menos a los niveles del resto de los países europeos.
«En España tenemos la mitad de psiquiatras por 100.000 habitantes que el resto de los países de la Unión Europea»
Finalmente han conseguido introducir modificaciones al Plan de Salud Mental, ¿en qué han consistido?
Hemos mantenido diferentes reuniones con el Comisionado de Salud Mental para introducir algunas modificaciones. En un principio el plan no contaba con financiación pero al final han incluido un presupuesto de 37 millones de euros, aunque es insuficiente. En las reuniones con el Comisionado de Salud Mental conseguimos en primer lugar que se integrara el término biopsicosocial como el principal abordaje para los trastornos mentales. Todos estos aspectos son nucleares. El plan hablaba de derechos humanos como si en España no se tuvieran en cuenta la atención psiquiátrica. Lo que tenemos que hacer es incrementar esa práctica basada en derechos humanos, que ya se hace en nuestro país, así como mejorar y dignificar a la persona con trastorno mental.
Hablamos también de aumentar el número de psiquiatras y psicólogos clínicos, así como de enfermeras especialistas en salud mental; mejorar la asistencia en urgencias, y crear espacios únicos para poder atender a los pacientes psiquiátricos con los recursos asociados. En el primer borrador se incluía la deprescripción de psicofármacos en general. Esto nos parecía muy estigmatizante para todas esas personas con trastorno mental, que requieren tratamientos muchas veces a largo plazo. Por tanto, propusimos modificar este término y hablar de deprescripción en el malestar de la vida cotidiana, que evidentemente no se puede tratar, pero sí ayudar a la población a que tenga herramientas para que sean más resilientes. En resumen, lo que se trataría es de hacer un uso racional de tratamientos psicofarmacológicos y también psicoterapéuticos. Dentro del plan de salud mental ya aprobado aparece recogida esta diferencia respecto al borrador previo.
«En el primer borrador del Plan de Salud Mental se incluía la deprescripción de psicofármacos en general. Esto nos parecía muy estigmatizante para todas esas personas con trastorno mental»
Abordamos también la atención a diferentes sectores de la sociedad más vulnerables donde faltaba por incluir las personas con patología dual, con consumo de tóxicos y con trastorno mental que están en las cárceles. Conseguimos que el plan regulara también la práctica de psicoterapia. Somos los psiquiatras y los psicólogos los que podemos llevar esta práctica y siempre utilizando tanto psicofármacos como psicoterapia basada en evidencia científica y según las guías clínicas que están en uso.
Una vez aprobado el plan, ¿qué margen de mejora existe?
La financiación que lleva asociada al plan es insuficiente. Con este presupuesto tocamos a 0,8 euros por persona en España. Nos queda es seguir avanzando en la intervención precoz; es decir, en crear dispositivos multiprofesionales que permitan el tratamiento integral de las personas con trastorno mental desde el inicio, ya que la mayoría de los trastornos mentales empiezan en la adolescencia y en los adultos jóvenes. Es necesario aumentar el número de recursos para lograr una incorporación laboral plena de todas las personas con un trastorno mental. España se encuentra a la cola de la Unión Europea en la incorporación a nivel laboral de estas personas. Con el tratamiento adecuado, se trata de que estos pacientes tengan una calidad de vida plena y esto pasa también por su incorporación al mundo laboral.
«En cuanto al Plan de Salud Mental, nos queda es seguir avanzando en la intervención precoz; es decir, en crear dispositivos multiprofesionales que permitan el tratamiento integral de las personas con trastorno mental desde el inicio»
¿Cómo está impactando el Plan Nacional de Suicidio? ¿Han empezado a notarse cambios en los servicios?
Todavía no ha empezado a haber cambios desde el Plan Nacional de Suicidio. En la Comunidad de Madrid sí ha empezado a haber cambios con la puesta en marcha de un plan regional. Y de hecho, por ejemplo, en nuestro hospital tenemos una unidad de intervención de suicidio que trata a aquellas personas que han tenido una conducta suicida. El objetivo es prevenir un nuevo reintento y tratar de forma intensiva y específica esa conducta. Me consta que en otras áreas españolas también se están haciendo esfuerzos en este sentido. Queda aún por plasmar todas las iniciativas y todos los objetivos que se aprobaron recientemente en el Plan Nacional de Prevención del Suicidio pero todavía no hemos tenido oportunidad de llevarla a la práctica.









