La justicia ampara la necesidad de advertir sobre el riesgo de pseudoterapias

Intrahistoria de un juicio

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Ricardo A. Mariscal López. #SaludsinBulos
Cuando hace ahora tres años decidí llevar a cabo un informe sobre las pseudoterapias que se escondían tras retiros vacacionales aparentemente inofensivos, nunca pensé que sería el inicio de un largo periplo y que acabaría en un juicio histórico.
Desde siempre los estafadores más “exitosos” han tenido un sexto sentido para pulsar las necesidades de la gente y las tendencias sociales. En el verano de 2022, tras las cuarentenas por la pandemia, la población estaba deseando salir a la calle y disfrutar de la naturaleza. Esto supuso el caldo de cultivo perfecto para la irrupción de muchos “retiros espirituales” al aire libre, por toda España. El problema es que muchas de estas actividades eran la tapadera para peligrosas pseudoterapias deseosas de captar nuevos adeptos. En redes sociales los anuncios se multiplicaban y no se trataba de actividades baratas ni tampoco inofensivas.

Muchas actividades tras la pandemia eran la tapadera para peligrosas pseudoterapias deseosas de captar nuevos adeptos

Así, al detectar estas prácticas, busqué la colaboración de dos expertos para realizar un informe de #SaludsinBulos que advirtiera sobre su peligrosidad. Con el psicólogo Carlos Sanz Andrea y el experto en sectas Luis Santamaría del Río confeccionamos un documento que recopilaba los tipos de pseudoterapias tras los retiros espirituales más frecuentes, clasificándolas por grado de peligrosidad.

El informe fue un éxito cara a medios hasta tal punto que llegó a oídos de una asociación que se consideraba la auténtica y única representante de una de las prácticas pseudocientíficas más difundidas, relacionada lejanamente con filosofías orientales y psicoanálisis. Esta corriente sin evidencia científica solo era una de las mencionadas en el documento, pero quisieron convertirse en protagonistas y nos amenazaron públicamente con demandarnos por vulneración de su derecho al honor si no nos retractábamos.

Un informe de #SaludsinBulos con Carlos Sanz Andrea y Luis Santamaría del Río confeccionó un documento clasificando las pseudoterapias por grado de peligrosidad

Dado que no había nada que rectificar y todo lo que contábamos estaba basado en información contrastada y testimonios de afectados conocidos públicamente, hicimos caso omiso. Ahí empezó un periplo judicial que ha llegado hasta hace poco.
Nos demandaron a los tres autores y nos pidieron más de 50.000 euros en concepto de daños y perjuicios. El caso tuvo una vista previa en 2024 y llegó a juicio en febrero de 2025. En el desarrollo del juicio varios testigos relataron la situación de dependencia a la que estuvieron sometidos por terapeutas de esta corriente durante largos períodos de tiempo, el aislamiento de su entorno que sufrieron y las represalias en caso de incumplir sus indicaciones.

Y ganaron los “buenos”
Hace poco conocimos la sentencia, pionera en su conclusión, pues es la primera vez que se califica de “comportamientos sectarios” a los integrantes de la asociación en cuestión y que se reconoce que prima, por encima de todo, el derecho a la información. La sentencia afirmó que “el interés general de la publicación es evidente, pues se trata de un asunto que atañe a la salud pública, como acreditan el alto número de documentos presentados por la parte demandada”.

Ha sido una victoria incontestable en la lucha contra las pseudoterapias pero que ha supuesto, sin embargo, cierto desgaste por la incertidumbre del resultado final, los ataques de los partidarios de la pseudoterapia y el dinero invertido (todavía no hemos recuperado ni un euro).

El resultado final es una reafirmación de la utilidad de lo que hacemos un puñado de personas por divulgar y advertir contra las pseudoterapias

¿Y ahora qué? El resultado final es una reafirmación de la utilidad de lo que hacemos un puñado de personas por divulgar y advertir contra las pseudoterapias (y, en mi caso, sin ninguna contraprestación económica). Sin embargo, esta sentencia no ha tenido ningún respaldo o felicitación por parte de colegios profesionales ni por parte de los influencers sanitarios más seguidos ni mucho menos de instituciones públicas. Silencio.

La pseudoterapia que ha perdido el juicio tiene muy buenas conexiones en el mundo sanitario y se sabe mover muy bien. Si sus ramificaciones y relaciones no se cortan, si continúa teniendo capacidad para relacionarse con agentes del mundo sanitario sin problemas y establecer alianzas, esta victoria será efímera. Toca reflexionar.

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