Redacción
Una dosis reducida de un anticoagulante (apixabán) es igual de eficaz que la dosis estándar para prevenir la reaparición de trombos en pacientes con cáncer activo, según sugiere un estudio liderado por un equipo de neumólogos del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla). El trabajo, un ensayo clínico internacional cuyos resultados se han publicado en The New England Journal of Medicine, concluye que disminuir la dosis presenta un menor riesgo de hemorragias para los pacientes.
El estudio, denominado API-CAT, incluyó a 1.766 pacientes con cáncer activo que ya habían completado al menos seis meses de tratamiento anticoagulante tras haber sufrido una trombosis venosa profunda o una embolia pulmonar. Divididos en dos grupos, uno de ellos tomó una dosis de 2,5 mg dos veces al día, y el otro 5 mg dos veces diarias.
Los episodios de sangrado clínicamente relevantes disminuyeron significativamente al aplicar una dosis reducida del anticoagulante apixabán
Tras la observación, registraron una probabilidad muy baja de desarrollar eventos tromboembólicos en ambos grupos: 2,1% con la dosis reducida y 2,8% con la dosis completa. Donde sí se notó mayor mejora fue en los episodios de sangrado clínicamente relevantes, que tuvieron una diferencia de casi cuatro puntos porcentuales (12,1% en el brazo experimental respecto al 15,6% del brazo convencional).
En cuanto a la mortalidad a 12 meses, las cifras fueron similares, aunque ligeramente inferior cuando se minimiza la toma del fármaco: 17,7% con la dosis reducida y 19,6% con la completa.
Los investigadores realizaron el seguimiento durante un año adicional, si bien el periodo del trabajo fue desde octubre de 2018 hasta septiembre de 2023. Participaron en este ensayo 121 centros médicos distribuidos en 11 países.
Una estrategia “crucial” a largo plazo
La hipótesis parte de que los pacientes con cáncer presentan un riesgo elevado tanto de trombosis como de hemorragias. De ahí que ajustar el tratamiento anticoagulante a largo plazo resulte crucial. Las guías clínicas recomiendan mantener la anticoagulación mientras el cáncer esté activo, hasta ahora no existían evidencias claras sobre si una dosis menor podía ofrecer un buen equilibrio entre eficacia y seguridad y además con un fármaco oral, lo que facilita la comodidad del tratamiento.
La investigación fue diseñada y coordinada por la Assistance Publique–Hôpitaux de Paris (AP-HP) y financiada por la alianza Bristol-Myers Squibb–Pfizer, que no participó en el diseño, análisis ni redacción del estudio. La diversidad de centros y países participantes refleja la representatividad real de los pacientes con cáncer en tratamiento anticoagulante.







