Pablo Malo Segura
El Hospital Universitari i Politècnic La Fe de València ha logrado que un paciente con un corazón mecánico cumpla 10 años con el mismo dispositivo, convirtiéndose en el caso más longevo de España. Se trata de Gervasio Ortiz, cuya historia ha protagonizado la jornada científica LVAD: 10 Años con mi corazón mecánico, celebrada en el centro hospitalario. Durante el encuentro se ha destacado la eficacia y durabilidad de los dispositivos de asistencia ventricular izquierda (LVAD), así como su impacto positivo en la calidad de vida de pacientes con insuficiencia cardíaca severa.
Gervasio Ortiz, vecino de Elche, vive desde el 15 de julio de 2015 con un LVAD modelo HeartWare. En esta década, ha disfrutado de una «mayor calidad de vida» que le ha permitido participar activamente en la vida familiar, incluyendo la celebración de sus bodas de oro y disfrutar de sus nietos.
La historia clínica de Ortiz demuestra cómo estos dispositivos permiten una vida funcional y segura fuera del hospital. Su nieto mayor, consciente del equipo que porta, les recuerda a los demás: «Si le dais un abrazo al yayo, tened cuidado con la bandolera», haciendo referencia al cableado externo que conecta el dispositivo a un ordenador portátil con baterías recargables.
El Hospital La Fe ha realizado 33 implantes desde 2014, cifra que lo posiciona como referente nacional en asistencia mecánica circulatoria avanzada
Gervasio cuida de sus nietos cuando los padres trabajan y los acompaña al parque, donde toma café mientras ellos juegan, e incluso se suma ocasionalmente a dar alguna patada al balón en alguno de sus partidos. «En la década que Gervasio lleva con el dispositivo VAD, los avances en técnicas quirúrgicas, como las minitoracotomías mínimamente invasivas que sustituyen a las grandes incisiones, han permitido reducir las complicaciones después de la cirugía, como la necesidad de transfusiones», ha explicado el coordinador de Asistencia Mecánica Circulatoria, Salvador Torregrosa.
Los corazones mecánicos, como el HeartWare y HeartMate 3, funcionan mediante levitación magnética, es decir, usan imanes que los mantienen flotando, sin rozamientos, y se colocan en la parte baja izquierda del corazón, desde donde se encargan de impulsar la sangre hacia la aorta, la arteria principal del organismo.
El corazón mecánico está a su vez conectado mediante un cable que sale por el abdomen hasta un pequeño ordenador que el paciente debe llevar consigo siempre y que funciona con baterías recargables. Este aparato es el que hace funcionar la bomba y permite realizar la monitorización y el control del enfermo una vez está en su domicilio.
La supervivencia a dos años en estos pacientes ha aumentado del 8% con tratamiento farmacológico a cerca del 80% con modelos de corazón mecánico más avanzados
Para un adecuado seguimiento, La Fe cuenta con una unidad específica de asistencia que supervisa el tratamiento y la evolución del paciente. De hecho, el éxito del programa es fruto del trabajo coordinado de un equipo multidisciplinar, liderado por especialistas como Juan Martínez León, Luis Almenar y Salvador Torregrosa, e integrado por personal facultativo y de enfermería de cardiología, cirugía cardiaca, anestesia, medicina intensiva y hematología.
Su trabajo y dedicación desde 2014 se ha traducido en una mejora sustancial en la supervivencia de las personas que necesitan un corazón mecánico porque su estado de salud es «tan delicado que no son aptas para un trasplante de órgano». La supervivencia a dos años en estos pacientes ha aumentado del 8% con tratamiento farmacológico a cerca del 80% con los modelos de corazón mecánico más avanzados. Estos dispositivos se emplean, tanto como puente al trasplante, como terapia definitiva para quienes no tienen indicación de optar a un órgano donante.
Compromiso institucional e innovación con «tecnología con corazón»
La secretaria autonómica de Sanidad, Begoña Comendador, ha inaugurado la jornada, definiéndola como «un acto de gratitud hacia los equipos multidisciplinares que hacen posible historias como la de Gervasio». Le han acompañado especialistas del hospital como Juan Martínez León, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular; Pilar Argente, jefa de Anestesiología; Luis Martínez Dolz, jefe de Cardiología; y el gerente de La Fe, José Luis Poveda.
Poveda ha destacado que la innovación sanitaria debe «poner siempre al paciente en el centro», defendiendo que se trata de «tecnología con corazón». También se ha rendido homenaje a los doctores José Anastasio Montero y José Mir, pioneros en este campo. De hecho, fue el doctor Montero quien en 2014 lideró en La Fe el primer implante de un LVAD en un hospital público español. Desde entonces, se han realizado 33 procedimientos, posicionando a este centro como referente nacional en asistencia mecánica circulatoria avanzada.








