Los efectos adversos evitables cuestan 425 millones al año: la tecnología sanitaria, clave para reducir su impacto

La apuesta por la innovación tecnológica sanitaria es clave para transformar la atención hospitalaria, mejorar la seguridad de los pacientes y minimizar los costes asociados

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Paula Baena
Los efectos adversos evitables durante las estancias hospitalarias suponen un sobrecoste anual de más de 425 millones de euros para el sistema sanitario público español. Además del impacto económico, estos daños provocan más de 1,2 millones de días de hospitalización adicionales, 11.373 ingresos extra en UCI y 5.592 muertes evitables al año, según los datos del informe Tecnología Sanitaria para mejorar la seguridad y la experiencia del paciente en el ámbito hospitalario, promovido por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) y elaborado por Iqvia.

El estudio, presentado este jueves en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, pone el foco en cinco tipos de daño clínico prevenible: infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS), sepsis, eventos adversos en cirugía, tromboembolismo venoso y úlceras por presión. Todas estas complicaciones tienen un alto coste en salud y recursos, pero también una alta capacidad de prevención mediante tecnologías médicas avanzadas.

Invertir en seguridad: prevención, eficiencia y resultados

Durante la inauguración de la jornada, el secretario general de Fenin, Pablo Crespo, ha recordado que «uno de cada diez pacientes hospitalizados sufre un efecto adverso», lo que representa, según datos de la OCDE, «hasta un 15% del gasto hospitalario». A su juicio, este informe evidencia «el papel clave que juega la tecnología para reducir daños y generar eficiencia» en el SNS. Además, ha remarcado que «tenemos que ser capaces de mejorar la salud de los pacientes, no empeorarla».

La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha defendido la necesidad de “observar, medir y corregir” las prácticas clínicas desde una cultura de calidad, reconociendo además el informe como un ejemplo de colaboración público-privada con impacto real en la vida de los ciudadanos. «Muchas veces hacemos las cosas mal y no nos damos cuenta. Este tipo de iniciativas nos ayudan a identificar dónde podemos mejorar», ha afirmado.

Dr. Carlos Mingo: «Reducir un 40% el tiempo de diagnóstico no es solo un dato. Son personas que reciben antes respuestas, tratamiento y tranquilidad»

Por su parte, el director gerente del Hospital Universitario Ramón y Cajal, el Dr. Carlos Mingo, ha subrayado cómo la transformación digital y la incorporación de tecnología sanitaria han cambiado la gestión asistencial. «Reducir un 40% el tiempo de diagnóstico no es solo un dato. Son personas que reciben antes respuestas, tratamiento y tranquilidad», ha explicado, poniendo en valor que “cuando la tecnología está bien implementada y el personal está formado, los beneficios clínicos y operativos superan ampliamente cualquier barrera inicial”

El informe parte del análisis de una muestra que cubre el 50% de las hospitalizaciones del SNS, extrapolada estadísticamente al conjunto nacional. A través de cinco indicadores (estancia hospitalaria, uso de UCI, estancia en UCI, mortalidad intrahospitalaria y coste hospitalario), se mide con precisión el impacto de los cinco daños seleccionados.

Las IRAS son el evento más prevalente y costoso: más de 52.000 casos al año, que suponen 887.465 días de hospitalización extra y 259 millones de euros en costes añadidos. La sepsis, con 7.099 episodios, es la causa más grave en términos de mortalidad: 2.698 muertes intrahospitalarias atribuibles cada año. Los eventos adversos en cirugía suman 615 fallecimientos y un coste anual superior a los 41 millones de euros. Aunque menos frecuentes, los tromboembolismos venosos y las úlceras por presión también representan una carga clínica considerable.

A través del análisis, se identifican más de 70 tecnologías médicas capaces de prevenir, detectar precozmente o mitigar estos eventos. Desde sistemas de diagnóstico por imagen con inteligencia artificial, apósitos avanzados y plataformas de cirugía asistida por robot, hasta software de planificación quirúrgica y tecnologías de vigilancia en tiempo real.

El análisis identifica más de 70 tecnologías sanitarias capaces de prevenir, detectar precozmente o mitigar estos eventos

Las mesas de expertos han abordado los principales retos para reducir las infecciones relacionadas y se ha destacado el papel de la cirugía robótica para mejorar la precisión y minimizar errores. Además, se ha alertado sobre el aumento de resistencias antimicrobianas como una amenaza crítica para la seguridad del paciente y se ha subrayado la necesidad de integrar mejor la información microbiológica en los sistemas clínicos.

Más allá de las cifras, el informe y las intervenciones de la jornada convergen en un mensaje claro: los daños evitables existen, son medibles y pueden prevenirse con tecnología adecuada y compromiso institucional. Según concluye el documento, la adopción de estas soluciones no solo mejora la seguridad y experiencia del paciente, sino que optimiza el uso de los recursos sanitarios y contribuye a la sostenibilidad del sistema a largo plazo.

Fenin e Iqvia han insistido en la necesidad de seguir avanzando en estrategias basadas en datos, formación continua, inversión tecnológica y colaboración entre industria, administración y profesionales sanitarios. Porque, como se ha recordado durante la jornada: la seguridad del paciente no es una opción, es una responsabilidad compartida.

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