Semes advierte de que los ahogamientos son «rápidos», «silenciosos» y «difíciles» de detectar

La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias alerta de que los ahogamientos se producen en segundos y pide más formación, vigilancia y conciencia social para prevenirlos

Semes-ahogamientos

Redacción
El Grupo de Trabajo Semes-Socorrismo, de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), ha advertido este viernes de que los ahogamientos son un proceso «rápido«, «silencioso» y «difícil» de detectar, que es precisamente lo contrario a la «imagen que se tiene» respecto a un fenómeno que supone la muerte de entre 400 y 600 personas anualmente en España.

Esta advertencia ha sido publicada en un artículo de divulgación científica en la Revista Española de Urgencias y Emergencias, con el objetivo de concienciar a la población y a las administraciones públicas sobre la existencia de «mitos peligrosos» alrededor de los ahogamientos, motivo por el que el organismo también ha reclamado la implementación de medidas de prevención.

Flotadores, móviles o la falta de supervisión directa son factores de riesgo clave

«Seguimos esperando que alguien grite socorro cuando se ahoga. Pero es un proceso rápido, silencioso y difícil de detectar, que en la mayoría de los casos transcurre en menos de dos minutos. Lo mismo que tardas en contestar una llamada, cepillarte los dientes o ver un par de ‘post’ en redes sociales», ha afirmado Roberto Barcala, coordinador del grupo.

Entre los principales factores de riesgo identificados por Semes-Socorrismo se encuentran la falta de supervisión directa en menores de edad, especialmente entre las 15.00 y las 18.00 horas; el seguimiento de conductas de riesgo como el uso de móviles mientras se vigila a los niños, baños con bandera roja, consumo de alcohol, saltos desde alturas, y alquiler de embarcaciones sin formación adecuada; o una «falsa» sensación de seguridad proporcionada por flotadores, manguitos o la creencia «errónea» de que todo el mundo sabe nadar.

La enfermería especializada en urgencias es fundamental para prevenir, formar y salvar vidas

Para evitar estas situaciones, que dan lugar a la atención asistencial de entre 1.200 y 3.000 personas al año, los especialistas han aconsejado realizar una vigilancia «directa» de los menores de seis años; usar barreras físicas en piscinas para limitar el acceso no supervisado; dotar de un aprendizaje de habilidades básicas de natación desde una edad temprana; o la formación y el entrenamiento en seguridad acuática desde la etapa escolar.

Del mismo modo, ha instado a establecer un protocolo de rescate seguro por parte de personas sin experiencia, como lanzar algo que flote sobre lo que puedan agarrarse las víctimas; alcanzarla con alguna extensión como un palo, una pértiga o una rama; y no entrar en el agua en caso de no tener experiencia.

Semes reclama formación en RCP y protocolos seguros para no profesionales

Los expertos también han aconsejado regular el uso de embarcaciones recreativas, elaborar planes de gestión de riesgo en inundaciones y proporcionar una enseñanza universal de maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). En caso de «ignorar» estos consejos, Barcala ha considerado que se contribuye a «retrasos críticos» en el rescate y la activación de los servicios de emergencia, especialmente durante el verano, que concentra el 75% de todos los casos de ahogamiento.

Ante estas emergencias, la especialidad de Enfermería en Urgencias y Emergencias es «fundamental«, pues no solo actúan en primera línea durante la atención extrahospitalaria o en servicios de urgencias, tal como ha señalado Barcala. «También somos claves en formación, prevención y educación sanitaria. Nuestra preparación específica permite reducir tiempos de respuesta, mejorar la atención inicial y, en muchos casos, marcar la diferencia entre la vida y la muerte», ha concluido.

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