Redacción
Un equipo multidisciplinar de la Fundación Jiménez Díaz y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha descrito estructuras internas no identificadas hasta ahora en la articulación metacarpofalángica (MCPJ), una de las principales afectadas por la artritis reumatoide. El estudio, publicado en la revista Ultraschall in der Medizin, podría contribuir a mejorar la detección precoz de la inflamación articular, antes incluso de la aparición de síntomas clínicos evidentes.
El trabajo emplea una metodología integradora que combina ecografía de alta frecuencia, disección cadavérica, análisis histológico e inmunohistoquímico, y evaluación en sujetos sanos. «Se han identificado con precisión estructuras anatómicas que anteriormente no se visualizaban con claridad o se confundían», destaca la Dra. Esperanza Naredo, reumatóloga de la Fundación Jiménez Díaz.
El mesotenon: una estructura redescubierta
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la confirmación del mesotenon, una estructura previamente controvertida que conecta el tendón extensor de los dedos con la cápsula articular de la MCPJ. Según los autores, su función estabilizadora podría estar implicada en fases iniciales de inflamación articular.
«El mesotenon no solo existe, sino que actúa como puente biomecánico entre tendón y hueso, anclándose mediante dos fascículos a la base de la falange proximal», explica el Prof. José Ramón Mérida-Velasco, del Departamento de Anatomía y Embriología de la UCM. Este tejido podría explicar la inflamación peritendinosa observada en la artritis reumatoide y psoriásica, y se plantea como potencial diana en estudios patogénicos y terapéuticos.
Redefiniendo la placa dorsal
El estudio también ha caracterizado la placa dorsal de la MCPJ, que no contiene condrocitos ni fibras elásticas, lo que descarta su clasificación como fibrocartílago. Está compuesta casi exclusivamente por colágeno tipo I y presenta un revestimiento celular con características fibroblásticas. Este dato podría resultar clave para distinguir entre estructuras sinoviales y no sinoviales en fases preclínicas de la artritis. «Encontramos además un patrón vascular distintivo que podría tener valor diagnóstico», señala la Prof. María del Carmen Barrio-Asensio, coautora del estudio.
Los autores coinciden en que este nuevo enfoque anatomoclínico permitirá mejorar la precisión del diagnóstico temprano. «Si entendemos mejor la morfología y composición de la articulación, podremos detectar cambios inflamatorios antes de que se manifiesten clínicamente», subraya Naredo.
Más allá del ámbito clínico, las imágenes anatómicas obtenidas se han utilizado para la formación avanzada de ecografistas, mejorando su capacidad de identificar estructuras complejas en la práctica diaria. En el estudio han participado especialistas en anatomía, reumatología e investigación básica de la Fundación Jiménez Díaz, la UCM, la Universidad Autónoma de Madrid y los hospitales universitarios de Móstoles y Ramón y Cajal.








