Fátima del Reino Iniesta
A pesar del crecimiento progresivo del aseguramiento privado en España, la sanidad pública continúa siendo el pilar de referencia para la ciudadanía cuando se enfrenta a una enfermedad grave. Así lo refleja el Barómetro Sanitario 2025, elaborado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que destaca un dato especialmente revelador: más del 60% de las personas con seguro médico privado cree que el sistema público les proporcionaría un tratamiento de mayor calidad ante problemas graves de salud.
Este indicador, extraído de más de 2.400 entrevistas realizadas durante el mes de abril, pone de manifiesto que la confianza en la sanidad pública se mantiene sólida incluso entre quienes optan por seguros privados, una modalidad que en muchos casos se concibe como un complemento al sistema público y no como una alternativa real. Según el estudio, un 29,4% de la población cuenta con algún tipo de seguro médico privado: el 19,7% lo ha contratado por su cuenta y un 9,7% lo tiene a través de su empresa. Sin embargo, esta cobertura adicional no sustituye el uso ni el reconocimiento del sistema sanitario público como principal garante de salud en situaciones de mayor complejidad.
Seis de cada diez personas con seguro privado consideran que el sistema público les ofrecería un mejor tratamiento en enfermedades graves
La ciudadanía identifica en la sanidad pública valores como la profesionalidad, la solvencia técnica, la seguridad asistencial y la calidad de la atención, especialmente ante situaciones clínicas que requieren recursos especializados o una respuesta hospitalaria integral. Esta percepción refuerza la legitimidad del sistema público como base del modelo sanitario, y pone de manifiesto que el aseguramiento privado, más allá de facilitar accesos más ágiles en ciertos contextos, no ha logrado erosionar la confianza social estructural en lo público.
Valoración positiva
El Barómetro también señala que quienes han tenido experiencia directa con el sistema público en el último año valoran mucho mejor su funcionamiento. Un 80,7% de la población ha acudido a su médico de atención primaria durante los últimos 12 meses, y un 44,7% ha sido atendido por un especialista en el ámbito hospitalario. En ambos niveles asistenciales, más del 80% de los usuarios declara estar satisfecho con la atención recibida. En el caso de la hospitalización, el 81,4% de las personas que han sido ingresadas valoran positivamente su experiencia, mientras que en el ámbito de urgencias, utilizadas por el 48,4% de la población, el nivel de satisfacción alcanza el 72,8%.
El 29,4% de la ciudadanía dispone de seguro médico privado, pero lo utiliza principalmente como complemento al sistema público
Este alto grado de satisfacción contrasta con la percepción general más crítica entre quienes no han utilizado el sistema recientemente. Solo el 53,9% de la población considera que la sanidad pública funciona bien o bastante bien, mientras que un 45,1% cree que necesita cambios importantes o profundos. Esta brecha entre percepción y experiencia refuerza la idea de que el contacto directo con el sistema contribuye a construir una visión más ajustada a la realidad y menos influenciada por el ruido mediático o la opinión generalizada.
Atención a la salud mental
El Barómetro Sanitario también dedica atención específica a la salud mental, un área que ha cobrado creciente protagonismo en los últimos años. El 20,6% de la población ha requerido atención por problemas de salud mental en los últimos doce meses. De este grupo, el 52% ha recibido atención dentro del sistema público, mientras que el 11,6% lo ha hecho a través de seguros privados y el 30,3% mediante pago directo.
Más del 80% de quienes usaron la sanidad pública en el último año valoran positivamente la atención recibida
Los psiquiatras (38,6%), los médicos de familia (37,5%) y los psicólogos (16,6%) atendieron a la mayoría de los pacientes del sistema público. El nivel de satisfacción alcanza el 60,5%, y el 85,1% de los pacientes considera que la atención fue igual o mejor de lo esperado, aunque un 24,3% indica que su estado de salud no mejoró tras la intervención.
Pruebas diagnósticas y esperas
Por primera vez, esta edición del Barómetro analiza también el acceso a pruebas diagnósticas en relación con nuevos problemas de salud. Durante el último año, el 23,1% de la población se realizó una ecografía, el 16% un TAC, el 15,2% una resonancia y el 4,8% una colonoscopia. Las diferencias en los tiempos de espera son significativas. Más de la mitad de las ecografías y TAC se realizaron en menos de un mes desde su indicación, pero ese porcentaje baja al 40,1% en el caso de las colonoscopias, cuya espera media alcanza los 113 días. La resonancia, en comparación, tiene un tiempo medio de espera de 37 días. A pesar de estas demoras, quienes acceden finalmente a estas pruebas a través del sistema público mantienen elevados niveles de satisfacción
La atención a la salud mental también está liderada por el sistema público, según los datos de uso y satisfacción
En cuanto a los problemas de accesibilidad, el 24,3% de la población declara haber tenido dificultades para contactar con su médico de familia en alguna ocasión. Más de la mitad de estos casos acabaron en una visita a urgencias, mientras que otro 30% decidió no acudir a la cita médica porque en el momento programado ya no necesitaba atención. Además, el 4,6% afirma haber dejado de tomar algún medicamento prescrito por motivos económicos, lo que revela una persistente brecha social en el acceso pleno a los tratamientos.
Digitalización y percepción de la inteligencia artificial
El Barómetro también incluye preguntas sobre digitalización e innovación tecnológica. El 32,7% de la población ha accedido a su historia clínica electrónica en la sanidad pública, aunque un 34,4% desconoce esta posibilidad y un 20,6% reconoce no tener medios digitales o no saber utilizarlos. El sistema de receta electrónica interoperable es conocido por el 66,2% de la población, pero solo un 20,3% ha utilizado esta funcionalidad. En cuanto a la inteligencia artificial en salud, el 53,4% ha oído hablar de su aplicación, y una mayoría se muestra favorable a que se informe al paciente sobre su uso (85,5%) y a que este pueda negarse a que sus datos sean utilizados para desarrollarla (77,5%).
En conjunto, el Barómetro Sanitario 2025 ofrece una radiografía completa del sentir ciudadano respecto al sistema sanitario. Más allá de las percepciones generales o los desafíos aún presentes, el informe revela una confianza estructural en la sanidad pública, incluso entre quienes recurren al sector privado, y destaca el valor de la experiencia directa como el principal generador de confianza y legitimidad.










