Especial Formación Odontología 2025-2026. iSanidadental
Dra. Ana María González, profesora Co-Directora del Máster de Periodoncia e Implantología Oral en la Universitat de Barcelona
Durante las últimas dos décadas, la formación en odontología ha experimentado una transformación profunda, impulsada por cambios en los enfoques pedagógicos, avances tecnológicos y una creciente conciencia sobre la importancia de la salud oral integral. Esta evolución ha redefinido la dirección formativa, adaptando los diversos modelos educativos a las demandas sociales y laborales actuales.
La educación odontológica ha pasado de un modelo tradicional, basado en la transmisión unidireccional de conocimientos, a un enfoque más dinámico y participativo. Hoy en día, se promueven estrategias para un aprendizaje efectivo, el trabajo colaborativo y la integración de conocimientos clínicos desde etapas tempranas. Las plataformas de aprendizaje en línea y los recursos digitales han ampliado el acceso a contenidos actualizados y especializados, permitiendo a los estudiantes aprender a su propio ritmo y desde cualquier lugar, lo que ha democratizado el acceso a la formación de calidad.
Uno de los cambios más significativos ha sido la incorporación de tecnologías digitales en los programas de formación. Herramientas como escáneres intraorales, radiografía digital, diseño asistido por ordenador (CAD/CAM) y la impresión 3D han revolucionado la forma en que los estudiantes aprenden y practican procedimientos odontológicos, favoreciendo una experiencia de aprendizaje más interactiva, precisa y segura. Además, el uso de simuladores virtuales y realidad aumentada ha permitido mejorar la destreza clínica sin comprometer la seguridad del paciente. En paralelo con los avances tecnológicos, ha habido un cambio de paradigma hacia una odontología más preventiva y menos invasiva.
El uso de simuladores virtuales y realidad aumentada ha permitido mejorar la destreza clínica sin comprometer la seguridad del paciente
La formación actual enfatiza la importancia de la promoción de la salud oral, la educación del paciente y la detección temprana de enfermedades. Los estudiantes aprenden a valorar la relación entre la salud bucal y la salud general, y se les forma para trabajar en equipos multidisciplinarios que aborden al paciente de manera integral. Este enfoque también ha llevado a una mayor atención a la ética profesional, la comunicación con el paciente y la empatía, habilidades que antes eran menos priorizadas en los planes de estudio.
La odontología moderna exige una actualización constante. En los últimos 20 años, ha aumentado significativamente la oferta de programas de postgrado y formación continua, tanto presenciales como en línea. Esta formación especializada permite a los profesionales adaptarse a los avances científicos y tecnológicos, así como a las nuevas demandas del mercado. Los pacientes actuales están más informados, son más exigentes y esperan tratamientos personalizados, eficaces y mínima mente invasivos.
Esta realidad ha elevado el estándar de calidad en la atención odontológica y ha impulsado a los profesionales a mantenerse en constante formación. La confianza del paciente se construye sobre la base de la competencia técnica, pero también sobre la capacidad del profesional para comunicar, empatizar y ofrecer soluciones individualizadas.
La formación continuada no solo es una herramienta de actualización, sino también una respuesta ética y profesional a las demandas de una sociedad cada vez más consciente de su salud bucodental
Por ello, la formación continuada no solo es una herramienta de actualización, sino también una respuesta ética y profesional a las demandas de una sociedad cada vez más consciente de su salud bucodental. De esta manera, la formación continua se posiciona como un eje fundamental del desarrollo profesional, impulsada por la rápida evolución de técnicas y materiales, así como por la creciente exigencia de los pacientes. La formación en odontología se dirige hacia un modelo más flexible, personalizado y tecnológicamente avanzado, que responde tanto a las necesidades del profesional como a las expectativas de una sociedad cada vez más informada. El concepto formativo actual se aleja de la enseñanza tradicional y se orienta hacia un aprendizaje continuo, centrado en competencias, donde el desarrollo de habilidades técnicas se complementa con la adquisición de capacidades comunicativas, éticas y de gestión.
La integración de tecnologías emergentes, así como la formación híbrida, se consolidan como una herramienta clave para facilitar el acceso a contenidos actualizados y adaptados al ritmo de cada estudiante o profesional. Hoy en día, los programas formativos buscan no solo transmitir conocimientos técnicos, sino también desarrollar habilidades blandas, pensamiento crítico y una visión integral de la salud. Esta transformación prepara a los profesionales para ejercer una odontología más humana, precisa y eficaz, en beneficio tanto de los pacientes como del propio desarrollo de la profesión.











