Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas (Vídeo)
50 años dan para mucho. En el caso del HLA Hospital Universitario Inmaculada, además de para tratar millones de consultas, para experimentar una gran evolución. Los diez últimos años han sido claves, alcanzando en la actualidad una superficie de 12.100 metros cuadrados, 92 habitaciones, siete quirófanos equipados con tecnología puntera -a lo que se suma uno específico de oftalmología con láser-, seis camas en unidades de cuidados intensivos, 14 camas de reanimación, ocho de urgencias y cuatro incubadoras. Un espacio en el que desempeñan su labor 40 especialidades médicas, en las que facultativos, personal de enfermería y el resto de plantilla del hospital, trabajan con la innovación y humanización por bandera.
Lidia Soria, directora de Enfermería del HLA Hospital Universitario Inmaculada, remarca que “la evolución que ha sufrido el hospital ha sido muy importante a lo largo de estos 50 años; ha pasado de ser una clínica a ser un hospital y, más tarde, hospital universitario”. A este respecto, el Dr. Francisco Martí Jiménez, director médico del HLA Hospital Universitario Inmaculada, pone en valor este progreso “los centros hospitalarios son entes vivos que necesitan estar constantemente en cambio”.
Medio siglo de innovación con carácter ‘familiar’
El cambio que ha experimentado el hospital se refleja en el día a día de su actividad. También, gracias a que el centro ofrece a sus especialistas y pacientes un equipo altamente innovador que dé una respuesta óptima a sus necesidades. Pero, más allá de esto, el Dr. Martí recalca que “independientemente de lo puntero de nuestro equipamiento, los más importante es el equipo de profesionales del hospital”. Y es que, la unión de estas nuevas tecnologías junto a profesionales altamente cualificados es lo que permite llevar a cabo técnicas que suponen un punto de inflexión en el manejo de múltiples patologías.
“Los valores que definen a nuestros profesionales son la vocación, el compromiso y la excelencia por la atención a nuestros pacientes, la cercanía y la profesionalidad por hacer bien las cosas”, subraya David Cuevas, director gerente del HLA Hospital Universitario Inmaculada. Y en esta idea coincide Lidia Soria, agregando que “la profesionalidad, la ética y la vocación son los principales ítems que tiene el hospital y sus profesionales”.
También, porque como destaca la directora de Enfermería del centro, “el hospital es un punto en donde se produce el nacimiento de un hijo, pero, también, donde se producen momentos en la línea de la vida como el fallecimiento, y tanto los profesionales como el hospital estamos ahí en todo ese proceso”. Así, añade Soria, existen atributos como “la atención personalizada y directa, el trabajo en equipo, la promoción de la salud, la formación o la profesionalidad, que hacen que la enfermería sea un área dinámica y multifuncional que garantiza la atención al paciente en todas las necesidades dentro del hospital”.
Además de la evolución tecnológica que ha experimentado el centro, la humanización y el carácter familiar son dos de sus señas de identidad
Además, Soria también recuerda que la atención que brinda el HLA Inmaculada ha trascendido a varias generaciones. “Casi todo el mundo le sigue llamando ‘la clínica’ y es un punto de encuentro para muchos granadinos, ya que por aquí han pasado abuelos, hijos, nietos… es un hospital con un carácter muy familiar”, expresa.
Precisamente, estos valores siguen latentes en el centro. Por ejemplo, el Dr. Martí, apunta que hay áreas como “la de materno-infantil en la que intenta que tanto padres como recién nacidos se encuentren en su propia casa y no sientan la presencia del hospital, pero no sólo en esta, sino que en todas las especialidades se trata de ser lo más modernos y cercanos posibles ofreciendo las mejores posibilidades a los pacientes”.
Los profesionales, a la última
Como coinciden Cuevas, el Dr. Martí y Soria, el esfuerzo que ponen los profesionales al servicio del hospital es un garante de una asistencia de calidad. En concreto, el Dr. Martí, recuerda que “hay un pilar básico que es tener profesionales bien formados y, cuanto mejor formados, mejor”. Esto es clave para que se dé una simbiosis entre el equipo humano y el técnico.
Prueba de ello es que, gracias a nuevos dispositivos como el neuronavegador con el que cuenta el centro granadino, sumado al personal de neurología, se puede mejorar la eficacia y recuperación del paciente en operaciones complejas como la resección de tumores cerebrales. También, en urología, gracias a la robótica, se logran intervenciones más precisas y con menos secuelas. “Todo ello, lo que hace es intentar que la cirugía sea cada vez menos agresiva e invasiva y los resultados más satisfactorios, dando lugar a que el paciente se recupere lo mejor posible”, indica el Dr. Martí.
La innovación forma parte del ADN del HLA Hospital Universitario Inmaculada y, en este contexto, el centro otorga mucha importancia a la formación y actualización de sus profesionales
Además, el centro ha puesto en marcha un programa de cirugía neuroendocrina con técnicas mínimamente invasivas para el tratamiento de patologías complejas como los adenomas de hipófisis. Y, en esta senda, el HLA Inmaculada también desarrolla técnicas pioneras como una realizada recientemente sobre incontinencia de solución compleja sobre la cual no hay bibliografía previa al respecto. Todo ello va en sintonía con el objetivo del centro de avanzar en el manejo de casos de alta complejidad desde una perspectiva personalizada y que repercuta las mínimas molestias posibles al paciente.
Esta premisa se extiende también a la enfermería. Es por ello que Lidia Soria apunta que “en el área sanitaria la evolución tecnológica tiene una velocidad impresionante y, entonces, la enfermería tiene que estar con una formación continuada e incluso multiprofesional que es lo que hace que el personal esté actualizado y garantice una atención adecuada”. Aquí, el Dr. Martí incide en que “las técnicas y la medicina van cambiando continuamente”, y añadiendo que son “los profesionales los que investigan técnicas nuevas y las ponen en funcionamiento, por lo que el papel del centro es favorecerlo y hacer que se sientan cómodos con ello”.
El centro cuenta con diferentes certificaciones y reconocimientos que avalan su compromiso por adaptarse a las necesidades de los pacientes
Todo ello contribuye, como expone David Cuevas, a uno de los principales objetivos que se marcan desde el hospital, que es “mejorar la experiencia cada día con los pacientes, que eligen el centro por la confianza que les da, por los profesionales y la confortabilidad de los espacios para dar respuesta a sus necesidades”.
Y los reconocimientos que ha obtenido el centro avalan este afán de mejora. Entre ellos, varias certificaciones de calidad de Aenor, el Reconocimiento QH (Quality Healthcare) que otorga la Fundación IDIS o el premio Top 20 a la mejor ‘Gestión Hospitalaria Global’ que organiza Iqvia. Asimismo, el HLA Inmaculada ha sido el primer hospital andaluz en adherirse al proyecto FACE Restauración sin Gluten otorgado por la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) y cuenta con el certificado de la primera fase (1D) de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef para impulsar que los hospitales y las salas de maternidad promocionen prácticas que apoyen a la lactancia materna.
Presente y futuro del HLA Inmaculada
“El hospital –afirma Soria- tiene un papel muy importante tanto en Granada como en Andalucía, porque a partir de la pandemia, la sinergia entre hospitales públicos y privados se vio la importancia de compartir las directrices; de todas maneras, aquí centros públicos y privados tenemos mucha conexión y trabajamos juntos en muchas ocasiones”.
Con el papel que ha adquirido el centro a lo largo de su trayectoria, David Cuevas asevera que ahora el objetivo es “seguir creciendo en el marco de la red asistencial de Granada, contando siempre con los mejores profesionales médicos que es realmente el valor diferencial que aporta este centro en la provincia”. Y, con la mirada puesta en el futuro, Cuevas afirma imaginarse un hospital “que seguirá creciendo y tendrá una oferta de máximo nivel para la sociedad granadina”.
El HLA Inmaculada se ha ganado a pulso un papel protagonista en la red asistencial granadina, y entre sus metas se marcan seguir creciendo y mejorando para ofrecer la mejor asistencia posible a cada paciente
En este sentido, el gerente incide en que los retos pasan por “seguir apostando por la mejora de las instalaciones, innovando en cada una de sus áreas e invirtiendo cada año para ofrecer a los profesionales equipamiento de última generación”.
Pero, para el Dr. Martí, lo primero y fundamental es “incorporar más profesionales”. “Esto no es fácil, porque hay falta de profesionales y la tendencia va a peor, pero hay que incorporar personas para desarrollar técnicas nuevas y punteras”. Más allá de esto, indica, “hay más de 70 indicadores que nos dicen día a día, e incluso hora a hora, cómo está funcionando el hospital y sus posibles fallos para resolverlos sobre la marcha y sin dejar que pase el tiempo”. “Esto nos indica el día a día de nuestro trabajo y es el camino que seguimos día a día para seguir avanzando”, concluye el director médico del HLA Inmaculada.








