La responsabilidad clínica en la era de la precisión: adecuar los tratamientos antimicrobianos en odontología

Dra. María Mena Varas, gerente y directora científica del Laboratorio Hyssogenix

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Especial Formación Odontología 2025-2026. iSanidadental
Dra. María Mena Varas, gerente y directora científica del Laboratorio Hyssogenix
En el ejercicio clínico diario, nos enfrentamos constante mente a decisiones terapéuticas que impactan no solo en la salud inmediata de nuestros pacientes, sino también en su evolución a largo plazo y, en un sentido más amplio, en la salud pública global. Una de esas decisiones, aparentemente rutinaria, pero de gran trascendencia, es la prescripción de tratamientos antibióticos y antimicóticos en odontología, particularmente en casos de infecciones periimplantarias, enfermedad periodontal o candidiasis oral.

Desde Hyssogenix, laboratorio especializado en microbiología oral y genética aplicada, observamos cómo persiste en muchos entornos clínicos un enfoque empírico que no siempre se corresponde con las necesidades reales del paciente ni con las recomendaciones actuales en torno al uso racional de antimicrobianos. Y es que, en un contexto de creciente preocupación por la resistencia antimicrobiana, adecuar el tratamiento no es solo una opción clínica, sino una obligación ética.

Diagnóstico microbiológico: el paso que no debemos saltar

Cuando hablamos de infecciones orales, estamos hablando de entornos biológicamente complejos. En el caso de la periodontitis, por ejemplo, el desequilibrio del biofilm oral está mediado por comunidades bacterianas específicas que varían entre individuos. Algo similar ocurre en candidiasis, donde la identificación del tipo de Candida presente puede modificar sustancialmente el enfoque terapéutico.

En nuestro laboratorio, analizamos la presencia y concentración relativa de patógenos claves como bacterias anaerobias, fúngicas y otros microorganismos oportunistas, con el fin de ofrecer al profesional una guía objetiva sobre qué está presente en la cavidad oral del paciente.

«No basta con saber que hay una infección: necesitamos saber qué microorganismos están implicados y cómo abordarlos de forma segura y eficaz»

Esta información, cruzada con las últimas actualizaciones de las guías internacionales sobre resistencia antimicrobiana, permite orientar la elección del tratamiento más adecuado y eficaz. Esto implica pasar de una prescripción “por defecto” a una prescripción informada, que considera la realidad clínica individual y minimiza el riesgo de tratamientos innecesarios o ineficaces.

El impacto de una prescripción no adaptada

Prescribir un antimicrobiano sin conocer con precisión el agente causal, y sin contrastar su relevancia clínica, puede generar múltiples consecuencias: desde reacciones adversas, hasta la alteración del microbioma oral, pasando por el desarrollo de resistencias que complican futuras intervenciones. En implantología, por ejemplo, esto puede traducirse en la pérdida de un implante. En pacientes inmunocomprometidos, en la cronificación de infecciones por Candida difíciles de erradicar.

Además, no debemos perder de vista que muchos pacientes ya presentan una exposición acumulada a antibióticos en su historia médica, lo que obliga a ser especialmente cautelosos al añadir una nueva pauta, sobre todo si no está plenamente justificada.

Adecuar el tratamiento: una práctica basada en evidencia

En Hyssogenix creemos firmemente que el futuro de la odontología pasa por una integración real del diagnóstico microbiológico en la práctica clínica cotidiana. Esto no significa medicalizar en exceso ni complejizar el acto clínico, sino dotarlo de mayor precisión y responsabilidad. Porque cuando se identifica correctamente el patógeno y se adapta el tratamiento según las guías de resistencia más recientes, no solo mejora el pronóstico individual, sino que también reducimos la presión selectiva que alimenta las resistencias globales.

Nuestro compromiso como laboratorio es facilitar este proceso, ofreciendo a las clínicas información clara, accesible y clínicamente relevante. No basta con saber que hay una infección: necesitamos saber qué microorganismos están implicados y cómo abordarlos de forma segura y eficaz.

«Cuando se identifica correctamente el patógeno y se adapta el tratamiento según las guías de resistencia más recientes, no solo mejora el pronóstico individual, sino que también reducimos la presión selectiva que alimenta las resistencias globales»

Un reto compartido

La lucha contra la resistencia antimicrobiana no recae únicamente en los grandes hospitales o en los programas internacionales de salud pública. También está en la consulta diaria, en la decisión de si prescribir o no un antifúngico tópico, en la elección entre un antibiótico de amplio espectro o uno más específico, en el momento de detenerse y pedir una prueba microbiológica antes de iniciar un tratamiento. Como profesionales de la salud oral, tenemos la responsabilidad de incorporar este enfoque en nuestro trabajo.

No se trata de cambiar el modelo asistencial de un día para otro, sino de dar pasos firmes hacia una odontología más consciente, más precisa y respetuosa con el equilibrio microbiano de nuestros pacientes y con la salud colectiva. Adecuar los tratamientos antibióticos y antimicóticos es mucho más que elegir un fármaco. Es entender al paciente en su complejidad, actuar con base en datos y comprometerse con una práctica clínica que mire más allá del aquí y ahora. Desde Hyssogenix, seguimos apostando por una odontología del conocimiento, donde cada decisión terapéutica esté respaldada por evidencia, y donde el cuidado del paciente y el respeto al ecosistema microbiano vayan siempre de la mano.

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