“Deberíamos duplicar o incluso triplicar el número de geriatras respecto a los que somos en estos momentos”

Entrevista al Dr. Francisco José Tarazona, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

Redacción
España es uno de los países que tiene una esperanza de vida más alta a nivel mundial. Sin embargo, con el paso de los años, aumenta la posibilidad de desarrollar distintas patologías o condiciones asociadas a la edad. En este contexto, el papel de los geriatras es esencial, también para coordinar la atención que brindan los diferentes especialistas a un paciente. Y, como explica el Dr. José Francisco Tarazona, nombrado presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) en el mes de junio, esta situación conlleva una mayor demanda de estos especialistas para poder brindar una asistencia de calidad. 

Nos encontramos en una sociedad cada vez más envejecida. Contamos en el Sistema Nacional de Salud con 16 geriatras por cada 100.000 habitantes mayores de 75 años, ¿es suficiente?
No es suficiente, pero sí es cierto que estamos creciendo desde los últimos años. Un dato objetivo que demuestra ese crecimiento es que, en 2009, el Ministerio de Sanidad ofertaba 52 plazas MIR de geriatría en el conjunto del territorio estatal y el último año se ofertaron 128. Esto supone un crecimiento muy importante en apenas 16-17 años.

España es el cuarto país de la UE en volumen de población mayor de 65 años ¿Cuánto tiene que aumentar esta tasa para atender a la creciente demanda de población?
Tenemos que seguir creciendo. No puedo decir una cifra concreta, pero deberíamos duplicar o incluso triplicar el número de geriatras respecto a los que somos en estos momentos.

Además, contamos con otro elemento distorsionador, que es la distinta implantación de la atención geriátrica en los distintos territorios autonómicos. Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y Cataluña tienen una implantación de geriatría bastante importante, aunque sigue creciendo el número de servicios en estos territorios. Por otra parte, comunidades autónomas como Andalucía o Euskadi tienen un número de geriatras francamente insuficiente y en este grupo podemos incluir también a la Comunidad Valenciana.

“Contamos con otro elemento distorsionador, que es la distinta implantación de la atención geriátrica en los distintos territorios autonómicos”

Geriatría es una de las especialidades que más tarda en completar su oferta en el proceso de adjudicación de plazas MIR, ¿cómo se puede hacer más atractiva la especialidad para los médicos jóvenes?
Creo que desde el conocimiento de la atención geriátrica en la formación pregrado. De hecho, conforme ha ido incrementándose la presencia de la asignatura de geriatría en las facultades de Medicina de todo el territorio, ha aumentado; en 61 de las 64 facultades de Medicina tienen formación en geriatría.

Esta es una forma y el reflejo es que este año el primer estudiante MIR que eligió geriatría fue el que obtuvo el número 94, que es una posición muy buena, y el segundo el 974. El primero está en el Hospital Universitario de Navarra, que está vinculado a la formación de grado de geriatría, y el segundo en el Hospital Universitari de la Ribera, en Alzira, que también procede de una facultad con esta formación pregrado de geriatría.

Ese conocimiento previo al examen MIR permite que los alumnos tengan un mayor conocimiento de todas las especialidades y, en concreto, la nuestra, para que se vaya mejorando el número en que se elige esta especialidad. Es cierto que no es una especialidad que tenga un potencial en la medicina privada como puedan tener otras vinculadas al ámbito quirúrgico, pero sí que creemos que poco a poco se pueda ir mejorando ese número de elección. Por supuesto, queda mucho camino por recorrer, pero ya estamos aportando una mejora progresiva y paulatina.

“El conocimiento previo al examen MIR permite que los alumnos tengan un mayor conocimiento de todas las especialidades y, en concreto, geriatría”

Después de su nombramiento como presidente de la SEGG ponía el foco en la necesidad de hablar con las sociedades autonómicas para abordar la inequidad dentro del Sistema Nacional de Salud, ¿de qué situación partimos? ¿Hasta qué punto existen desigualdades en la asistencia entre comunidades autónomas?
El tema de los desigualdades, aunque ya lo hemos comentado brevemente, radica en cómo integrar esa asistencia para que redunde directamente en el usuario final que es el verdadero protagonista de la atención clínica.

Creo que hace falta una visión más transversal de nuestra atención y se necesita también una mayor comunicación entre los distintos niveles asistenciales. Hay tres grandes especialidades transversales, que son la medicina de familia, la interna y la geriatría y hace falta más diálogo entre ellas y más integración de los recursos para atender de forma adecuada a esa persona mayor.

“Hay un aumento de la longevidad importante en nuestro país; esto no es ninguna amenaza ni fracaso, es un gran logro, pero lleva asociado un incremento de la actividad clínica”

Hemos comentado también que hay un aumento de la longevidad importante en nuestro país; esto no es ninguna amenaza ni fracaso, es un gran logro, pero lleva asociado un incremento de la actividad clínica y tenemos que integrarla para hacerla eficiente y satisfactoria para el usuario.

De un tiempo a esta parte se viene hablando más en la sociedad de edadismo, ¿hasta qué punto existe el riesgo de que el médico caiga en cierto paternalismo con sus pacientes? ¿Cómo se puede prevenir desde la SEGG?
En primer lugar, realizando una atención centrada en la persona en la que el paciente o usuario, si es un mayor sano, sea protagonista en la toma de decisiones, aunque es el clínico el que propone las distintas alternativas terapéuticas que existen.

Esto es muy claro en la atención oncogeriátrica con distintos tipos de tratamientos. Por ejemplo, en cáncer de próstata en estadios iniciales, puede ser tan efectiva la cirugía como el tratamiento combinado de radioterapia con terapia de privación hormonal y simplemente hay que ofrecerle ambos, exponiendo los pros y contras de cada alternativa al paciente para que pueda tomar una decisión. Y, cada vez más, vamos a esa atención centrada en la persona en la que el protagonista de la enfermedad es el propio paciente que la padece.

“Cada vez más, vamos a esa atención centrada en la persona en la que el protagonista de la enfermedad es el propio paciente que la padece”

Precisamente tras su nombramiento ponía el foco en la humanización de la geriatría, ¿qué estrategias van a poner en marcha para avanzar hacia una atención más humanizada?
Lo más importante en estos momentos para hacer esta atención más humanizada es tener en cuenta que la persona mayor es tan usuaria del sistema como una persona más joven, y que puede tener la misma capacidad de decisión. Es decir, hay que eliminar ese paternalismo y esa percepción de que por ser mayor no hay una serie de recursos asociados al paciente. Y pongo un ejemplo, que es que hace más de 20 años, cuando me formé como residente, ver pacientes de más de 70 años entrando a una unidad de cuidados intensivos era prácticamente extraordinario o anecdótico.

A día de hoy, el propio intensivista pregunta acerca de la situación funcional y cognitiva, porque sabe que la edad biológica del paciente es más importante que la cronológica.

También estamos realizando trasplantes de médula a edades más avanzadas que antes, iniciando tratamientos con quimioterapia u otros activos oncológicos a edades que antes era impensable y eso se debe a que conocemos cada vez más la capacidad de respuesta fisiológica del adulto mayor. Cada vez más, los beneficios y bondades que los distintos tratamientos tienen en estas personas y esto consigue avanzar en esa atención centrada en la persona que comentaba antes y que también permita el liderazgo del propio paciente sobre su enfermedad y la toma de decisiones sobre la misma.

“Hay que eliminar el paternalismo y la percepción de que por ser mayor no hay una serie de recursos asociados al paciente”

Se han cumplido cinco años del inicio de la pandemia de Covid-19. En aquel momento se planteó la necesidad de una mayor coordinación de los niveles asistenciales con los sociales para una mejor atención de las personas mayores en residencias, ¿qué fue de todo aquello? ¿Hemos avanzado de alguna manera?
Creo que sí hemos avanzado. Es más, algunas de las iniciativas que se comenzaron en ese momento como la figura del geriatra de enlace entre el medio hospitalario en las residencias que lideró la Comunidad de Madrid.

Esto ha permitido ampliar la actividad de los geriatras de enlace, actualmente vinculados a las unidades de hospitalización domiciliaria o a los propios servicios de geriatría; hay una cantidad de geriatras que visitan periódicamente las residencias, ayudan y colaboran en la toma de decisiones a los pacientes más complejos que viven en el medio residencial y coordinan de forma más eficiente la atención a los distintos niveles asistenciales. Algo hemos mejorado, aunque queda camino por recorrer.

Esto se puede extender a la atención domiciliaria, su predecesor en el cargo, el Dr. José Augusto García Navarro, puso en marcha el programa “Vivir mejor en casa”, ¿hasta qué punto la digitalización y las nuevas tecnologías nos van a permitir avanzar más en la atención domiciliaria? ¿Cuáles son los próximos pasos?
Países como Dinamarca están reduciendo el número de hospitales para potenciar la atención domiciliaria. En este sentido, las personas mayores son las que más se benefician de este modelo, ya que somos capaces de desplazar los cuidados al domicilio y no al revés, en pacientes que, en muchas ocasiones, presentan problemas de movilidad o tienen difícil acceso al transporte público.

“Contamos con una tecnología que nos va a permitir, poco a poco, desplazar la atención desde los medios tradicionales hacia una atención más próxima al paciente y, por tanto, más cómoda”

En esta misma línea, es muy importante destacar la presencia de iniciativas como la telemedicina, que está permitiendo la visualización y no solo el contacto telefónico, como ocurrió durante la pandemia de Covid-19. Las consultas telefónicas están evolucionando, y en muchas comunidades autónomas se está avanzando en la implementación de la telemedicina en numerosos ámbitos, como la atención domiciliaria o la psiquiatría. En esta última, por ejemplo, después de una primera visita presencial, se están realizando visitas programadas por videoconferencia, lo que permite no solo la transmisión verbal de la información, sino también la comunicación no verbal vinculada al contenido transmitido.

Contamos con una tecnología que nos va a permitir, poco a poco, desplazar la atención desde los medios tradicionales —el centro de atención primaria, el hospital o los edificios de consultas externas— hacia una atención más próxima al paciente y, por tanto, más cómoda.

¿Qué otros retos se plantean como presidente de la SEGG?
La verdad es que tenemos muchos retos para el poco tiempo que dura la legislatura. El primero es intentar alcanzar los 3.000 socios; actualmente somos unos 2.600, y creo que es un objetivo que podemos plantearnos desde una perspectiva puramente social.

Desde una perspectiva clínica, existe una distribución muy asimétrica de la atención geriátrica en todo el territorio español, y nuestro objetivo es homogeneizar, en la medida de lo posible, el acceso a la atención geriátrica, de modo que el hecho de estar empadronado en un territorio u otro no facilite ni dificulte el acceso de los pacientes a estos servicios. Este es uno de nuestros grandes retos, y el más importante, vinculado a las preguntas previas, es la necesidad de geriatras en función del número de usuarios mayores de 60 años que tiene el país.

“Desde una perspectiva clínica, existe una distribución muy asimétrica de la atención geriátrica en todo el territorio español, y nuestro objetivo es homogeneizarla, en la medida de lo posible”

Esta situación obliga a incrementar el número de plazas MIR que se ofrecen en las distintas convocatorias, pero al mismo tiempo debemos mantener la calidad de la formación que estamos ofreciendo. En ese equilibrio es en el que estamos intentando crecer en los próximos años.

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