Pablo Malo / Paula Baena
Las Ayudas a Proyectos de Cooperación al Desarrollo del Consejo General de Colegios Farmacéuticos (Cgcof) han permitido, en 26 ediciones, mejorar el acceso a servicios sanitarios básicos para más de 2,2 millones de personas en 35 países. Este programa, enmarcado en la estrategia social de la organización, ha destinado más de 750.000 euros a 31 ONG, apoyando proyectos que abarcan desde la atención materno-infantil hasta el uso racional del medicamento. Actualmente, está abierta la convocatoria de 2025, cuyo plazo de presentación de candidaturas permanecerá abierto hasta el 15 de septiembre. La tesorera del Consejo, Rita de la Plaza, explica a iSanidad los criterios, objetivos y prioridades de esta iniciativa que une cooperación internacional y compromiso farmacéutico.
¿Qué valor se otorga desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos a la estrategia social?
Un valor absoluto, no en vano es uno de los tres ejes de nuestra estrategia. Somos farmacéuticos, junto al asistencial y al social. Una estrategia que tengo el orgullo de liderar desde el convencimiento de que muchas veces un problema de salud lleva asociado uno social, y de que los farmacéuticos por nuestra situación en el seno de la comunidad y nuestro conocimiento tenemos mucho que aportar en este ámbito.
Gracias a la estrategia estamos empezando a visibilizar esta labor social que siempre hemos llevado a cabo, pero que no todo el mundo conocía. Una estrategia que es un marco de innovación y transformación.
Una palanca de impulso a la acción social y medioambiental de los farmacéuticos. Una hoja de ruta que define nuestro camino a seguir de aquí a 2030, y que no hemos dejado de ampliar desde su lanzamiento.
«Muchas veces un problema de salud lleva asociado uno social, y los farmacéuticos tenemos mucho que aportar en este ámbito»
Una de las iniciativas que se enmarca en este ámbito son las Ayudas a la Cooperación al Desarrollo que convoca el Cgcof. ¿Cuál es su objetivo científico y sanitario?
El objetivo de nuestras ayudas a la cooperación al desarrollo es contribuir a paliar las necesidades básicas en los países más pobres, con especial énfasis en la mejora del acceso a la sanidad y la salud de sus poblaciones.
Para cumplir con este fin, creemos que es necesario involucrar y hacer partícipes a los pueblos a los que va destinada la iniciativa, de manera que el aprendizaje y la infraestructura permanezcan en el tiempo.
A veces damos por hecho que los servicios sanitarios básicos son universales, pero no es así, según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente la mitad de la población mundial no tiene acceso a servicios de salud esenciales, lo que equivale a alrededor de 4.500 millones de personas.
«Aproximadamente la mitad de la población mundial no tiene acceso a servicios de salud esenciales»
Ya se han celebrado 26 ediciones, ¿cómo ha evolucionado esta iniciativa a lo largo de los años?
Al entregar las ayudas del año pasado hicimos un pequeño balance de las primeras 25 ediciones y los resultados son extraordinarios. El Consejo General ha donado más de 750.000 euros a 31 ONG, apoyando 96 proyectos sanitarios en 35 países diferentes. Pero sobre todo el mejor resultado es que más de 2,2 millones de personas tienen un mejor acceso a servicios sanitarios básicos.
En cuanto a la evolución, los propios proyectos que se presentan han evolucionado en este cuarto de siglo, mostrando una cooperación al desarrollo farmacéutica cada día más profesionalizada y de mayor calidad lo que se refleja en un impacto cada vez mayor sobre los colectivos diana.
Estos datos no hacen más que confirmar que vamos por el buen camino y que nuestra Estrategia Social, en la que se encuadran estas ayudas, sigue dando sus frutos y contagiando a los farmacéuticos y otros profesionales sanitarios.
«Más de 2,2 millones de personas han mejorado su acceso a servicios sanitarios básicos gracias a estas ayudas»
¿Qué criterios se tienen en cuenta a la hora de evaluar los proyectos candidatos a recibir estas ayudas? ¿En qué medida los proyectos financiados deben incorporar actividades de formación en educación sanitaria o farmacológica?
Los criterios de valoración incluyen, entre otros, la vinculación de la entidad al ámbito farmacéutico, el carácter innovador y la urgencia de la acción, la promoción de la formación y capacitación sanitaria de los profesionales del terreno y la adecuada documentación e identificación del proyecto.
Otro de los criterios es el alcance e impacto real y duradero que pueda generar el proyecto, y en este sentido la educación sanitaria local, incluida toda aquella referente al medicamento, es fundamental para favorecer que estas ayudas perduren en el tiempo. No se trata de financiar un proyecto con principio y fin, sino de dotar de herramientas para provocar un cambio real y estructural, ya que el objetivo de las organizaciones que trabajan en el terreno, como ellas mismas indican, es que en un futuro no se las necesite allí.
«No se trata de financiar un proyecto con principio y fin, sino de provocar un cambio real y estructural»
En la anterior edición las organizaciones beneficiarias fueron Manos Unidas, Farmacéuticos en Acción, Fundación El Alto y Farmacéuticos Mundi para impulsar proyectos en Etiopía, Guatemala y República Dominicana. ¿Existen datos cuantificables sobre el impacto de estos proyectos?
Sí, una de las exigencias para poder conceder las ayudas es que el adjudicatario debe presentar al finalizar el Proyecto una memoria del mismo con su evolución y objetivos alcanzados. Entre los beneficiarios de 2024 el impacto estimado se acercaba a las 700.000 personas.
En concreto, el proyecto de Manos Unidas estaba previsto que llegase a cerca de 120.000 personas de manera directa e indirecta. En su caso, el propósito era mejorar su acceso a la atención sanitaria materno-infantil en Oromia, Etiopía. El proyecto de Farmacéuticos en Acción, para la prevención del cáncer cervicouterino en San Pedro Yepocapa, Guatemala, beneficia a 8.500. Mientras que el de la Fundación El Alto cuyo objetivo era fortalecer el servicio de farmacia del Hospital Rural General de Gambo, Etiopía beneficia a más de 500.000. Por último, la ayuda a Farmacéuticos Mundi para promover el acceso y uso racional de medicamentos, métodos anticonceptivos y salud sexual reproductiva en Altamira, Puerto Plata, Republica Dominicana; alcanza a 15.000 personas.
¿Qué prioridades técnicas y sanitarias contemplan para próximas ediciones?
Recientemente ya hemos incluido novedades con el objetivo de mejorar el proceso de adjudicación. Así, los adjudicatarios seleccionados en el primer o segundo lugar en la convocatoria del año precedente no podrán ser seleccionados en los mismos lugares en la convocatoria en curso. De esta manera facilitamos la elección de nuevos proyectos en cada edición.
«Estamos trabajando para que las farmacias sean puntos de prevención, detección y derivación frente a la soledad»
Por otra parte, se ha modificado el proceso para que puedan optar todo tipo de proyectos del ámbito sanitario. Si bien las iniciativas farmacéuticas se favorecen, las bases ahora no son excluyentes y permiten las candidaturas de cualquier proyecto destinado a mejorar la salud.
Estamos trabajando cada día desde el Consejo General para recibir más y mejores candidaturas, convencidos de que de esta manera contribuiremos a mejorar la salud de más personas en los lugares dónde más se necesita.
¿En qué nuevos proyectos trabaja el Cgcof en relación con la estrategia social de la profesión farmacéutica?
Estamos ya estudiando futuros proyectos que encajan en la filosofía de la estrategia y de los que beneficiarán los colectivos más vulnerables. Pero en estos momentos queremos consolidar los grandes programas ya en marcha de los ejes en los que estamos trabajando.
En primer lugar, combatiendo la violencia de género, con un protocolo nacional de actuación desde la farmacia comunitaria, vigente desde 2022, y con la promoción de formación continuada para los farmacéuticos, en colaboración con el Ministerio de Igualdad.
La soledad, el segundo de los ejes, en el que tenemos proyectos conjuntos con el Imserso para la creación de la Red de Farmacias contra la Soledad, con el objetivo de convertirlas en puntos de sensibilización, prevención, detección y derivación.
Por último, con las personas desaparecidas, estamos trabajando junto al Centro Nacional de Desaparecidos, creando una red de prevención y alerta comunitaria, en la que las farmacias desempeñen un papel fundamental como interlocutores directos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado responsables de esta problemática.










