Redacción
Investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos han identificado alteraciones en el tejido conectivo mamario, conocidas como disrupción estromal, asociadas a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama agresivo y a peores tasas de supervivencia. Los hallazgos, publicados en la revista JNCI del Instituto Nacional del Cáncer, apuntan a que este biomarcador tisular podría servir para identificar tanto a mujeres con enfermedad mamaria benigna con alto riesgo de progresión, como a pacientes con cáncer invasivo con mayor probabilidad de recurrencia o muerte.
La disrupción estromal describe cambios en la arquitectura y composición celular del estroma mamario, un componente clave del microambiente tumoral que puede influir en la biología del cáncer. Según los autores, su evaluación es económica, rápida y técnicamente sencilla, lo que la convierte en una opción viable para entornos con recursos limitados, donde el acceso a análisis moleculares complejos es reducido.
El estudio analizó 9.220 muestras de tejido mamario procedentes de distintos grupos: 4.023 de tejido sano, 974 de enfermedad mamaria benigna y 4.223 de cáncer de mama invasivo. Mediante técnicas de aprendizaje automático, los investigadores detectaron cambios sutiles en el estroma no evidentes a simple vista.
El estudio del NIH analizó más de 9.200 muestras de tejido usando técnicas de aprendizaje automático
En el tejido sano, los factores de riesgo clásicos para cáncer de mama agresivo (edad joven, multiparidad, autodeclararse como mujer negra, obesidad y antecedentes familiares) también se asociaron con una mayor alteración estromal, lo que sugiere un mecanismo fisiopatológico común que podría actuar a través del tejido conectivo.
En mujeres con enfermedad mamaria benigna, una alteración estromal marcada en la biopsia se vinculó con un riesgo significativamente mayor de desarrollar cáncer agresivo y con una aparición más temprana del tumor. Por su parte, en pacientes con cáncer invasivo, una mayor disrupción estromal se asoció con fenotipos más agresivos y peores resultados de supervivencia, especialmente en el subtipo de cáncer de mama con receptor de estrógeno positivo, el más frecuente.
Los investigadores señalan que la inflamación crónica y la cicatrización de heridas son factores que contribuyen a esta alteración del estroma. En este sentido, plantean la necesidad de estudios adicionales para determinar si estrategias de prevención, incluyendo cambios en el estilo de vida y el uso de fármacos antiinflamatorios, podrían reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama agresivo, especialmente en mujeres con riesgo elevado.
Este hallazgo refuerza el interés creciente en abordar el microambiente tumoral como diana terapéutica y preventiva, abriendo la puerta a intervenciones personalizadas que mejoren el pronóstico de uno de los tumores más frecuentes en mujeres a nivel mundial.










