Redacción
Canarias se enfrenta a uno de los mayores retos sanitarios y sociales de Europa: la gestión de la ruta migratoria considerada la más mortífera del mundo. Solo en 2024, más de 46.000 migrantes alcanzaron las islas por vía marítima, tras travesías de hasta 15 días en condiciones extremas. Este volumen migratorio ha puesto a prueba los recursos asistenciales y sanitarios locales, obligando a profesionales y administraciones a diseñar respuestas rápidas y sostenibles.
Este fenómeno será analizado en una mesa redonda precongreso abierta a la ciudadanía, organizada por la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) en colaboración con la Associação Portuguesa de Epidemiologia (APE). La cita tendrá lugar este martes 2 de septiembre en Casa África, en Las Palmas de Gran Canaria, y servirá de apertura a la XLIII Reunión Anual de la SEE, que reunirá a más de un millar de expertos en salud pública entre el 2 y el 5 de septiembre.
Más de 46.000 personas llegaron a Canarias por mar en 2024, poniendo a prueba los recursos sanitarios locales
El encuentro contará con una representación plural: profesionales sanitarios, representantes de asociaciones migrantes y periodistas especializados. Entre los participantes figuran Carlos Ramírez, médico de familia de la Sociedad Canaria de Medicina Familiar y Comunitaria; Kingsley Odiesi, de la Federación de Asociaciones Africanas de Canarias (FAAC); la matrona Artemi Dámaso; la periodista de Maldita.es Laura García Merino y la nutricionista venezolana Garlene Zamora. La moderación estará a cargo de José Luis Alonso, de la Gerencia de Atención Primaria de Gran Canaria.
Salud física y mental tras la travesía
La travesía marítima desde países como Senegal, Marruecos, Gambia, Guinea o Costa de Marfil supone un enorme desgaste físico y mental. Los cayucos pueden permanecer hasta 15 días en alta mar, sin apenas agua ni alimentos, lo que genera cuadros de deshidratación, hipotermia y lesiones conocidas como «pie de patera».
La travesía marítima provoca deshidratación, hipotermias y graves secuelas psicológicas
Sin embargo, llegar a tierra firme no significa el fin de las dificultades. Los migrantes se enfrentan a barreras idiomáticas, culturales y sociales que dificultan el acceso a la atención sanitaria. Según Alonso, «muchas veces trabajamos en barracones o colegios reconvertidos en centros de atención, donde falta intimidad y recursos básicos para una atención adecuada».
El impacto psicológico también es severo. “Muchas de estas personas han vivido persecuciones, violencia o naufragios. La salud mental es crucial, pero a menudo queda en un segundo plano”, advirtió Dámaso. Los especialistas coinciden en que la atención psicológica y psiquiátrica debería reforzarse de manera prioritaria en los dispositivos de acogida.
Especialistas advierten sobre la vulnerabilidad de las mujeres migrantes y la necesidad de frenar discursos de odio
Mujeres migrantes: doble vulnerabilidad
El fenómeno migratorio no afecta por igual a todos los colectivos. Las mujeres migrantes son especialmente vulnerables a violencia sexual, explotación, trata o mutilación genital. «Hay que saber hacer las preguntas adecuadas, aunque generen incomodidad, para poder acompañar a mujeres que han sufrido abusos, matrimonios forzados o mutilación genital», subrayó Dámaso.
Además, las mujeres suelen llegar con hijos pequeños o en estado de embarazo, lo que incrementa sus necesidades de atención sanitaria y social. La matrona recordó la importancia de formar a los profesionales sanitarios en competencias culturales y de género para poder dar una respuesta adaptada a estas realidades.
Migración aérea y diversificación de perfiles
Aunque la imagen más frecuente asociada a la migración en Canarias es la de los cayucos, los expertos recuerdan que una parte importante de la población migrante llega en avión. Proceden principalmente de Venezuela, Cuba, Colombia o Italia. Este flujo genera un perfil migratorio muy diverso, que obliga a adaptar las políticas públicas a las distintas situaciones de origen, edad, género u orientación sexual.
La mesa precongreso de la Sociedad Española de Epidemiología abre el debate sobre un desafío social y sanitario compartido
Combatir bulos y discursos de odio
Uno de los puntos centrales del debate será la lucha contra los bulos. Los especialistas insisten en que los migrantes no traen enfermedades ni abusan del sistema sanitario. «Son personas jóvenes y sanas que han sobrevivido a una travesía que mucha gente no soportaría», recordó Ramírez.
Aun así, el estigma persiste. «Se habla del miedo a las enfermedades que pueden llegar con los migrantes, mientras nadie cuestiona la entrada de millones de turistas cada año», denunció Dámaso. Para los expertos, combatir los discursos de odio y el racismo es tan importante como reforzar la atención sanitaria, ya que el rechazo social genera un sufrimiento añadido y dificulta la integración.
Un reto compartido
El fenómeno migratorio es complejo y heterogéneo. Sus efectos dependen de múltiples factores: edad, género, origen, orientación sexual o situación socioeconómica. Por ello, los profesionales abogan por que las políticas públicas sean inclusivas, equitativas y dotadas de recursos suficientes.
Ramírez presentará en la mesa el Protocolo de asistencia sanitaria a menores migrantes: Infancia en movimiento, coordinado por la Dirección General de Programas Asistenciales del Servicio Canario de la Salud. Este documento establece un marco de referencia para garantizar la atención a menores, tanto acompañados como no acompañados, sin importar su origen o situación administrativa.
«Como sociedad compartimos la responsabilidad colectiva de dar una acogida digna a todas las personas que llegan a las islas», concluyó Ramírez. La reflexión de los expertos es clara: la migración no debe verse como una amenaza, sino como un desafío compartido que exige solidaridad, planificación y compromiso en salud pública.









