Redacción
¿Puede una dieta mediterránea baja en calorías junto con actividad física y apoyo conductual evitar la aparición de la diabetes tipo 2? Se sabe que el sobrepeso, el sedentarismo y una dieta poco saludable son palancas clave para que aparezca esta enfermedad. Ahora, un estudio español evidencia que este combo reduce nuevos casos de este tipo de diabetes en personas con sobrepeso y alto riesgo metabólico hasta en un 31%.
Los primeros resultados del ensayo español Predimed-Plus así lo indican después de seis años de seguimiento sobre cerca de 5.000 personas. El trabajo es uno de los mayores ensayos sobre nutrición y salud realizados en Europa que propone una intervención basada en cambios de estilo de vida para la prevención cardiovascular. Ha implicado más de 200 especialistas de 23 universidades y centros de investigación españoles y sus primeros datos acaban de publicarse en la revista Annals of Internal Medicine.
El ensayo español Predimed-Plus evidencia que una dieta mediterránea hipocalórica y ejercicio físico reducen nuevos casos de este tipo de diabetes en personas con sobrepeso y alto riesgo metabólico hasta en un 31%
La investigación desde este enfoque lleva más de 20 años activa a través del estudio Pedimed, siglas de Prevención con Dieta Mediterránea. Este trabajo ya demostró que una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reducía la incidencia de la diabetes en un 30% en comparación con una dieta baja en grasa, aunque la pérdida de peso en este caso era apenas perceptible.
Los investigadores plantearon entonces el estudio Predimed-Plus, planteando una intervención más intensiva sobre el estilo de vida para saber si podía aportar beneficios adicionales frente a otras estrategias. Así que diseñaron una estrategia para perder peso con una dieta mediterránea ligeramente hipocalórica, rica en fibra y de bajo índice glucémico, combinada con la promoción de la actividad física y apoyo conductual.
El estudio ha contado con más de 15 millones de euros de financiación, principalmente del Instituto de Salud Carlos III y el Ciber, que han coordinado la investigación multicéntrica en la que han participado hospitales como la Fundación Jiménez y centros de Quirónsalud que forman parte de la red pública del Sermas. En el trabajo también ha colaborado la Harvard T.H. Chan School of Public Health de Estados Unidos.
El estudio ha contado con 4.746 participantes de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico y que no padecían enfermedades cardiovasculares ni diabetes al inicio, con un seguimiento de seis años
El estudio ahora publicado incluyó a 4.746 participantes de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico y que no padecían enfermedades cardiovasculares ni diabetes al inicio. Los participantes fueron asignados al azar (50% de probabilidad) a uno de los dos siguientes programas: uno enfocado en seguir la dieta mediterránea, sin promocionar actividad física ni perseguir una reducción calórica de la dieta, y otro conductual enfocado a conseguir una pérdida de peso mediante una dieta mediterránea con una reducción planificada de 600 kilocalorías diarias y mayor actividad física.
Tras seis años de seguimiento, se observó que los participantes sin diabetes al inicio asignados al grupo de intervención intensiva (dieta mediterránea y actividad física) mostraron una mayor adhesión a la dieta mediterránea, aumentaron su actividad física, perdieron más peso, y necesitaron menos medicamentos para el control de su glucosa durante el seguimiento una vez diagnosticados de diabetes.
El riesgo absoluto de desarrollar diabetes fue del 12% en aquellos participantes que siguieron solo la dieta mediterránea, frente al 9,5% de los asignados a la intervención intensiva
Además, el riesgo absoluto de desarrollar diabetes fue del 12% (349 casos) en aquellos participantes que siguieron solo la dieta mediterránea, frente al 9,5% (280 casos) de aquellos asignados a la intervención intensiva. Esta última estrategia redujo en un 31% los nuevos casos de diabetes en comparación con la dieta mediterránea sin restricción calórica ni recomendaciones de ejercicio.
Los investigadores concluyen que los alimentos y nutrientes que componen la dieta mediterránea «actúan de forma sinérgica a través de diferentes mecanismos implicados en la diabetes tipo 2 tales como reducir la resistencia a la insulina, la inflamación y el estrés oxidativo. Estos efectos se ven potenciados por la actividad física y la pérdida de peso. Además, al tratarse de una dieta sabrosa, sostenible y culturalmente aceptada, puede convertirse en una estrategia ideal a largo plazo para la prevención de enfermedades cardiometabólicas».
Dra. Clotilde Vázquez: «Este estudio, de gran envergadura y enorme repercusión para la salud, ha supuesto un reto y un enorme orgullo»
En 2023, la revista Nature Medicine lo destacó entre los 11 estudios que cambiarán la medicina en los próximos años, por su alcance y relevancia científica. «Este estudio, de gran envergadura y enorme repercusión para la salud, ha supuesto un reto y un enorme orgullo para el equipo de endocrinólogos y nutricionistas de nuestros cuatro hospitales», destaca la Dra. Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición de los Hospitales de Quirónsalud integrados en el Sermas. Voluntarios de ambas ramas aleatorias de intervención de estos hospitales madrileños también han destacado «la importancia que había tenido en sus vidas el aprendizaje del cambio de estilo de vida y el seguimiento nutricional», señala la endocrinóloga.









