El Hospital Infanta Elena incorpora una Unidad de Diagnóstico Complejo para Trastorno del Espectro Autista

El Hospital Universitario Infanta Elena pone en marcha una Unidad de Diagnóstico Complejo para mejorar la detección temprana y precisa del Trastorno del Espectro Autista

Redacción
El Hospital Universitario Infanta Elena ha creado una Unidad de Diagnóstico Complejo de Trastorno del Espectro Autista (TEA) con el fin de optimizar la detección en los casos de mayor dificultad clínica. El dispositivo, activo desde hace un año, está orientado a garantizar evaluaciones rigurosas mediante un abordaje multidisciplinar estandarizado.

La unidad está integrada por especialistas en Psiquiatría Infantil, Psicología Infantil y Neuropediatría, todos ellos acreditados para la administración de las principales pruebas diagnósticas validadas internacionalmente en TEA: ADOS-2 (Autism Diagnostic Observation Schedule-2) y ADI-R (Autism Diagnostic Interview-Revised).

«Un diagnóstico certero en el momento oportuno cambia la evolución del Trastorno del Espectro Autista y la calidad de vida de toda la familia», destaca el Dr. Sergio Benavente, jefe del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Infanta Elena.

Estas herramientas se complementan con entrevistas clínicas semiestructuradas, observaciones directas en distintos contextos, y la valoración del lenguaje, la cognición y las habilidades adaptativas. La coordinación con pediatras de atención primaria y centros educativos forma parte del protocolo, con el objetivo de generar recomendaciones aplicables en los entornos de desarrollo del niño.

“El objetivo no es asignar etiquetas diagnósticas, sino definir un perfil funcional preciso que permita orientar a familia, escuela y sistema sanitario sobre los apoyos más eficaces”, explica el Dr. Sergio Benavente López, jefe del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental.

Riesgos de un diagnóstico impreciso

El TEA es un trastorno del neurodesarrollo de naturaleza heterogénea, caracterizado por alteraciones en la comunicación social y la presencia de conductas repetitivas o patrones restrictivos de comportamiento. Su variabilidad clínica implica que los requerimientos de apoyo difieran significativamente entre pacientes y fluctúen a lo largo del tiempo.

Un diagnóstico inadecuado puede generar consecuencias relevantes. Por un lado, falsos negativos, que significan una pérdida de ventanas críticas de plasticidad cerebral, retraso en el acceso a apoyos escolares y sanitarios, y mayor riesgo de problemas conductuales y emocionales. Por otro, falsos positivos que suponen un riesgo de sobre-etiquetado, empleo indebido de recursos y enmascaramiento de otras patologías como TDAH, trastorno del lenguaje o ansiedad social. Las guías internacionales insisten en una evaluación integral y multidisciplinar, así como en la comunicación del diagnóstico de forma clara y útil para las familias.

Importancia del cribado y la intervención temprana

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 1 % de la población se encuentra en el espectro autista, aunque estudios recientes en EE. UU. sitúan la prevalencia en 1 de cada 31 niños de 8 años. La Academia Americana de Pediatría recomienda el cribado universal del TEA a los 18 y 24 meses. La detección precoz de signos como ausencia de respuesta al nombre, dificultades en el juego social, rigidez conductual o retraso en el lenguaje ha demostrado mejorar la evolución mediante intervenciones basadas en la evidencia.

Con la puesta en marcha de esta Unidad de Diagnóstico Complejo, el Hospital Universitario Infanta Elena refuerza su papel de referencia en la Comunidad de Madrid en el abordaje de los casos más complejos de TEA.

“Un diagnóstico certero, en el momento oportuno y con metodología adecuada, modifica no solo el pronóstico clínico del menor, sino también la calidad de vida de su familia y entorno”, subraya el Dr. Benavente.

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