La dermatitis atópica, una enfermedad que exige escucha activa y conciencia profesional

La comunicación bidireccional entre el médico y el paciente es fundamental, ya que algunos factores como el tiempo de consulta, la impredecibilidad de la enfermedad, y la falta de confianza mutua dificultan la relación

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Redacción
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta hasta al 25 % de los niños y entre el 3 % y el 7 % de los adultos. Aunque no es contagiosa, su impacto físico y emocional es profundo. El picor intenso, la sequedad, los brotes de enrojecimiento y descamación alteran la calidad de vida de quienes la padecen. Por ello, es urgente que los profesionales sanitarios tomen conciencia de su gravedad y de la necesidad de una atención empática y personalizada.

Es urgente tomar conciencia de la gravedad de la enfermedad de la dermatitis atópica y de la necesidad de una atención empática y personalizada

Detectar la dermatitis atópica en sus primeras fases puede modificar su evolución. El Dr. Raúl de Lucas, jefe de sección de Dermatología Pediátrica en el Hospital La Paz de Madrid, subraya que “el diagnóstico precoz es fundamental para intentar cambiar el curso de la enfermedad”. En niños, el reto es mayor: “es más difícil para ellos poner de manifiesto los síntomas, por lo que es esencial buscar parámetros objetivos para abordar la dermatitis atópica”.

Además, el Dr. de Lucas destaca el impacto que esta patología tiene en la calidad de vida: “se siente un picor infinito y, en ocasiones, las personas con esta enfermedad sienten exclusión social y alteraciones en el sueño y el crecimiento”.

La relación médico-paciente debe ser bidireccional
No basta con prescribir tratamientos: hay que escuchar activamente. África Luca de Tena, responsable de comunicación de la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA), lo explica con claridad: “el paciente suele estar agotado, siente un picor insoportable y constante. Tras probar tratamientos que no funcionan, se automedica porque pierde la confianza en que se va a curar”.

Luca de Tena insiste en que “es vital la confianza del paciente en el médico para que ponga de manifiesto sus miedos y, a su vez, que el especialista le escuche”. En el caso de los niños, añade, “es aún más importante, ya que no tienen voz y esta situación afecta a toda la familia”.

Para África Luca de Tena, no basta con prescribir tratamientos: hay que escuchar activamente al paciente

La comunicación empática permite al profesional comprender mejor el contexto del paciente, ajustar el tratamiento y mejorar la adherencia. La escucha activa no solo mejora el vínculo, sino que también puede evitar la cronificación de conductas erróneas como la automedicación.

El Dr. de Lucas también señala que “la educación terapéutica es crucial para que el paciente tome las riendas de su propia enfermedad y mejorar la adherencia al tratamiento”. En este sentido, Luca de Tena recomienda que los profesionales “receten” acudir a asociaciones de pacientes, ya que compartir experiencias con personas en la misma situación es “lo más terapéutico.

La innovación también está transformando el abordaje de la dermatitis atópica. Los laboratorios Pierre Fabre han desarrollado, junto a la Fundación Eczema, EczemaCARE+app. Se trata de una aplicación móvil, que ayuda al manejo terapéutico del eczema, así como a anticiparse a nuevos brotes y reconocer los signos clínicos más relevantes de cada patología. Taig Mcac Carthy, director de operaciones de Legit.Health, afirma que “esta plataforma contribuye a mejorar el diagnóstico y la medición de la gravedad de cada caso para que se priorice en la atención sanitaria a quien más lo necesita”. Los pacientes pueden registrar fotografías de sus brotes y compartirlas en consulta, lo que facilita un mejor control de la enfermedad a lo largo del tiempo.

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