Juan León García
El sector de la tecnología sanitaria ha presentado este viernes el ‘Pacto del Sector por la Sostenibilidad’, su hoja de ruta para extender y unificar los compromisos ESG en la que la patronal, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, tendrá un papel central a la hora de coordinar a todas las empresas de la industria.
“Son plenamente conscientes”, ha asegurado Carmen Aláez, adjunta a Secretaría General de Fenin, “de la importancia de integrar la ESG en su estrategia empresarial y en su actividad para contribuir al desarrollo sostenible, generar un impacto real positivo en la cadena de valor y mejorar el compromiso con el bienestar social y con nuestro entorno. Además, apostar por la sostenibilidad implica retorno para las propias empresas”.
Para poner la evidencia sobre la mesa, Fenin ha celebrado una jornada en la Torre KPMG en Madrid titulada ‘Compromiso y futuro del Sector de Tecnología Sanitaria con la sostenibilidad’. Y es que la consultora, una de las Big Four, ha participado en la elaboración de un informe que es producto de un análisis de la situación actual, la recopilación de las percepciones de las compañías respecto a los objetivos y los retos, y finalmente una propuesta de compromisos en ESG para acompañar a las organizaciones del sector en su avance hacia modelos de gestión responsables y sostenibles.
Carmen Aláez (Fenin): “Queremos actuar como palanca facilitar la colaboración con el resto de los agentes de tecnología sanitaria y acelerar la sostenibilidad del sistema”
El pacto, al que desde Fenin han animado a las empresas a que se sumen, se desglosa en tres ejes: el medioambiental, el social y el de gobernanza, enmarcados en la industria de la tecnología sanitaria. En lo que atañe a la patronal de la industria, destacan su compromiso para cumplir un rol activo “como agente facilitador del cambio” a través de su apoyo a aquellas compañías firmantes del Pacto por la Sostenibilidad. Esto se traducirá en una certificación que acredite que la compañía forma parte de esta hoja de ruta.
En concreto, actuará como “palanca”, ha precisado Aláez, “para seguir impulsando la sostenibilidad, facilitar la colaboración con el resto de los agentes del sistema sanitario ser altavoz de los avances y acelerar la transición sostenible”.
Por su parte, Marta Contreras, socia de ESG Assurance y Economía Circular de KPMG en España, ha desgranado cuatro reflexiones que se extraen del informe. Entre ellas, la del papel bisagra de Fenin como facilitador en el camino del cumplimiento de objetivos ESG.
Otros aspectos ponen el foco sobre la necesidad de definir criterios homogéneos para la compra pública, de tal forma que se facilite la evaluación, el cumplimiento normativo y, entre otros aspectos, que se avance hacia la coherencia en la adquisición de equipamiento, la equidad en la toma de decisiones y que las empresas trabajen en una base común para alcanzar objetivos compartidos.
Además, se hace hincapié en los hospitales como impulsores del cambio hacia los objetivos ESG, ya que son los principales receptores de la innovación tecnológica. El último de los puntos que aborda las conclusiones del documento es el compromiso conjunto de todos los agentes del sector para que se materialice la hoja de ruta.
Medir para luego aterrizar
De igual manera la credibilidad de las acciones tomadas en este sentido llega a través de una manera de corroborarlas. De medirlas “como objetivo” y, ha especificado Concha Toribio, coordinadora de Análisis y Estudios de Fenin, “con repercusión para la sociedad y los pacientes”.
Como moderadora de una mesa redonda dentro de la jornada celebrada, ha dado paso a tres empresas de la industria que coinciden en trabajar para alcanzar los principios y valores ESG, pero que también son realistas y ven limitaciones de diverso tipo. La primera, la económica: sin un apoyo decidido de ayudas públicas para propiciar el cambio sostenible, las compañías deben asumir costes de inversión y gastos que repercuten, más si cabe en startups.
Así lo ha defendido Cristina Enjamio, jefa del Servicio de Consultoría de la empresa pública Galaria, para quien la limitación de recursos, de financiación autonómica, “son una barrera”. A su lado, Gijs Jan Jochems, director general de Promega Biotech Iberica, ha puesto como ejemplo que si se pone en marcha un impuesto sobre el uso de plásticos pero no se compensa por parte de las administraciones la manera de sustituirlos, se nota especialmente en su caso en la cadena de distribución logística. “Podemos reemplazar productos con más impacto ambiental por otros más sostenibles, pero necesitamos el apoyo de la administración”, ha insistido.
La limitación en la asignación de recursos para cumplir los objetivos ESG, una de las principales barreras que las empresas del sector de tecnologías sanitarias detectan, por lo que piden más apoyo de las administraciones
Embarcados en ese proceso también están en la empresa Ambu. La sales manager Portugal & Sustainability Partner ST South de la compañía, Carla Vieira, ha reafirmado que “tiempo y recursos son barreras” y que, desde su empresa, han conseguido en los dos últimos años pasar de plásticos a bioplásticos, reduciendo hasta en un 70% la huella de carbono.
Y es eso lo que precisamente hace falta: “Contar el impacto real que tenemos”, ha añadido Vieira. De esa manera se puede trasladar después a sus clientes, profesionales y gestores sanitarios. En una línea que apoya Fenin, que aboga por “invertir y medir” para, en última instancia, homogeneizar criterios, “un reto muy grande”, ha advertido Aláez.
¿Qué objetivos ESG lideran la industria?
Las iniciativas en ESG relevantes en el sector de Tecnología Sanitaria se refieren a la reducción de las emisiones GEI y la huella de carbono, ecodiseño y menor consumo de recursos (en el eje medioambiental); inversiones en formación del capital humano en sostenibilidad, marketing “transparente y ético” en la promoción y etiquetado de productos, e impulso a acceso a tecnologías sanitarias de poblaciones desfavorecidas (en el eje social); así como políticas de buen gobierno, ética empresarial y de privacidad y seguridad de datos (respecto a la gobernanza).
Respecto a las barreras identificadas por las compañías y agentes externos, destacan, entre otras, la regulación compleja y estricta por la que se rige el sector Tecnología sanitaria (que puede dificultar la introducción de cambios “sostenibles” en embalajes, gestión de residuos y distribución), el todavía alto impacto económico de implantar estrategias sostenibles o la falta de unificación de criterios y metodologías de cálculo para el reporte de datos relacionados con la sostenibilidad.
En consonancia con lo anterior, como retos y oportunidades de mejora en materia ESG el informe aboga por avanzar en el trabajo y alianzas “en red” entre el ámbito público y privado, el uso de herramientas públicas estandarizadas en ESG (lo cual permite armonizar criterios, facilitar comparaciones y evaluar de forma eficiente el impacto ambiental) y definir criterios homogéneos de ESG en los pliegos de la compra pública de tecnología sanitaria (la conocida como “compra verde”).










