P.M.S (Valencia)
La investigación biomédica y tecnológica avanzan a una velocidad, pero su impacto real en la sociedad depende, en gran medida, de la capacidad de comunicarla. La comunicación científica es un motor indispensable para la innovación en salud. Actualmente, cualquier proyecto de investigación incluye un capítulo específico de transferencia y divulgación de los resultados y es un requisito para pedir ayudas. «Lo que no se comunica, no existe. La investigación tiene que llegar a la sociedad». Así se ha puesto de manifiesto durante la jornada La comunicación al servicio de la ciencia y la innovación, organizada por la Generalitat Valenciana junto a la Universidad CEU Cardenal Herrera en el Palacio Colomina de Valencia.
Los participantes han resaltado que la difusión rigurosa y cercana de los avances científicos debe ser un componente esencial de la propia investigación. Además, la jornada, organizada por la Generalitat Valenciana en colaboración con la Universidad CEU Cardenal Herrera, ha abordado el papel de los medios en la difusión de la ciencia, la brecha entre periodistas e investigadores, las dificultades de los científicos para acercar sus avances, el impacto de las redes sociales en la credibilidad, los retos que se presentan con las nuevas herramientas como la inteligencia artificial (IA) y el rigor de la información especializada.
Los ponentes han señalado que existe una brecha entre el ámbito científico y la sociedad y se ha subrayado la necesidad de hacer más accesibles y atractivos los resultados de las investigaciones
El encuentro, inaugurado por la vicerrectora de investigación y Transferencia de la CEU UCH, Alicia López Castellano, se ha dividido en dos bloques. En primer lugar, se ha llevado a cabo un diálogo entre el periodista Eugenio Mallol y la científica y directora general de Innovación de la Conselleria de Sanidad de la Comunidad Valencia, Mariola Penadés, bajo el título Cuando habla la ciencia ¿quién escucha?.
Penadés ha resaltado que en la Administración pública supone un desafío colocar como prioridad algo que va a dar resultados a medio plazo cuando predomina una visión cortoplacista. «Tenemos que traducir en palabras el impacto de que esto se convierta en una realidad. Para ello, es fundamental apostar por la ciencia, los datos y la comunicación. El reto es convertirse en una fuente fiable de comunicación científica».
En este sentido, ha señalado que a la hora de valorar las propuestas para que entren en el panorama nacional se utilizan dos criterios: impacto y factibilidad. «Estos dos ejes pasan por la comunicación. Por tanto, es clave, pero todavía existe mucho margen de mejora al comunicar la innovación», ha expuesto.
El encuentro, que ha reunido a periodistas, científicos, comunicadores y profesionales del ámbito de la investigación, ha abordado los retos y oportunidades que plantea acercar el conocimiento científico a la sociedad
Hacer visible la ciencia
Tras ello, ha tenido lugar una mesa redonda en torno a la cuestión Cómo hacer visible la ciencia, moderada por la vicedecana de Periodismo de la universidad CEU UCH, Anunciación Ramírez. En ella, han participado la periodista y directora del área de comunicación del IIS La Fe, Anna Juan; el periodista especializado en sanidad de iSanidad, Pablo Malo; la científica gestora de datos del proyecto Eucaim, Silvia Flor; el director del Área de Salud del Instituto de Biomecánica (IBV), Carlos Atienza; y la responsable de la Unidad de Cultura Científica e Innovación (UCC+i) del CEU UCH, Elisa Marco.
«Para poder hacer atractiva la ciencia a la sociedad y entre investigadores hay que hablar de personas y pacientes. Los modelos de IA se preparan para mejorar el diagnóstico y el tratamiento», ha destacado Silvia Flor. Por su parte, la directora de comunicación del IIS La Fe, ha defendido la necesidad de humanizar la información. «Cuando vinculamos un descubrimiento a la historia de un paciente, el alcance social y mediático se multiplica». En concreto, ha hecho referencia a ejemplos recientes, como el primer bebé tratado con Crispr para una enfermedad metabólica rara, cuya difusión se potenció gracias al testimonio humano detrás de la técnica.
La comunicación es una parte inseparable de la ciencia. Sin ella, los descubrimientos no trascienden y la sociedad no los comprende
Por su parte, Carlos Atienza, ha comentado que los investigadores en ocasiones tienden a dar por sabidos demasiados conceptos. «Si no explicamos la base de los hallazgos, la sociedad no puede comprender los resultados finales». Así, ha señalado que cada vez existe una mayor conciencia de la necesidad de que se conozca la investigación en la sociedad. «Queremos tener más científicos y que haya gente innovando, pero, ¿cuántos concursos de ciencia tenemos en la televisión en comparación con los de cantantes, cocineros o costureros? ¿Cómo vamos a motivar así a la gente a interesarse por la ciencia?», ha reflexionado.
Por su parte, la responsable de la Unidad de Cultura Científica e Innovación (UCC+i) del CEU UCH habló sobre el ejemplo de Swiceu, mejor proyecto de divulgación científica presentado a la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (Fecyt) por una universidad española. ‘Pueblos con-Ciencia’ es una iniciativa de ciencia ciudadana que involucra a vecinos en la búsqueda de nuevos antibióticos a partir de muestras de suelo, combinando la investigación biomédica con una serie audiovisual que recogerá testimonios de los participantes.
La inteligencia artificial también ha tenido protagonismo durante la sesión. Los participantes han señalado las ventajas que puede ofrecer su uso para hacer más eficiente el trabajo en los diferentes ámbitos, siempre como complemento de la labor del profesional y no como sustituto. «La falta de regulación en el ámbito de la IA es un problema. A pesar de ello, si se utiliza como herramienta, puede reducir tiempos en un momento en el que existe una necesidad del mismo», ha concluido Silvia Flor.






