Hospitales Mágicos impulsa la humanización de la sanidad infantil en España

Entrevista a Juan Pablo Núñez, CEO de Uniteco y secretario general de la Fundación Uniteco

Especial RSC & Sostenibilidad iSanidad 2025
“Cuando un niño entra en un hospital, no debería sentir únicamente dolor o incertidumbre; debería poder encontrar también un refugio de ilusión”. Así define Juan Pablo Núñez, CEO de Uniteco y secretario general de la Fundación Uniteco, la iniciativa Hospitales Mágicos. La iniciativa ya ha llegado a los hospitales del Tajo, del Henares, Puerta de Hierro e Infanta Sofía, donde se han instalado murales gigantes para despertar la ilusión de los niños. La fundación trabaja ya en extender el proyecto a un quinto centro hospitalario.

 

¿Qué busca transformar el proyecto Hospitales Mágicos en la experiencia hospitalaria de los niños y sus familias?
Nuestro objetivo es muy sencillo y, a la vez, profundamente ambicioso: queremos que los hospitales dejen de ser un lugar frío, duro y lleno de miedos para los más pequeños. Cuando un niño entra en un hospital, no debería sentir únicamente dolor o incertidumbre; debería poder encontrar también un refugio de ilusión, un espacio donde la empatía y la calidez se impongan sobre la frialdad de los pasillos. 

Queremos que los hospitales dejen de ser un lugar frío, duro y lleno de miedos para los más pequeños

Con Hospitales Mágicos estamos demostrando que el entorno sí importa. Que un mural en la pared puede convertirse en un abrazo, que un personaje mágico puede acompañar en una noche difícil, que un pasillo transformado en bosque o galaxia puede ser el inicio de un cuento que alivie el miedo. Lo que buscamos, en el fondo, es humanizar la experiencia hospitalaria, devolverle a las familias un poquito de esperanza en un momento en el que todo se pone cuesta arriba.

¿Qué elementos artísticos y tecnológicos se utilizan para crear un entorno mágico en las unidades pediátricas?
La magia no se consigue con un único ingrediente, sino con una mezcla de arte, tecnología y mucha sensibilidad. En cada hospital utilizamos murales gigantes, llenos de color y de historias, que transforman los pasillos en escenarios de aventura. Contamos con nuestras mascotas, seleccionadas para cada hospital, como pueden ser el zorro, la ardilla, la coneja y el jabalí. Estas acompañan a los niños en cada espacio y se convierten en sus aliados durante su estancia en el hospital. 

En cada hospital utilizamos murales gigantes, llenos de color y de historias, que transforman los pasillos en escenarios de aventura

¿En qué hospitales se ha implantado ya el proyecto Hospitales Mágicos?
El camino recorrido hasta hoy nos llena de emoción. Empezamos en el Hospital Universitario del Tajo, que fue nuestro primer hogar mágico. Después dimos el salto al Hospital Universitario del Henares, y a continuación al Hospital Universitario Puerta de Hierro, donde inauguramos también el concepto de Hospital Mágico con otras cuatro mascotas. 

El cuarto centro en sumarse ha sido el Hospital Universitario Infanta Cristina, y estamos a punto de dar un paso muy especial: pintar el quinto hospital, el más grande hasta ahora, un proyecto que pronto podremos desvelar y que marcará un antes y un después. Cada apertura no solo significa más murales; significa más niños sonriendo en circunstancias difíciles. Y eso, créeme, no tiene precio.

¿Cómo se adapta el proyecto a las necesidades específicas de cada hospital?
No creemos en recetas universales. Cada hospital tiene su propia identidad, sus propios profesionales, su entorno social y cultural. Por eso, cada Hospital Mágico es único. Antes de diseñar cualquier mural o experiencia, escuchamos al personal sanitario, porque son ellos quienes mejor conocen las necesidades de los niños. Además, siempre contamos con la participación de escolares y familias locales. Sus dibujos, sus ideas y su visión del mundo son una inspiración constante. De ese diálogo surgen proyectos hechos a medida, que no solo decoran, sino que conectan de verdad con la comunidad.

¿Qué planes tiene la Fundación Uniteco para expandir Hospitales Mágicos a nivel nacional?
El sueño es grande y cada vez está más cerca. Después de los primeros hospitales en la Comunidad de Madrid, en 2026 queremos dar el salto nacional. Lo teníamos planeado para 2025, pero por diversas circunstancias no ha sido posible. Hemos seguido creciendo en Madrid y estamos muy contentos por ello, ya que estamos llegando a todos los rincones, pero creemos que cada niño en España merece la mejor atención. El modelo es perfectamente replicable: sabemos cómo hacerlo, qué pasos seguir y qué impacto genera. 

Cada hospital tiene su propia identidad, sus propios profesionales, su entorno social y cultural. Por eso, cada Hospital Mágico es único

Nuestro propósito es llevar esta magia a muchos más rincones de España, a esos hospitales donde los niños pasan demasiado tiempo lejos de su casa y de sus amigos. Queremos que cualquier familia, esté donde esté, pueda encontrar en su hospital un espacio amable y lleno de ilusión.

¿Qué papel juegan las empresas y entidades colaboradoras en el desarrollo de Hospitales Mágicos?
Nada de esto sería posible sin el apoyo de quienes creen en el proyecto. Las empresas y entidades colaboradoras aportan mucho más que recursos: aportan confianza, credibilidad y la posibilidad real de llegar más lejos. 

Quiero destacar el trabajo conjunto con Suite of Art, que nos ayuda a convertir ideas en obras artísticas con un acabado espectacular. Pero también la implicación de profesionales sanitarios, que dedican su tiempo a guiarnos y a hacer que cada mural, cada personaje y cada experiencia tecnológica estén alineados con la realidad clínica de los niños. La magia se construye en equipo, y eso es lo que hace que cada hospital sea un éxito compartido.

¿Por qué es valioso que más empresas se sumen al proyecto desde su responsabilidad social corporativa?
Porque la humanización de la sanidad es una responsabilidad de todos. Las empresas que se suman a Hospitales Mágicos no solo contribuyen a pintar paredes; contribuyen a transformar vidas. 

Cada euro invertido aquí se traduce en sonrisas, en resiliencia, en bienestar emocional para familias que atraviesan momentos muy duros. Además, este proyecto demuestra que la RSC puede ir mucho más allá de un gesto: puede convertirse en un movimiento social que cambia realidades. 

Más empresas implicadas significan más hospitales mágicos, más niños que, en vez de tener miedo, descubren un mundo de fantasía en medio de la enfermedad. Y ese es un impacto que trasciende lo empresarial: es un legado humano. 

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