Especial RSC & Sostenibilidad iSanidad 2025
Prof. Jorge Alvar, académico de número de Epidemiología y Medicina Preventiva de la Real Academia Nacional de Medicina de España (Ranme)
En consonancia con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y el llamamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (objetivo 3.3), desde hace varios años la Real Academia Nacional de Medicina de España (Ranme) ha intensificado sus seminarios sobre las enfermedades tropicales desatendidas (ETDs), tanto en su ámbito de origen como en su expansión como resultado de la globalización, por cierto, tema que la Academia ha tratado varias veces con mucho interés.
El recorrido efectuado ha sido sobre el virus del Nilo Occidental (2020), la encefalopatía espongiforme (2021), Deforestación y salud (2022), la Viruela de los monos (2022), la Gripe aviar H5N1 (2023), etc. Y, desde que se creó el Día Mundial de la Enfermedades Tropicales Desatendidas, la Ranme ha organizado con sus socios, el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi – Drugs for Neglected Diseases Initiative, por sus siglas en inglés), sesiones conmemorativas sobre las ETDs y los Objetivos Sostenibles (2020), Chagas congénito cero (2021), Dengue (2022), ¿Otra vez polio? (2023) e Infección fúngica tropical (2024).
Adicionalmente, la Ranme, dentro de su programa de exposiciones temporales en su propio Museo de Medicina Infanta Margarita, ha realizado en 2022 una exposición sobre el naturalista del s. XVIII Félix de Azara y sus aportaciones en zoología, relacionadas con las enfermedades tropicales de América, y otra sobre la vacuna de la viruela y la expedición filantrópica de la vacuna. Esta exposición, además, se llevó a Alicante, La Coruña y al Ministerio de Sanidad (2023). Para 2026 se está preparando una nueva exposición sobre las mordeduras de serpientes por ser una de las 20 prioridades entre las ETDs.
“Un primer mensaje es positivo, de optimismo. Se ha alcanzado que estas enfermedades tan ligadas a la pobreza, tan invalidantes y mortales, hayan reducido en este momento su incidencia a niveles nunca vistos”
Y para el Día Mundial de las ETDs, ¿qué mensaje se quiere lanzar?
Naciones Unidas establece cada 15 años grandes planes estratégicos con objetivos bien definidos. Para el periodo 2000-2015 estableció los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), mientras que para 2015-2030 son los ya mencionados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
En la celebración del Día Mundial de las ETDs, un primer mensaje es positivo, de optimismo, pues se ha alcanzado que estas enfermedades tan ligadas a la pobreza, tan invalidantes y mortales, hayan reducido en este momento su incidencia a niveles nunca vistos: 43 países han eliminado por lo menos una ETD, 600 millones de personas ya no requieren tratamiento para las ETDs, y varias con connotaciones estigmatizantes, como la enfermedad del sueño, están en mínimos históricos, lo que prueba que es posible acabar con las ETDs.
El segundo mensaje es que el optimismo tiene el riesgo de hacernos caer en la autocomplacencia. Para que no se pare el avance y revierta lo logrado, el primer requisito es que los países deben continuar con su compromiso de liderar los programas a través de sus estrategias nacionales. El segundo requisito es la colaboración público-privada, incluyendo el mundo filantrópico, el académico, la sociedad civil, todos alineados bajo las directrices de la OMS. Para marcar el rumbo, la OMS elaboró una primera hoja de ruta para 2010 -2015 (con la Declaración de Londres de ese año) y ahora se actúa dentro del marco de la nueva hoja de ruta, 2016-2030, para el control y/o eliminación de las ETDs.
“El optimismo tiene el riesgo de hacernos caer en la autocomplacencia. los países deben continuar con su compromiso de liderar los programas a través de sus estrategias nacionales”
Esta nueva estrategia pretende, entre otros objetivos, erradicar el Gusano de Guinea y el pián, en lo que serían la segunda y tercera enfermedades erradicadas del planeta, después de la viruela en 1980. Quizás la polio también. Todos estos objetivos están basados en el reforzamiento de los sistemas de salud como condición necesaria para dar sostenibilidad a los logros alcanzados en los programas verticales de cada enfermedad cuando ya no requieren concentración de recursos. El hecho es que este grupo de enfermedades, las ETDs, aún afectan a 1,7 mil millones de personas y que la pandemia por el Covid-19 retrasó la progresión del trabajo, precisamente por los sistemas sanitarios debilitados.
Para dar seguimiento a la nueva hoja de ruta de la OMS, el 23 de junio de 2022 se reunieron en Kigali, Ruanda, los gobiernos nacionales, organismos africanos, sector privado y farmacéutico, donantes, organizaciones internacionales, mundo académico, ONGs y representación de la sociedad civil. Los firmantes de la Declaración de Kigali se comprometieron a alcanzar el objetivo 3.3 de los ODS en línea con la hoja de ruta de la OMS para el 2030, es decir, controlar, eliminar o erradicar las enfermedades tropicales desatendidas antes de 2030, según se define de manera específica para cada enfermedad y región.
La OMS tiene como mayor competencia, y a pesar de sus limitaciones, el liderazgo mundial y regional indiscutible en la salud. También en lo referente a las ETDs hasta el punto de proponerse que estas deberían ser un pilar del Plan de Acción Mundial «Una Salud » en el marco de la Alianza Tripartita Plus (OMS, FAO, PNUMA).
La fulminante decisión de la nueva administración de Estados Unidos retirando su apoyo a la OMS, unos 500 millones de dólares anuales, no solo deja a esta organización en una dificilísima situación para sobrevivir y desarrollar su trabajo, incluidas las ETDs, sino que también crea una crisis de liderazgo en salud que, como ocurrió hace unos años, el vacío fue ocupado con rapidez por China.
Se abre un periodo de gran incertidumbre, pues el riesgo es que los recursos de salud no vayan a ser gestionados por un organismo independiente multilateral, y caigan en manos de los oligarcas financieros o países de economías poco transparentes. No hay duda de que la financiación de las enfermedades asociadas a la pobreza podría entrar en una etapa de gran incertidumbre.










