Fátima del Reino Iniesta
La prevención del deterioro cognitivo pasa por actuar mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Así lo afirmaron el Dr. Javier Olazarán, neurólogo y director científico de la Fundación María Wolff, y el Dr. Lorenzo Armenteros, médico de familia y portavoz del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), durante el debate organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) sobre deterioro cognitivo y envejecimiento.
Los especialistas recordaron que, según la Lancet Commission on Dementia Prevention, Intervention and Care, modificar 15 factores de riesgo a lo largo de la vida podría reducir casi la mitad de los casos de demencia. «Si somos capaces de cambiarlos, reduciríamos las demencias en un 45%», señaló el Dr. Olazarán durante su intervención, haciendo referencia al estudio internacional que revisa la evidencia científica sobre prevención de la demencia.
Los expertos reclaman educación, prevención y detección precoz desde atención primaria
El neurólogo explicó que la comisión científica distingue tres etapas en las que intervenir. «En la infancia, la educación y la estimulación cognitiva aumentan la reserva cerebral; en la edad adulta, hay que controlar la depresión, la diabetes, la obesidad, la hipertensión, el colesterol, el tabaquismo o el consumo de alcohol; y en la edad avanzada, evitar el aislamiento social, la contaminación y la pérdida de visión o audición», detalló el Dr. Olazarán.
El especialista insistió en que la clave está en retrasar la aparición de la enfermedad, más que en curarla. «Las enfermedades neurodegenerativas nunca se van a poder curar, pero sí podemos retrasarlas y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen», subrayó.
Contaminación, aislamiento social y déficit nutricional agravan el riesgo de deterioro cognitivo
Atención primaria, eje de la detección precoz
El Dr. Lorenzo Armenteros destacó el papel fundamental de la atención primaria en la detección temprana del deterioro cognitivo y en la promoción de hábitos saludables. «El deterioro cognitivo leve puede pasar inadvertido. Si conseguimos detectarlo en fases iniciales, podemos actuar sobre los factores que lo agravan y retrasar el avance de la enfermedad«, afirmó.
El portavoz de la SEMG subrayó además que «el deterioro cognitivo no es una enfermedad individual, sino un diagnóstico familiar«, y reclamó mayor apoyo a los cuidadores. «Cuando alguien tiene deterioro cognitivo, toda la familia se ve afectada. Es un problema sanitario y sociosanitario que requiere coordinación entre los servicios de salud y los servicios sociales», explicó.
Los nuevos biomarcadores en sangre permitirán diagnósticos más rápidos y personalizados
En la fase avanzada de la demencia, los expertos hicieron hincapié en la importancia de priorizar el bienestar físico y emocional del paciente y evitar el encarnizamiento terapéutico. «Cuando la enfermedad está muy evolucionada, hay que acompañar con dignidad y sin tratamientos agresivos que no aportan beneficio», señaló el Dr. Olazarán.
Por su parte, el Dr. Armenteros añadió que formar y apoyar a los cuidadores familiares debería ser una prioridad. «Con lo que cuesta una terapia génica podríamos formar a todos los cuidadores de España y ofrecerles ayuda domiciliaria. Sería una de las medidas más humanas y eficientes».
La contaminación, el aislamiento y la nutrición deficiente también influyen
Los expertos alertaron de que los factores ambientales y sociales son cada vez más determinantes en la aparición de demencias. «Las partículas en suspensión, especialmente las PM2.5 derivadas del tráfico o la combustión, aumentan el riesgo de deterioro cognitivo de forma dosis-dependiente», indicó el Dr. Olazarán, quien recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 5 microgramos por metro cúbico de este tipo de contaminantes.
Formar y apoyar a los cuidadores familiares es esencial para mejorar la atención y el bienestar del paciente
A ello se suma la influencia de los déficits nutricionales. Según el neurólogo, el 65% de la población española presenta carencias de nutrientes esenciales, especialmente omega-3, vitamina B y vitamina D. «Promover una dieta mediterránea, mantener actividad física y relaciones sociales activas es la forma más pragmática y legítima de abordar estas enfermedades tan complejas», añadió.
Nuevos diagnósticos y tratamientos
El debate también abordó los avances en el diagnóstico precoz del Alzheimer. «Desde la primera consulta hasta el diagnóstico confirmado pueden pasar entre tres y seis meses. Con los nuevos biomarcadores en sangre para Alzheimer podremos acortar esos plazos», explicó el Dr. Armenteros.
El Dr. Olazarán destacó que los nuevos tratamientos antiamiloide «no curan la enfermedad, pero reducen la pendiente de deterioro en torno a un 20%, lo que ya supone un avance significativo». Ambos coincidieron en que estos avances deben ir acompañados de programas de prevención y educación sanitaria, ya que «la solución no está solo en los fármacos, sino en el cambio de estilo de vida».








