Redacción
El presupuesto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) proviene de dos fuentes: las contribuciones señaladas de los Estados miembros, calculadas en función de la riqueza y la población del país, y las contribuciones voluntarias o la financiación extrapresupuestaria de los Estados miembros y organizaciones no estatales. Aproximadamente el 90% de los ingresos proviene de financiación voluntaria o extrapresupuestaria, y casi la totalidad de este dinero está destinado a fines específicos, es decir, se otorga con la condición de que financie actividades y proyectos definidos por el donante.
Una de las organizaciones que más financiación destina a la OMS es la Fundación Gates, que aportó el 9,5% de los ingresos entre 2010 y 2023, convirtiéndose en la segunda mayor fuente de financiación de la OMS, por detrás de Estados Unidos, que ha amenazado con retirarse de la organización a partir de enero de 2026. Alemania y el Reino Unido fueron el tercer y cuarto mayores financiadores de la OMS, respectivamente.
La segunda mayor fuente de financiación de la OMS entre 2010 y 2023 fue la Fundación Gates, solo por detrás del Gobierno de Estados Unidos
En este contexto, el estudio de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido) publicado en la revista BMJ Global Health, considera que la dependencia a estas aportaciones económicas está distorsionando las prioridades de la OMS. “Las contribuciones de los Estados miembros distan mucho del nivel necesario para financiar sus prioridades estratégicas, por lo que la OMS debe depender de las contribuciones voluntarias de los donantes para fines específicos”, afirman los autores. “En consecuencia, las actividades y áreas que los donantes favorecen reciben más recursos de los necesarios, mientras que aquellas que no les interesan no reciben los suficientes”. Asimismo, revelan que se han realizado pocas investigaciones para rastrear exactamente cómo se gastan sus subvenciones.
Para abordar este problema, los autores extrajeron datos del sitio web de la Fundación Gates sobre todas sus subvenciones a la OMS entre 2000 y 2024 para determinar la cantidad y el valor de las subvenciones, y las enfermedades, los problemas de salud y las actividades que financiaron. Entre 2000 y 2024, la Fundación Gates otorgó 640 subvenciones por valor de 5.500 millones de dólares estadounidenses a la OMS. En total, el 6,4% de todas las subvenciones otorgadas por la Fundación Gates durante este período se destinó a la organización.
Desigualdad en la financiación de enfermedades
Más del 80% de las subvenciones (4.500 millones de dólares estadounidenses) se destinaron a enfermedades infecciosas y casi el 60% (3.200 millones) a la polio. Más de la mitad del dinero de la Fundación (2.900 millones) se destinó a financiar programas de vacunación y proyectos relacionados. Sin embargo, relativamente pocos fondos de la Fundación Gates se destinaron a las enfermedades no transmisibles, el fortalecimiento de los sistemas de salud y los determinantes más amplios de la salud, a pesar de su importancia para la estrategia de la OMS y la salud mundial en términos más generales.
Tan solo 11,8 millones de dólares estadounidenses (0,2%) se destinaron a agua y saneamiento, y 37,4 millones (0,7%) al fortalecimiento de los sistemas de salud. Menos del 1% de los fondos de la Fundación se destinó a enfermedades no transmisibles, a pesar de que estas son responsables del 74% de las muertes a nivel mundial, y el 77% de estas muertes se producen en países de ingresos bajos y medios.
“Las actividades y áreas que los donantes favorecen reciben más recursos de los necesarios, mientras que aquellas que no les interesan no reciben los suficientes”, aseguran los autores
En base a este estudio, la forma en que se financia la OMS limita su capacidad para cumplir sus objetivos estratégicos. Aunque sea fácil culpar a los principales donantes como la Fundación Gates por socavar la independencia de la OMS al promover su agenda a través de la OMS, los autores consideran que “el fracaso de los Estados miembros en aumentar las contribuciones evaluadas en línea con las necesidades de la OMS durante las últimas cuatro décadas ha creado una situación en la que la organización se ve obligada a depender de las contribuciones voluntarias de los donantes”.
Por su parte, la OMS ha solicitado una financiación más flexible y sostenible, advirtiendo que, sin cambios fundamentales en su forma de financiación, no podrá alcanzar sus objetivos estratégicos, comentan los autores. Y añaden que “si los Estados miembros siguen ignorando estas exhortaciones, la OMS seguirá siendo vulnerable a la influencia de los donantes externos y tendrá dificultades para abordar todo el espectro de los desafíos actuales de la salud mundial”.








