Gema Maldonado Cantero
Se contabilizan más de siete millones de personas en España con asma, epoc y otras enfermedades respiratorias crónicas que obligan a muchas de ellas a tener que calcular cada salida de casa en función de las escaleras que han de volver a subir después, o de las cuestas a las que se van a enfrentar, según dónde vivan. Son personas a las que les cuesta poder ducharse o que dependen del oxígeno para poder respirar y vivir. Actividades muy cotidianas que no ocupan ni un minuto en el pensamiento de cualquier persona sana, pero que marcan la vida de muchos pacientes respiratorios.
Pero detrás de estas enfermedades y de la vida con ellas, hay otros factores que se suman a la ecuación y que empeoran el estado de salud y dificultan el día a día de estos pacientes: las desigualdades sociales y ambientales. Porque «no es lo mismo vivir en una zona verde que junto a la autovía y no es igual vivir en una casa luminosa y con ventilación que en una oscura y húmeda», apuntaba este miércoles Mariano Pastor, paciente y presidente de la Federación Española de Asociaciones de pacientes alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (Fenaer).
Mariano Pastor: «No es lo mismo vivir en una zona verde que junto a la autovía y no es igual vivir en una casa luminosa y con ventilación que en una oscura y húmeda»
Es uno de los autores del Consenso para la Equidad en Salud Respiratoria que se dio a conocer a los especialistas en salud respiratoria en el último Congreso de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y se ha presentado ahora en Madrid. Junto con otros 11 expertos de sociedades científicas, colegios de médicos, farmacéuticos y enfermeras y asociaciones de pacientes, han trabajado con el apoyo de Chiesi hasta confeccionar el documento, que destaca «la urgente necesidad» de abordar las inequidades en salud respiratoria con «políticas integrales».
La realidad que expone el Dr. Carlos Almonacid, jefe de Servicio de Neumología del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) y miembro del Grupo de Trabajo de Determinantes Sociales de la Salud Respiratoria de Separ muestran la importancia de los determinantes sociales en las patologías respiratorias. «Las personas con peor nivel adquisitivo y educativo sufren mayor exposición al tabaco, que es una de las principales lacras en las patologías respiratorias, y les afectan más las condiciones ambientales y los efectos del cambio climático: los cambios extremos de temperatura se asocian a mayor mortalidad», ha explicado.
Dr. Almonacid: «Las personas con peor nivel adquisitivo y educativo sufren mayor exposición al tabaco y les afectan más las condiciones ambientales y los efectos del cambio climático»
El especialista y autor del consenso considera que hay que «educar» a todos los profesionales sanitarios para que recojan los determinantes sociales de la salud en la historia clínica de los pacientes. «Si no lo hacemos, no podemos detectarlo; trabajamos con compañeros que pueden ayudar a estas personas y mejorar ciertas condiciones, pero tenemos que reflejarlo», ha insistido.
Desde la farmacia comunitaria reivindican lo que pueden aportar en la detección de estos factores y reclaman estar integrados en el sistema sanitario. «Monitorizar, seguir y acompañar a los pacientes en los distintos niveles es complejo. Pero las farmacias estamos a pie de calle, conocemos a los pacientes, de qué están rodeados o si están solos», ha apuntado Raquel Varas, farmacéutica responsable del área de Campañas Sanitarias del Consejo General de Colegios oficiales de Farmacéuticos de España.
Los expertos que han participado en el consenso para la equidad en salud respiratoria coinciden en la necesidad de campañas y programas de sensibilización y educación
Los expertos coinciden en que cuanto antes llegue el diagnóstico de las enfermedades respiratorias, antes se podrá prescribir el tratamiento y los resultaros serán mejores. Muchos suelen ser tratamientos que requieren de un buen uso de inhaladores y la garantía de la adherencia. Pero la atención primaria «está desbordada», apunta Raquel Varas, y la farmacia comunitaria ejerce esa labor de «identificar» a las personas que deberían acudir al médico por su salud respiratoria, «gente a la que le falta la respiración cuando llega a la farmacia». También informan a quienes ya son pacientes sobre el uso correcto de los medicamentos «para que sean seguros y puedan controlar la enfermedad».
Este último aspecto puede marcar la adherencia o no al tratamiento. Y en este punto, tanto el Dr. Almonacid, como la representante del CGCOF y el presidente de Fenaer coinciden en la necesidad de campañas de sensibilización y de educación a los pacientes que puedan entender todos. «Es una de las grandes carencias y motivo de desigualdad», ha apuntado Mariano Pastor, «falta educación terapéutica, programas formativos para pacientes y cuidadores adaptados a distintos perfiles educativos y culturales. No todos los pacientes parten de igual nivel de conocimientos y de comprensión».
El consenso analiza todos los determinantes sociales que influyen en «el viaje» del paciente respiratorio crónico
El consenso analiza todos los determinantes sociales que influyen en «el viaje» del paciente respiratorio crónico, aborda el funcionamiento y la organización de los sistemas sanitarios y cómo optimizar la coordinación asistencial, una de las grandes fallas que han puesto sobre la mesa los tres expertos, y ofrece buenas prácticas y recomendaciones para mejorar la equidad y reducir las consecuencias de los determinantes sociales.
El abordaje holístico e integral del paciente es la primera recomendación del consenso. Un enfoque en el que «trabajar todos unidos, con coordinación entre diferentes niveles asistenciales», reforzando el papel de la enfermería respiratoria, «su papel educativo y en la detección de descompensaciones es muy importante», ha incidido el Dr. Almonacid. En segundo lugar, facilitar un diagnóstico temprano de estas enfermedades, «empezando por la sospecha en atención primaria y, si no hay disponibilidad de llegar a un diagnóstico final, derivar al especialista», añade el especialista.
Impulsar programas de educación terapéutica y de recomendaciones de hábitos de vida saludable es otro de los puntos que destaca el consenso, junto con la puesta en marcha de campañas de sensibilización en todas las comunidades autónomas. El documento también hace hincapié en establecer indicadores de calidad que permitan a las comunidades medir y evaluar bajo criterios comunes y consensuados la eficiencia en la gestión del paciente crónico respiratorio. «Lo que no se mide no se mejora. Es fundamental para detectar desigualdades y orientar los recursos donde se necesitan«, ha afirmado el presidente de Fenaer.
Los autores del consenso incluyen en sus recomendaciones el papel que debe tener la futura Agencia Estatal de Salud Pública para mejorar la equidad en salud respiratoria
El consenso se refiere de forma directa a futura Agencia Estatal de Salud Pública. En su última recomendación pide atribuir a esta institución la tarea de definir una metodología unificada para analizar y monitorizar el impacto de los determinantes sociales de la salud sobre las enfermedades respiratorias e identificar los datos sobre los determinantes sociales que sean fundamentales y puedan funcionar como indicadores en la historia clínica única.
«Hay grandes avances tecnológicos y científicos actualmente, pero no es suficiente», ha señalado Dolors Querol, directora médica de Chiesi España y Portugal, «nos comprometemos con la equidad ahora. Nuestra visión es la del valor compartido. Nos hace más fuertes, con mayor éxito y resiliencia, y nos permite abordar mejor los retos a los que nos enfrentamos todos», ha concluido.








