Redacción
La optimización hormonal es una de las consultas más frecuentes en ginecología, y abordarla con criterios claros y basados en evidencia es fundamental. Así lo explica la Dra. Nuria Martín Fernández, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, en su intervención en la plataforma Doryos, enmarcada en las ‘I Jornadas de Actualización en Ginecología y Obstetricia’.
La Dra. Martín enfatiza la necesidad de estructurar el manejo desde la evidencia y con herramientas aplicables a la práctica diaria. Para ello, comparte recomendaciones sencillas para la consulta, teniendo en cuenta además el contexto clínico habitual: pacientes con irregularidades menstruales, fluctuaciones ponderales o sintomatología climatérica, que solicitan pruebas hormonales y que, a su vez, “no quieren tomar hormonas”.

La evaluación hormonal debe contemplar todo el eje endocrino: no solo el ovario, sino también la tiroides, las glándulas suprarrenales y el metabolismo
Además, subraya la necesidad de realizar una anamnesis detallada, que incluya antecedentes familiares, cambios físicos recientes y uso de suplementos, dado que “cada vez más [los pacientes] empiezan por iniciativa propia a tomar ciertas pastillas”. La valoración ecográfica y la analítica hormonal complementan el estudio integral.
Respecto a la interpretación de pruebas, advierte que es clave evitar sobrediagnósticos. Por ejemplo, detalla, una prolactina elevada puede deberse al estrés o al momento de extracción, y en estos casos “no hay que alarmar y simplemente repetir y ver”. Asimismo, pone de relieve la variabilidad de FSH y LH en pacientes con ciclos irregulares, pudiendo presentar valores “falsamente alterados”.
La especialista también avisa sobre el inicio de anticoncepción hormonal de forma precoz en el proceso diagnóstico, ya que puede “tapar ciertas situaciones” y conducir a impresiones erróneas como una falsa sospecha de perimenopausia.
Consideraciones diagnósticas del síndrome de ovario poliquístico (SOP)
El síndrome de ovario poliquístico es otro de los aspectos en los que la Dra. Martín se centra en esta formación, por ser “la patología endocrina más frecuente” que ven los especialistas en consulta. Por este motivo, destaca los criterios de Rotterdam: disfunción ovulatoria, hiperandrogenismo clínico o bioquímico y morfología ovárica compatible, requiriéndose dos de ellos para un diagnóstico.
El ovario poliquístico es un síndrome, no un hallazgo ecográfico aislado. Su diagnóstico combina clínica, laboratorio e imagen
En el caso del hiperandrogenismo, esta condición debe evaluarse clínicamente y mediante índice de testosterona libre, aunque puede ser normal, caso en el que aconseja considerar la implicación suprarrenal y valorar “una hiperplasia suprarrenal”.
En el plano metabólico, menciona la asociación entre SOP, obesidad y resistencia a la insulina. De hecho, asegura, “la mitad” de las pacientes presentan obesidad y “casi el 90% de las pacientes con obesidad tiene una resistencia a insulina”, aunque también puede observarse en mujeres con normopeso.
Por último, reitera la importancia de diferenciar hallazgos ecográficos aislados del diagnóstico sindrómico. “No es lo mismo el aspecto ecográfico que el síndrome del ovario poliquístico”, concluye la Dra. Martín.
Doryos
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