Redacción
La Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo (Semst) demanda que se realice una determinación mediante screening de la lipoproteína (a) en las pruebas complementarias de vigilancia que se realizan a la población trabajadora española. Desde el Grupo de HTA y Factores de Riesgo Cardiovascular de la Semst, recuerdan que la hipercolesterolemia familiar es una enfermedad genética silenciosa que conlleva una elevación sustancial de los niveles plasmáticos de colesterol LDL desde el momento del nacimiento, multiplicando por 20 el riesgo cardiovascular en la edad adulta. Por ello, el diagnóstico precoz y la prevención primaria se pueden realizar prácticamente desde el momento del nacimiento y repercuten diferentes ventajas.
Y es que, a pesar de la alta prevalencia de esta anomalía genética que afecta a una de cada 250 personas sigue sin ser diagnosticada de manera precoz, lo que puede derivar en problemas cardiovasculares desde edades tempranas. Además de las consecuencias que puede acarrear en los pacientes, esta afección también provoca un importante gasto en recursos sanitarios y asistenciales, a lo que se suma una pérdida de recursos humanos a nivel laboral por los absentismos y pérdida de productividad que puede generar.
En Eslovenia, desde 1995 se lleva a cabo un cribado universal de esta patología en niños de cinco años; también, Reino Unido tiene un proyecto piloto al respecto y Países Bajos usa el cribado familiar a partir de casos índice.
En territorios como Eslovenia, Reino Unido y Países Bajos ya cuentan con diferentes tipos de programas de cribado que miden la lipoproteína a
La hipercolesterolemia familiar es la enfermedad hereditaria monogénica más frecuente, se transmite al 50% de la descendencia y puede llegar a reducir la esperanza de vida entre 20 y 40 años. Por ello, las Unidades de lípidos y Arterioesclerosis de Hospitales andaluces han planteado la posibilidad de incluir un cribado de la hipercolesterolemia familiar en la prueba del talón que se realiza a recién nacidos.
Actualmente, la lipoproteína (a) no se mide rutinariamente en la práctica general. Las personas que tienen niveles superiores a 50 mg/dl o 120 nmol/L están en mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular y estas elevaciones, presentes desde el nacimiento, pueden contribuir a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular prematura. Desde la Semst explican que los niveles de Lp(a) son similares en hombres y mujeres y se estima que los niveles de entre 25 a 30 mg/dl están presentes en el 30% de los caucásicos y el 60-70% de los africanos.
En este sentido, Sociedad Europea de Aterosclerosis recomienda que los pacientes con un riesgo intermedio, moderado o alto de enfermedad cardiovascular deben tener sus niveles de Lp(a) medidos. Esto incluye a personas con enfermedad cardiovascular prematura, hipercolesterolemia familiar, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura, antecedentes familiares de Lp(a) elevada, enfermedad cardiovascular recurrente a pesar del tratamiento médico óptimo y estenosis valvular aórtica calcificada.
Las sociedades implicadas en la materia recomiendan medir la lipoproteína a, como mínimo, una vez en la vida
Aquí, la Sociedad Española de Arterioesclerosis (SEA) considera oportuno con el objetivo de aumentar el conocimiento sobre la contribución de la Lp (a) el riesgo cardiovascular, la elaboración de un documento que recoja la situación actual sobre este tema, incluyendo recomendaciones de control del riesgo cardiovascular global en las personas con Lp (a) elevada y sus implicaciones terapéuticas.
En este sentido, la SEA apunta que como recomendación general es aconsejable realizar una determinación de Lp (a) al menos una vez en la vida, haciéndola coincidir con otra extracción para un perfil lipídico. A este respecto, desde el Grupo de HTA y Factores de Riesgo Cardiovascular de la AAMST/SEMST se propone incluir, dentro del protocolo de Vigilancia de la Salud, inicial o periódica, que se realiza desde los Servicio de Prevención, tanto propios como ajenos, se incluya la determinación de los niveles plasmáticos de Lp (a).
Según explican desde estas sociedades, se trataría de una determinación única a través de una analítica con un coste estimado de entre 5 y 10 euros, lo cual lo hace asumible por los Servicios de Prevención. En función de los resultados, se debería proceder a la determinación de los niveles de colesterol total y de sus fracciones HDL y LDL.
Además, la evidencia científica constata que la cuanto antes se diagnostique la existencia de una elevación de la Lp (a), antes será posible implantar medidas de prevención relacionadas con hábitos de vida saludables que puedan reducir el riesgo de aparición de eventos cardiovasculares. Los últimos avances en investigación farmacológica pronto pondrán a disposición tratamientos específicos para la reducción del riesgo cardiovascular debido a la existencia de dicha alteración genética, como por ejemplo, los inhibidores de PCSK9, unos anticuerpos monoclonales que bloquean la proteínaPCSK9, reduciendo los niveles de Lp (a).







