Redacción
Desde que el paciente conoce su diagnóstico de diabetes y en la siguiente década a convivir con la enfermedad, este sufrirá disfunciones sexuales en la mitad de los casos. Un porcentaje que va en aumento a medida que avanza la enfermedad, según ha expuesto la Prof. Loreto Mendoza, del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada (UG) durante una jornada divulgativa que han celebrado en Córdoba la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (FSED) y la Federación Española de Diabetes (FEDE), en el marco del Día Mundial de la Diabetes, el próximo 14 de noviembre.
El tabú sexual es una constante entre los pacientes con diabetes, a pesar de la importancia que tiene en la calidad de vida y de que, por ejemplo, algunas disfunciones en este sentido actúan como marcadores precoces en diabetes no diagnosticada. Es el caso de la disfunción eréctil (DE). Su presencia, ha detallado la Prof. Mendoza, “debe ser un buen motivo para iniciar la detección de la diabetes, especialmente entre los hombres de mediana edad”. Pero también de otras comorbilidades, como signo de desarrollo de aterosclerosis asintomática en personas con diabetes tipo 2. Por eso, la profesora ha enfatizado la conveniencia de “incluir la valoración de la DE en los protocolos de estratificación de riesgo de enfermedad cardiovascular”.
Mantener una vida sexual plena es más difícil si cabe en las mujeres con diabetes, que adoptan posturas de evitación de la actividad sexual
Más allá del plano sexual, la jornada se ha centrado en aportar una visión integral de cómo la diabetes influye directamente en la salud emocional y calidad de vida de las personas que la tienen y sus familias. Aunque suele asumirse como una patología médica, puramente biológica, es en palabras del Dr. Francisco Javier Hurtado Núñez, del Centro de Especialidades Psicológicas (Sevilla), “el ejemplo claro de cómo debe entenderse una patología desde el punto de vista bio-psico-social”.
La aparición de disfunción eréctil en la persona con diabetes repercute tanto en el deseo como en el orgasmo, y afecta sobre todo a la fase de excitación. Pero esos problemas cuesta compartirlos en consulta, ha reconocido la Prof. Mendoza, “por vergüenza o por no darle la importancia que se merece”. En especial, es una tendencia más extendida en mujeres. “Todo ello favorece, más aún en la mujer diabética, conductas de evitación de la actividad sexual por miedo al contacto íntimo”, ha observado.
Al respecto, los tratamientos son importantes a la hora de reducir el riesgo de que se desarrolle la disfunción eréctil. Tanto los no farmacológicos (dieta, ejercicio, evitar el consumo de tabaco o alcohol…) como los farmacológicos. “Los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (IPDE-5) han mostrado ser eficaces para corregir la disfunción eréctil, aunque los resultados no son tan positivos en esta enfermedad como cuando se utilizan en la DE provocada por otra causa”, ha precisado.
Diabetes y trabajo, una relación compleja
La interrelación entre diabetes y trabajo es compleja y no está exenta de dificultades, sobre todo partiendo del obsoleto enfoque que se otorga a la patología en algunas ofertas de empleo tanto público como privado, según ha expuesto en este foro el abogado Javier Sanhonorato Vázquez, especialista en Derecho Sanitario (Madrid). Como persona diagnosticada desde su infancia, se ha detenido en cómo afecta a la actividad laboral de los progenitores el diagnóstico y seguimiento de la diabetes en un hijo y las posibilidades que ofrece la normativa actualmente vigente.
La Federación Internacional de Diabetes (IDF, por sus siglas en inglés), con motivo de este Día Mundial de la Diabetes, ha subrayado que “millones de personas con diabetes se enfrentan a retos diarios como el estigma, la discriminación y la exclusión, para gestionar su enfermedad en el ámbito laboral. Esto repercute negativamente en su bienestar”.
“Millones de personas con diabetes se enfrentan a retos diarios como el estigma”, denuncia la Federación Internacional de Diabetes
De ahí que Sanhonorato haya denunciado que “en pleno siglo XXI, muchos trabajadores con diabetes esconden esta condición en lugar de aprovechar las facilidades que el concepto de salud laboral ofrece para adaptar el tratamiento a la jornada laboral”. A la vez que una mala interpretación puede dar lugar a discriminaciones a la hora de progresar en el puesto de trabajo, también en lo público.
Mientras tanto, se demanda potenciar la Educación Terapéutica en Diabetes, asegurar el acceso equitativo a tratamientos individualizados o continuar estudiando las causas que aún hoy en día hacen que la diabetes sea motivo de exclusión en el acceso a determinados puestos de trabajo.
Además de avanzar en la propuesta de consenso entre todas las sociedades médicas (incluida la Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo), y vigilar la aplicación de la Orden PCI/154/2019, de 19 de febrero, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 30 de noviembre de 2018, que elimina/limita las exclusiones apriorísticas por determinadas enfermedades, como la diabetes, en el acceso a la Función Pública.








