Fátima del Reino Iniesta
Reforzar la vacunación antigripal en adultos es una prioridad de salud pública y una condición necesaria para la sostenibilidad del sistema sanitario. Así lo pusieron de manifiesto los expertos reunidos en el encuentro La gripe en adultos: decisiones informadas para una prevención de valor, organizado por la Fundación Gaspar Casal con el apoyo de Sanofi, que ha reunido a representantes de la Asociación Española de Vacunología (AEV), la Universidad de Valladolid (UVA) y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (Sempsgs).
Durante la mesa de debate Toma de decisiones informadas en vacunación gripal: del dato al impacto, moderada por Daniel Troncoso, tesorero de la Sempspgs, los participantes coincidieron en que la vacunación de adultos requiere un cambio cultural y estructural para ser sostenible y efectiva.
Jaime Jesús Pérez (AEV): «Hablar de vacunación es hablar de salud, no de enfermedad»
El Dr. Jaime Jesús Pérez, presidente de la AEV, ha reconocido que convencer a la población adulta de vacunarse sigue siendo un reto. «Es difícil de entender porque hablamos de una vacuna. Estamos acostumbrados a que muchas vacunas eliminen la enfermedad, y eso no ocurre con las vacunas de virus respiratorios», ha señalado.
El especialista ha subrayado que las vacunas frente a la gripe deben compararse con tratamientos, no con otras vacunas, ya que sus resultados «se miden de forma real, en la práctica clínica». Sin embargo, ha lamentado que las coberturas siguen siendo insuficientes. Además, ha pedido que se destinen más recursos a las campañas de vacunación ya que estas son «fantásticas», pero «no se ponen solas».
Asimismo, el Dr. Pérez ha incidido en que los datos de efectividad deben comunicarse con mayor rapidez y transparencia. «Si sabemos que una vacuna está funcionando bien durante la campaña, hay que poder comunicarlo, porque esa información positiva puede animar a más personas a vacunarse», ha apuntado, citando como ejemplo la experiencia británica reciente con el virus H3N2.
«Si sabemos que una vacuna está funcionando bien durante la campaña, hay que poder comunicarlo, porque esa información positiva puede animar a más personas a vacunarse»
También, ha insistido en que el sistema sanitario español está orientado al tratamiento, no a la prevención, y ha advertido de que este modelo «no es sostenible». «Hemos pasado de tener un 5% de pacientes tratados con inmunosupresores biológicos a un 45% en solo tres años. O pensamos en salud o el modelo asistencial será insostenible», ha alertado. A su juicio, repensar el sistema hacia la promoción de la salud es la única vía para mantener su viabilidad económica y social. «La prevención es lo único que se puede sostener a largo plazo», ha destacado.
Hablar de salud
El presidente de la AEV ha insistido en que el discurso sobre las vacunas debe centrarse en la salud y no en la enfermedad. «Vacunarse es tan importante como andar diez mil pasos al día, beber agua o comer de forma equilibrada», ha afirmado. Para el Dr. Pérez, la vacunación antigripal debe integrarse en los hábitos de bienestar, con campañas sostenidas en el tiempo. «No se trata de ser creativos un año y olvidarlo al siguiente. La vacunación es un esfuerzo que debe mantenerse, evaluarse y comunicarse de forma continua», ha defendido.
«Es fundamental la coherencia entre todos los profesionales sanitarios»
Además, ha alertado del riesgo de los mensajes contradictorios entre especialidades. «Si un neurólogo o un oncólogo desaconseja vacunar a un paciente inmunodeprimido, el efecto señalador es devastador. Es fundamental la coherencia entre todos los profesionales sanitarios».
Educar, evaluar y empatizar
Por su parte, el Dr. José María Eiros Bouza, catedrático de Microbiología de la Universidad de Valladolid y jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Río Hortega, ha destacado la importancia de la educación sanitaria en todos los niveles del sistema. «Seguimos el acrónimo de las cuatro ‘E’: educación, evidencia, evaluación y empatía. Y añadiría una quinta: enfermería», ha señalado. El microbiólogo ha hecho hincapié en el papel clave del personal de enfermería en las campañas vacunales: «Los enfermeros que administran vacunas son profesionales a los que debemos cuidar. Su implicación es esencial para alcanzar las coberturas necesarias».
«Los enfermeros que administran vacunas son profesionales a los que debemos cuidar»
Asimismo, el Dr. Eiros ha recordado que persisten reticencias entre los propios profesionales sanitarios. «Muchos aún tienen dudas sobre la seguridad o los posibles efectos adversos. Sin embargo, los estudios demuestran que los beneficios superan ampliamente a los riesgos. Cada euro invertido en vacunación genera un retorno de hasta 12 euros en ahorro sanitario», ha explicado.
«La peor vacuna es la que no se pone»
Durante su intervención, el Dr. Eiros ha rememorado un estudio publicado en 2002 en el que ya advertía que «la peor vacuna es la que no se pone». Veintitrés años después, ha considerado que el mensaje sigue vigente. «Vacunar sigue siendo la medida más eficiente de salud pública, pero necesita una comunicación clara y veraz. No se trata de ricos o pobres, sino de formación y confianza».
El experto también ha llamado la atención sobre la desinformación en redes sociales y el auge del movimiento antivacunas, que, a su juicio, no se limita a países de alta renta. «Hoy nadie está libre de ello. Lo que debemos hacer es contrarrestarlo con datos veraces y educación sanitaria desde edades tempranas», ha añadido.
Los ponentes han coincidido en que la credibilidad del profesional sanitario es determinante para aumentar las tasas de vacunación. «El consejo del médico o la enfermera es el factor más influyente a la hora de decidir vacunarse», ha asegurado el Dr. Pérez. Por ello, ha defendido reforzar la formación en vacunas desde la universidad hasta la residencia y fomentar la comunicación entre especialidades.
El mensaje final de la jornada fue común entre todos los ponentes: «Vacunar es siempre mejor que no hacerlo». Además, los expertos han coincidido en la necesidad de mantener la calma y la coherencia en las decisiones de salud pública, evitando improvisaciones y apostando por políticas sostenibles basadas en la evidencia. «La vacunación frente a la gripe no debe ser una respuesta coyuntural ante picos epidémicos, sino una estrategia de salud poblacional permanente», concluyó el Dr. Eiros.









