Patricia Durán Carrasco
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Europa hay más de 33.000 muertes producidas por la resistencia antimicrobiana y se estima que para 2050 esta cifra alcance las 50.000 muertes. Una de las formas que pueden ayudar a evitar estas muertes es el uso de pruebas diagnósticas rápidas (PDR). La función de las PDR es eliminar la incertidumbre del médico de atención primaria en los casos de infecciones respiratorias o de orina, infecciones por estreptococo o covid-19, entre otras enfermedades.
La resistencia antimicrobiana se produce por el uso inadecuado de antibiótico, porque como recuerda la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) en el marco del XLV Congreso de la Semfyc, que celebra hasta el 15 de noviembre en el Palacio de el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, no todos los casos requieren un tratamiento con antibióticos. Esta idea está reforzada por el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), que, desde su lanzamiento, ha avalado la eficacia del uso de los test rápidos.
Las PDR eliminan la incertidumbre del médico de atención primaria para saber en qué casos es necesaria o no la prescripción de antibióticos
En las últimas actualizaciones del PRAN, se ha insistido en realizar las pruebas solo en los pacientes que cuentan con patologías previas. «Si se aplican a toda la sociedad en general que presente algún tipo de síntoma respiratorio no será una prueba válida, ya que obtendríamos muchos falsos positivos y falsos negativos, lo que conllevaría a un diagnóstico erróneo y a una sobre exposición al antibiótico», explica el Dr. José María Molero, miembro del grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Semfyc. Asimismo, el Dr. Molero ha explicado que los PDR deben realizarse siempre bajo una serie de criterios clínicos, para determinar si es o no necesario su uso.
“En España, la atención primaria prescribe más de un 60-70% de los antibióticos, cifra que debe reducirse”, ha señalado el Dr. Jesús Ortega, coordinador del GdT de Enfermedades Infecciones de la Semfyc. Y añade que “a la administración pública le pedimos que en los centros de salud dispongan como mínimo de streptotest, antihigénicas virales y PCR capilar”, para ayudar a reducir las prescripciones de este medicamento.
Test rápidos para otras enfermedades
Por otro lado, los ponentes han enfatizado la importancia de disponer test rápidos para las pruebas de infecciones de transmisión sexual (ITS), ya que en este tipo de enfermedades se hace un uso descontrolado de los antibióticos, provocando que determinados agentes se estén volviendo resistentes. Es el caso de la gorronea, que ya es resistente en algunos países europeos, excepto en España, que todavía sigue funcionando los antibióticos. Las personas que tienen una ITS son pacientes de difícil seguimiento debido al estigma que existe con este tipo de enfermedades. “Cuando el paciente llega a la consulta por primera vez, es necesario decirle que tiene para poder proporcionarle un tratamiento, porque, en muchas ocasiones, el paciente no vuelve a pasar por el sistema”, ha explicado el Dr. Ortega.
Para un uso correcto de los test rápidos, se requiere ofrecer una formación adecuada a los médicos y enfermeras
En el caso opuesto está la atención pediátrica, donde se aplica la PCR para reducir la incertidumbre en los niños menores de 2 años con síntomas febriles. Para este tipo de pacientes, que hayan pasado 24 horas desde el inicio febril, esta prueba sirve para diferenciar quién debe ser derivado a un hospital.
Por último, los expertos han señalado que existen dos barreras en el uso de test rápidos. La primera es la sensibilización sobre lo que puede aportar la prueba, ya que se utiliza poco bien porque no hay en los centros de salud o bien por ignorar su eficacia. La segunda barrera se centra en qué hacer con los resultados. Si el resultado de la prueba no coincide con el criterio de los médicos, se da el caso de que el especialista se decanta por prescribir antibiótico al considerar que es lo mejor. El Dr. Molero considera que “tenemos que sensibilizar a los médicos sobre la validez de los test y hacer caso del resultado. Pero se requiere de una formación previa para médicos y enfermeras para saber utilizarlo correctamente”.








